sábado, 9 de enero de 2016

Cristo es de Ayer, de Hoy y de Siempre.





   בְּרֵאשִׁ֖ית  בָּרָ֣א 
 bə·rê·šîṯ bara
   
Ἐν  ἀρχῇ  
 ἦν ὁ Λόγος
   En   archē  
 ēn   ho  Logos

EN EL PRINCIPIO Génesis 1: 1: En el principio creo  Dios el Cielo y la Tierra.
Juan 1, 1: En el principio, era el Verbo...






JESUS GLORIA DEL PADRE

Jesús es el supremo glorificador del Padre, o más bien, ´Jesús es la gloria del Padre`.
Si pudiera definirse lo inefable, si pudiera condensarse en una expresión humana lo que es Jesús.
Sin duda que Jesús es nuestro Redentor, más como las operaciones divinas no pueden tener como último fin a la criatura, quiso Dios UNIR la felicidad de la criatura con la Glorificación de su Creador, de tal manera que no puede alcanzarse la una sin la otra.
El hombre no puede ser feliz sino glorificando a Dios eternamente y Dios no ha querido encontrar su gloria sino en la felicidad eterna del hombre.

Ya en el seno de Dios, el Verbo Divino es la alabanza perfecta, infinita, sustancial, eterna y consumada del Padre.
Pero por una condescendencia incomprensible, esa alabanza que llena la inmensidad y la eternidad de Dios, quiso resonar en el tiempo, pronunciarse con labios humanos, revestirse con una forma al parecer incompatible con el GOZO  de Dios, el sacrificio.  

Y el verbo se hizo carne, y la Alabanza Divina se hizo humana y Jesús pudo tomar en sus manos el cáliz de su sangre y (salmo 45,17), el sacrificio de Cristo y ofrecerlo a su Padre como Hostia de Alabanza.

Después de haber glorificado a su Padre como lo declaró solemnemente en la oración del Cenáculo, Yo te glorifique en la tierra y lleve a cabo la obra que me confiaste (Juan 17,4), perpetuo esa Alabanza perfecta por medio de la Liturgia Cristiana. Desde entonces, del fondo de la tierra, lugar de miseria y de pecado, se eleva constantemente hasta el Seno de Dios la más cumplida alabanza, la más perfecta glorificación que se eleva en todos nuestros altares, que se encierra en todos nuestros sagrarios, que llena todos los tiempos y se sacrifica en todos los lugares.

Después Jesús subió al cielo, no sólo para recibir la gloria merecida por su humanidad sacratísima, sino sobre todo para Inaugurar en el Cielo la liturgia perfecta y consumada, la Liturgia, de la Iglesia triunfante de cristo sigue siendo el Sacerdote Eterno y LA HOSTIA PERFECTA DE ALABANZA, centro, alma, fuente de la Liturgia del cielo.
Cuando los tiempos se hayan consumado, Jesús ejerciendo su Sacerdocio eterno en la asamblea de los elegidos, en el centro de la creación redimida, en medio del Trono mismo donde reina el Creador, Jesús de pie como santificador esta inmolado como Víctima universal y perpetua y en su unión la creación entera entona la alabanza que no cesa ni de día ni de noche.

Por otra parte, el Sacrificio Eucarístico no se termina tampoco en el Altar, puesto que le Comunión es parte integrante de el. La Hostia santa viene a entonar la última nota de su alabanza en el corazón de quien comulga. La Hostia Santa viene a sacrificarse, por la Comunión, en ese templo, a inmolarse en ese altar, asimilandose nuestras alabanzas y haciendo suyos los sacrificios de alabanza que desde el fondo de su corazón cada cristiano eleva hasta el Seno de Dios para glorificarlo.
Pero nos solo en los momentos de la Comunión se realiza esta obra de alabanza. El alma cristiana dice Orígenes, es un altar fijo donde el sacrificio se perpetúa de día y de noche.

Así pues la liturgia íntima del alma, la Liturgia oficial de la Iglesia Militante y la Liturgia de la Iglesia Triunfante SON UNA MISMA, puesto que El Sacrificio que se realiza en nuestro corazón y que se ofrece en nuestros altares son uno mismo,  Uno Mismo el Sacerdote que lo ofrece, una misma la Hostia Inmolada, Jesucristo.

!Oh nuestro Verbo Amado!  Tu eres un cántico que Dios se canta interiormente a Sí mismo. Mas también Tu, oh mi Jesús, eres el cántico que toda la creación entona a su creador, el acorde viviente y eterno de Dios y de su criaturas, tan diversas, tan libres y todas tan increíblemente amadas.
Tu eres al cantico que Dios canta al mundo y que en retorno el mundo puede cantar en adelante a Dios.

!Oh Dios mio, que yo te cante, y conmigo todos mis hermanos, ese dulce y tan amado cántico que es Cristo Jesús, Tu Hijo y nuestro Salvador. Que Jesús Te cante a Ti, en mi y por mi... que El sea el cántico de mi acción de gracias, de mi amor y de mi sacrificio.

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LO MAS GRANDE QUE HAY ES LA CRUZ DE CRISTO.

Cristo instituyo la Eucaristía para perpetuar su Cruz.
Cuando nuestro amor llega a su perfección,
sufrimos porque sufre Cristo y porque sufren sus hijos, nuestros hermanos,
y  ofrecemos a Jesús nuestros sufrimientos para aliviar un poco los suyos,
y procuramos socorrer a nuestros hermanos.
Aunque por divina paradoja el dolor de Jesús se hace mas inmenso
como se hizo en la cruz al ver sufrir a su amadísima madre y a los que le aman,
y así nuestro dolor se hace suyo, y meritorio y salvífico.

Me ama mucho, si sufre tanto por mí.

Vivir para Dios,
estar a la escucha,
sin descuidar la gracia y la oración,
para que nuestros pensamientos, 
nuestras palabras y nuestras obras 
las dirija Dios.

El Sacerdote continúa la Encarnación de la Palabra porque es en primer lugar creyente en la Palabra.

La fe proviene de lo que se oye o lo que se ve.  El sacerdote que cree en la Palabra de Dios ama la Palabra, porque la Palabra de Dios es espíritu y vida.
El Sacerdote predica lo que cree. Los sacerdotes leen, meditan y oran sobre la Palabra de Dios.
Mediante la revelación de la Palabra, el misterio de la salvación se hace presente en el mundo. Como creyentes en la Palabra, los sacerdotes acercan a las personas a Dios por las palabras y el testimonio. Los sacerdotes que proclaman y dan testimonio se convierten en agentes de la renovación el mundo de hoy.

Con la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos, concebidos por obra del Espíritu Santo, y nacidos de Dios

Como ministro de la Palabra, el sacerdote no sólo cree y proclama el Reino de Dios sino que hace que el Reino de Dios sea una realidad y esté presente entre la gente. 

Dios desea apasionadamente y anhela ardientemente nuestra salvación. «Y ¿por qué nos ama de este modo? ¿Por qué motivo nos quiere tanto? Únicamente por bondad, pues la "gracia" es propia de la bondad» 
Al celebrar los sacramentos, y en particular el de la Sagrada Eucaristía, los sacerdotes en su calidad de ministros de Cristo y mediante el poder del Espíritu Santo, participan en el sacerdocio de Cristo.
La identidad del sacerdote se encuentra en su participación en Cristo. Actúa "como continuación visible y como signo sacramental de Cristo en su posición ante la Iglesia y el mundo, como la fuente perenne y siempre nueva de la salvación" .


 El dolor de Jesús es intenso, cruel, irresistible. Es un amor glorificante y redentor. Sus únicos males son los nuestros, y así, su amor se convierte en expiación y redenciónSu principio es el amor. Su esencia es el sacrificio.    Su fruto la pureza.


 Es puro por su principio porque solo el amor lo causó. Purísimo por su fruto que es la pureza de las almas y la gloria de Dios. Purísimo también en si mismo porque no admite alivio ni consuelo.
   La pureza es Dios mismo, o su reflejo en las criaturas. En Cristo Jesús hay las dos purezas: Es Dios mismo, la blancura de la luz eterna y en cuanto hombre es el más perfecto y espléndido reflejo de la gloria de Dios, el espejo sin mancha de su majestad, la imagen de su bondad.
    Y esa pureza de Jesús es fuente de toda pureza, puesto que de su plenitud recibimos todos. No es una pureza para contemplarse y ya, es una pureza que nos penetra, que se nos comunica, que se nos participa, que nos hace bellos aunque tuviéramos todas las manchas y todas las fealdades de la tierra. La lava con su sangre, la alimenta con su cuerpo, la vivifica con su Espíritu.

 El alma que la contempla, que vive en ella, se baña con los raudales de su pureza celestial y se pone pura, bella, espléndida, divina, como la nubecilla que al recibir la luz del sol se vuelve luminosa, esplendida con los reflejos de esa luz. 

 El amor es perfecto cuando carece de todo egoísmo, de todo lo que no es amor, cuando su principio es mas divino, divina su causa, divino su fin y divina su esencia. El dolor es perfecto cuando es puro el amor que lo alienta, el motivo que lo causa y la perfección con que se sufre. Y así las demás virtudes, cada virtud es tanto mas perfecta cuanto mas pura es, esto es, cuanto mas divina. Y tiene que ser así porque las virtudes en la proporción en que se perfeccionan se acercan a Dios y Dios es pureza, pues dijo San Juan: Dios es Luz.
Y como el Espíritu Santo es la fuente de la pureza, cuanto mas directamente influye el Espíritu Santo en una virtud, esta es mas pura –divina- y por esto todas las virtudes que han alcanzado la cumbre de la pureza, que son aquellas que el Espíritu Santo eleva por sus dones, las virtudes espirituales perfectas totalmente producidas bajo el influjo de los Dones. Con estas virtudes se forma Jesús en las almas transformadas.


Si somos tinieblas, El e nuestra luz, si estamos llenos de inquietud, de temor, de dudas y d tristeza, El es nuestra paz.
Si somos ingratos, infieles e inconstantes, El es nuestro sostén y nuestra ayuda constante. Si somos soberbios, arrogantes, impetuosos y llenos de ira, El nos enseña a ser mansos y humildes de corazón.
Cristo Resucitado es la fuente de la nueva vida, la verdadera vida, la de Jesús Resucitado que gano también para nosotros muriendo en una cruz.

El nos regeneró el Calvario. Curo las heridas que nosotros mismos hemos hecho a nuestra alma con nuestros pecados  y nos llenó de su vida, de su vida divina que nos alcanzó muriendo por nosotros en la Cruz y que quiso hacer visible a nuestros ojos dejando que de su Corazón traspasado brotaron sangre y agua, las ultimas gotas de su sangre derramada totalmente para pagar nuestras culpas y la nueva vida que vino a regalarnos, la de Hijos de Dios, que llenó a María, que se extendió a los apóstoles y los primeros cristianos, que fue llegando al mundo pagano y hoy llena la tierra.

En el dolor de Jesús todo es amor divino. El manantial único de sus dolores es el amor. En Jesús el único que inmola es el amor. Es un amor sacerdotal.  Si fin es divino, la gloria del Padre, el bien de las almas. Y así el fruto de ese dolor es también divino: La pureza de las almas que como limpios espejos reflejan la Gloria de Dios.
Y ese dolor en si mismo es divino, es la traducción terrena del odio infinito que tiene Dios al pecado. Ese odio divino, reflejándose en el Corazón divino y humano de Jesús se convierte en un dolor inenarrable. - La gloria de Dios impedida. - La Vergüenza de llevar El nuestros pecados. - El mal de las almas.- Las que a pesar de su pasión se habrán de condenar.- Las que impiden la obra del Espíritu Santo.- La ingratitud de los suyos.

Cristo al unificar el amor del hombre con el Suyo, realiza la promesa de la Nueva Alianza "Cambiando el Corazón del hombre en un Corazón conforme a Dios".

La Cruz grande es la cruz nuestra que Jesús hace suya.

Toda la virtud que mana de la Cruz, viene de su referencia al acto histórico del Calvario, y se participa de ella con el ofrecimiento de las propia penas, que unidas a Cristo, se injertan en esta dinámica de salvación. 

La Cruz grande esta destinada a vincular por medio de la fe y los sacramentos, al hombre de todos los tiempos, con el acontecimiento que es el centro de la Historia humana: La muerte de Cristo en el Calvario. El plan eterno de salvación para el hombre, querido por el Padre y realizado por Cristo y el Espíritu Santo: Salvar al hombre en Cristo, con la presencia operante del Espíritu, ante el cual el hombre es invitado a acoger con libertad y responsabilidad  la muerte salvadora del Hijo de dios Encarnado.


Lo que agrado al Padre en el momento de la cruz, es la belleza interior del alma de Cristo, los sentimientos con que fue abrazada en medio de crueles tormentos y el odio de los hombres, la sed de Cristo de ofrecer por nosotros una satisfacción congruente con  el castigo que merecía nuestra conducta, los pecados  de todos y de cada uno e nosotros  por los cuales quería padecer sobreabundantemente para expiarlos totalmente,  no porque una sola gota de su sangre no hubiera bastado para borrar mil crímenes.

La Cruz pequeña es la propia y exclusiva de Cristo.. " La cruz que traspasa mi Corazón simboliza la cruz interior que tuve desde el primer instante de Encarnación en el seno de mi Madre ".  Ambas cruces son preciosas y la exterior, atraerá a las almas a la interior.
 "La crucifixión de mi Padre, la directa de El a Mi, la de mas mérito fue la del Amor ". "Ese dolor interno de mi Corazón fue la gloria del Padre en el martirio del Hijo, pero martirio que lo enaltecía, lo sublimaba, lo coronaba, lo hacia acreedor a las caricias del Padre todo caridad para con su hijo amado y para con el hombre”.



Y desde entonces, nada honra tanto al Padre como el amor doloroso, el dolor amoroso aceptado y desnudo de todo interés; que lo glorifica por ser el mismo dolor Salvador de Jesús. El que el Padre puso en  el Corazón de su hijo divino, cuando este  se ofreció por el Espíritu Santo a su voluntad para la salvación del mundo.

Santa Teresa de Calcuta:

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él». 

El dolor, o sea la cruz divinizada por el Hijo, es el solo y único escalón para subir al amor de caridad. Desde el instante en que Jesús al hacerse hombre lo unió a su persona,  el dolor tiene mérito, o es meritorio, es un incienso constante que se alza d la tierra al cielo aplacando la Justicia de Dios.

    Al dolor y al sufrimiento humano, Cristo responde divinizando ese dolor y convirtiéndolo en un medio para subir al gozo del amor. Si el pecado fue un NO del hombre, la salvación es un SI incondicional de obediencia en el amor, en la confianza absoluta, en el abandono, en el don total.

    “El Verbo, hija, toda la Trinidad, además de amar al hombre por ser hechura de sus manos, lo ama MAS por se Yo hombre, y si Yo no hubiera existido, quizá el hombre tampoco hubiera existido". 
Yo aun como hombre era eterno en el entendimiento divino, y ahí me amaba, y en Mi se recreaba, teniendo sus complacencias la Trinidad. Por este amor a una humanidad santa que había de venir a su tiempo a glorificarlo como con doble título: El de Dios y el de Hombre. Por este amor Divino-Humano, digo, creo al hombre a mi imagen mortal y a la imagen de la Trinidad en su alma.

Después de inmolarse constantemente en el Altar y de su presencia perpetua en el Sagrario, la postrera etapa del misterio de Amor es Nuestro corazón.   
Si quiso mi Padre que viniera Yo al mundo, fue para la extensión de su mismo Hijo en las almas, para agregar, diré, al Hijo y para gloria de la Trinidad, a la humanidad salvada por medio del parecido con su Hijo único, pero, sobretodo, en las almas de sus sacerdotes que más que ningunas tienen el deber de reflejar al Hijo para gloria del Padre.


La compasión del Verbo Encarnado se refiere a los males, dolores, necesidades, fracasos que golpean al hombre. Pero más que a cualquier otro, al pecado que le ha dañado tanto. “Todos los dolores de las almas los sufrí Yo  primero, y aun los de los cuerpos, en cierto sentido, porque son miembros míos muy queridos, a quienes amo y quise endulzar sus dolores con mi contacto divino-humano".


La " inclusión dinámica " del hombre en la humanidad singular de Cristo asumida por el Verbo, se lleva a cabo de dos maneras distintas pero relacionadas entre sí: En un primer momento, la humanidad entera tiende a Cristo en quien encuentra su suprema realización; en un segundo momento, el hombre tiende de una manera personal a Cristo con los actos y las acciones propias de la vida de la gracia. En esta forma dinámica la Vida de la gracia es la que nos enraíza ya como personas en Cristo.

 
La acción del Espíritu  impulsa a actuar de conformidad con el pensamiento de Cristo y en unión con El.  El Espíritu presupone - y colabora para ello - que el discípulo se ha hecho un hombre nuevo por la fe en Jesús, por la escucha de su palabra,  por el Bautismo y la Eucaristía vive la realidad de Dios, y en consecuencia, se compromete por Jesús mediante su vida.

 I de San Juan 4,7-16. 
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. 
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. 
Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. 
Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. 



En palabras de Benedicto XVI. de 6 de septiembre 2006: 
"Si realmente queremos ver el rostro de Dios, que tenemos que hacer otra cosa que contemplar el rostro de Jesús en su rostro vemos realmente quién es Dios y cómo es Dios!"
"Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre", expreso el Papa Francisco al iniciar el año de la Miseriordia.
Exinanivit semetipsum, se humillo a si mismo tomando la forma de siervo y así se convirtió en causa  de salvacion para todos.
La palabra a  través de la cual Dios nos ha ablado es la persona de su Hijo, que desde el principio estaba junto a Dios y es Dios.
Las consecuencias de este acto inaudito de Dios son estremecedoras: Que conozcamos al Padre, único Dios verdadero, y su enviado Jesucristo. "Que viendo al Padre "tal cual es" tendremos la Vida Eterna. Es decir seremos semejantes a EL".

Cuando constatamos la realidad de nuestra miseria, los hombres de la era de la posmodernidad tenemos la tentación de refugiarnos en FALSAS grandezas. Y en nuestra vanidad, creemos que vamos a superar todas las miserias humanas por nosotros mismo. Pero esto no es verdad, necesitamos de algo externo, de la Misericordia de Dios que nos salva.

"Dos pecados ha cometido mi pueblo": me abandonaron a Mi que soy fuente de agua viva ( del Espíritu Santo) y se fabricaron cisternas rotas que no pueden retener el agua.
Ir a Jesús es alcanzar alivio a nuestras miserias: Buscarlo en su Palabra y en la Eucaristía, descubrirlo en los demás y en los acontecimientos.
Nuestra experiencia humana nos dice que sentirse amado por una persona es la llave para superar las durezas de corazón, los errores, las ofensas que nos destruyen. Pero si esa persona es el Amor mismo, que nos ama a pesar de nuestra limitaciones, o mas bien, nos ama porque sabe perfectamente de que estamos hechos, conoce perfectamente nuestra miseria y a venido a superarla. 
No ama lo que somos por nosotros mismos, ama lo que El va a hacer en nosotros. La prueba de que nos ama siendo pecadores son los hechos: El Padre nos da a su Hijo como Salvador, el Hijo da su vida por nosotros, el Espíritu Santo nos saca de la esclavitud del pecado y nos conduce hacia Dios. 

La Conversión y la Perseverancia son las gracias de la Misericordia. Y la necesitan los justos y los pecadores. Y no lo demuestran Saqueo el publicano que llegara ser san Mateo y el aposto Tomas, el incrédulo, que nos da la mayor profesión de fe: "Señor mio y Dios mio". San Pablo, el perseguidor de Jesús, san Felipe de Jesús primer mártir mexicano que de mas joven se había volado la barda para escapar del monasterio, san Agustín y tantos mas pecadores que ahora llenan el cielo. Cristo sale al encuentro de pecadores reales y los transforma. Destruye nuestro pecado, como a Zaqueo nos hace descubrir un tesoro mas grande que el dinero: Tu también eres hijo de Dios y te ama con un amor inimaginable. Y como Mateo nos cambia radicalmente: dio la mitad de sus bienes a los pobres, devolvió 4 veces lo defraudado y comenzó una vida nueva como Apóstol de Cristo.
Si la palabra escrita de Dios nos trae a la Palabra de Dios que se hizo carne para poder compadecer con nosotros, es la Misericordia misma de todo un Dios la que se nos ofrece a salvarnos. Si la rechazamos es como si un naufrago rechazara el salvavidas que se le ofrece alegando que el puede nadar y salvarse por si mismo.
En la plenitud de los tiempos Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer, para que todo el que crea en El  no perezca sino que tenga la Vida Eterna.

Por la Encarnación, Jesucristo adquiere la carne y la sangre que como Sumo Eterno Sacerdote ofrece obteniendonos así la Redención que nos comunica la plenitud de la gracia y la verdad.
Aunque la Misericordia de Dios es eterna, toda su grandeza solo se manifestó cuando se nos hizo visible y palpable por la Encarnación de Hijo de Dios. Este misterio hizo posible la Redención y la Eucaristía.

De este amor misericordioso que se manifiesta sobretodo en el contacto con el mal físico, moral o de cualquier naturaleza, participa de manera singular y excepcional el Corazón Inmaculado de María madre del crucificado y del resucitado.


María es quien conoce mas a fondo el misterio de la Misericordia Divina, sabe su precio, ha participado en ella con “si” absoluto pronunciado en Nazaret y ratificado hasta la Cruz en su absoluta fidelidad a Dios con el sacrificio de su Corazón de Madre, unido al de su propio Hijo.

El fruto necesario de esta gracia es la paz y la alegría porque la presencia del Hijo de Dios en nuestra carne es fuente de paz y la felicidad propias de la vida eterna.

Cristo nos ha revelado la verdad sobre el hombre, su vocación suprema a Dios.
El que vive en Cristo debe vivir como El vivió: se humillo a si mismo para poder servirnos. Si nos enaltecemos a nosotros mismos y no a El que por nosotros nació y murió no lo podemos servir en nuestros hermanos.


"Sudario Christi quod Veronica vocatur"

Es una impresión precisa láser escala precisa en la seda más fina, de la reliquia de la imagen verdadera  de la Veronica, de los años 1902 - 1946.

EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS:

El Verbo se hizo carne y habito entre nosotros, y vimos su gloria como Unigénito del Padre.
Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, no solo nos ofreció su perdón divino, sino que, al hacerse hombre, se unió a nosotros y así pudo ofrecerse a recibir el castigo que merecieron nuestros pecados para que nosotros sus hermanos no fuéramos al castigo eterno.
Al terminar su carrera mortal, "habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amo hasta el Extremo":  Ofreció su Sacrificio para el perdón de la humanidad culpable y lo cristalizo para siempre  en la Eucaristía y lo hizo Inmortal. 
El Amor que la Divinidad al hombre se deriva del amor inmenso y eterno que tuvo a Jesús, y el amor del hombre a Dios, debe derivarse del que Yo, Jesús, le tengo a El, mi Padre y vuestro Padre.
El Amor Infinito de Dios por el hombre, totalmente gratuito y que nada puede detener. La substancia del Padre es Amor, y tan grande para el hombre, que dio a su propio Hijo para la Redención. La substancia del Hijo es Amor, y tan grande para con el Padre y el hombre, que se dio a Si mismo al dolor para salvarlo.
Y el Espíritu Santo, Amor Sustancial del Padre y del Hijo, nos ama tanto que obro la Encarnación, cubrió con su sombra a María y la hizo madre de Dios y madre nuestra.
Lleno a Jesús de sus Dones, lo Ungió como nuestro Salvador, lo llevo a la Cruz no solo para que mereciera, en su Resurrección, no solo la salvación de las almas , sino la resurrección de los cuerpos y el triunfo del Juicio Final. Le inspiro la Eucaristía para que estuviera siempre con nosotros y después de su resurrección y ascensión al cielo se derramo sobre los Apóstoles para que continuaran a lo largo de todos los tiempos su obra Salvadora.


PARA SIEMPRE:

1. -  En la Misa se quedo como nuestra Victima.

Juan lo presento como "el Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo.
En la Eucaristía, sigue Inmolándose mientras quede un pecador en el mundo.
Después de inmolarse constantemente en el Altar y de su presencia perpetua en el Sagrario, la postrera etapa del misterio de Amor es Nuestro corazón. 

Las mismas palabras que lo hacen presente, significa y realizan su Sacrificio redentor: Este es mi cuerpo que será entregado...  Esta es mi sangre que será derramada en remisión de los pecados.

Si a Jesús, en su vida gloriosa, lo vio San Juan como un Cordero inmolado: "vi...un Cordero...como inmolado", con mayor razón podemos asegurar  en su vida Eucarística vive inmolado por nosotros constantemente.
No porque ahora este recibiendo los latigazos, pero si porque ve los constantes pecados con que ofendemos a Dios, el daño que hacemos a los demás, los castigos que merecemos, y sigue intercediendo por nosotros, mostrando sus llagas al Padre para alcanzar una vez mas Misericordia para nosotros. Y esa es una de las razones por la que su presencia en la Eucaristía es permanente. 

En la Cruz los vio proféticamente, hoy siguen destrozando su Corazón día con día. 


Sin este sacrificio yo ya estaría hace muchos años ardiendo en el infierno, pero ahora espero el cielo.





 Los días de esta vida se nos dan como un plazo de tiempo para corregir lo que de malo hay en nosotros, sobre todo el deseo de poder que hace tanto mal, y la deslealtad, la doble cara” de “querer servir a Dios y el mundo”.  “Todos somos pecadores, y nos arrepentimos de esto”, pero ser desleales es “hacer el doble juego”, ha advertido. Asimismo, ha precisado que el que tiene deseo de poder y el que es desleal, difícilmente puede servir, convertirse en siervo libre del Señor.
Estos obstáculos –el deseo de poder, la deslealtad– quitan la paz y te llevan a esa molestia de corazón de no estar en paz, siempre ansioso. Para servir bien al Señor debemos evitar ser desleales y buscar el poder. Así lo ha asegurado el papa Francisco en la misa celebrada este martes en Santa Marta. De este modo, el Santo Padre ha asegurado que no se puede servir a Dios y al mundo...


Ya por naturaleza, Dios y el hombre, -- lo Infinito y lo finito -- se encuentran a una distancia inconmensurable, pero el hombre ahondo el abismo con el pecado. Y sin embargo cuanto mayor es la indigencia del hombre, tanto más crece en el la necesidad de Dios.


Ante la maldad del hombre y la Justicia de Dios se interpone siempre el Cordero Inmolado alcanzando esperas, nuevos favores, gracias abundantes, conversiones, perdón y Misericordia.

Dios nos ama gratuitamente, no por nuestros méritos, y nada puede detener su Amor. Ni siquiera el pecado, porque El sabe vencerlo y perdonarlo. Y aun cuando nosotros somos infieles, El permanece Fiel porque no puede negarse a Si Mismo.
Desde el Seno del Padre, descendió el Verbo y se aniquilo a Si mismo tomando nuestra carne, y bajo más todavía, tomo sobre si todas nuestras debilidades, gusto la amargura de todos nuestros dolores.

Lazo de unión entre Dios y el hombre, ofreció su sacrificio por los mismos que lo crucificaban, nosotros, nuestros pecados, porque nos ama, porque vino a salvarnos, porque no quiere nuestra perdición eterna. Porque es la Imagen de la Misericordia del Padre "Un Dios que se conmueve y se enternece por nosotros como una madre cuando toma en brazos a su niño - de la primera catequesis del Papa Francisco sobre la Misericordia  - 13 enero 2016 

Si El hizo tanto por nosotros, que debemos hacer nosotros por EL.  
Desde las sombras de las Catacumbas, hasta las luchas de nuestros tiempos modernos, siempre la Eucaristía ha sido el germen del sacrificio y la semilla del heroísmo: el heroísmo del martirio,  el heroísmo de la virginidad,  y  el heroísmo del apostolado.


2.-   En el Sagrario como nuestro Compañero.

La segunda etapa de la Eucaristía es el Sagrario, el segundo exceso de su amor es la presencia constante, de día y de noche, cuando lo adoran y cuando lo ultrajan. Jesús no puede permitir que una madre le gane en amar. Su Amor vela el sueño de sus hijos, los envuelve en sus plegarias. Además, nadie sabe la hora de la partida, y es preciso que el Viatico de la última jornada este siempre preparado. 
La segunda manifestación de nuestra correspondencia debe ser la Adoración perpetua. 
No pasemos un día sin visitarlo, además podemos multiplicar nuestras visitas Espirituales, en medio de nuestras tareas cotidianas, como cuando despertamos durante la noche, 
Si nuestro tesoro es la Eucaristía vivirá nuestro corazón en el Sagrario, porque ¨Donde está tu tesoro, esta tu corazón¨.

 Edith Stein, (1891-1942),

Nos atrae con poder misterioso,
nos encierra en sí en el seno del Padre 

y nos da el Espíritu Santo.

Este corazón palpita para nosotros en el pequeño tabernáculo
donde permanece misteriosamente oculto
en aquella silenciosa, blanca forma.

Este es, Señor, tu trono de Rey en la tierra,
que tú has erigido visiblemente para nosotros,
y te gusta ver acercarme a él.

Tú incas tu mirada lleno de amor en la mía, 
e inclinas tu oído a mis suaves palabras
y llenas el corazón con profunda paz.

Pero tu amor no encuentra satisfacción
en este intercambio que todavía permite separación:
Tu corazón exige más y más.

Tú vienes a mí cada mañana como alimento,
tu carne y sangre son para mí bebida y comida
y  se obra algo maravilloso.

Tu cuerpo cala misteriosamente en el mío, 

y tu alma se une a la mía: 
ya no soy yo lo que era antes.

Tú vienes y vas, pero permanece la semilla
que tú has sembrado para la gloria futura (Mc 4,26; Jn 12,24),
escondida en el cuerpo de polvo.

Permanece un resplandor del cielo en el alma,
permanece una profunda luz en los ojos,
una suspensión en el tono de voz.

Permanece el vínculo, que une corazón con corazón, 

la corriente de vida que brota del tuyo
y da vida a cada miembro (1Co 12,27).

Qué admirables son las maravillas de tu amor,
sólo nos asombramos, balbuceamos y enmudecemos,
porque el espíritu y la palabra no puede expresar.



3.-   En nuestra alma como nuestra Vida.



(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Los sacerdotes son mediadores del amor de Dios, no intermediarios que piensan en el propio interés. Así lo ha subrayado el papa Francisco, en la homilía de este viernes de la misa celebrada en Santa Marta, que se ha centrado en las tentaciones que ponen en riesgo el servicio de los sacerdotes. De este modo, ha advertido sobre los “rígidos” que cargan sobre los fieles cosas que ellos no llevan. También ha señalado que la mundanidad que transforma al sacerdote en un funcionario, le lleva a ser “ridículo”.
Haciendo referencia a las palabras de Jesús en el Evangelio, el Santo Padre ha explicado que también hoy hay cristianos “insatisfechos” que “no consiguen entender qué ha enseñado el Señor”, “no consiguen entender el núcleo de la revelación del Evangelio”. (Un Dios que nos salva en Cristo) Por eso ha hablado de los sacerdotes “insatisfechos” que “hacen mucho mal”. Viven insatisfechos buscando siempre nuevos proyectos “porque su corazón está lejos de la lógica de Jesús” y por eso “se quejan y viven tristes”.
Sin embargo, la lógica de Jesús debería dar “plena satisfacción” a un sacerdote, ha recordado el Papa. Jesús –ha subrayado– es el mediador entre Dios y nosotros. Y “nosotros tenemos que tomar este camino de mediadores”, “no otra figura que se parece mucho pero no es lo mismo: intermediarios”. Así ha explicado el Papa que “el intermediario hace su trabajo y toma la paga, nunca pierde”.
En esta línea, Francisco ha explicado que el mediador se pierde a sí mismo para unir las partes, de la vida, a sí mismo, el precio es ese: la propia vida, paga con la propia vida, el propio cansancio, el propio trabajo, muchas cosas. 
El auténtico sacerdote “es un mediador muy cercano a su pueblo”, el intermediario no sabe qué significa “ensuciarse las manos”. Por eso –ha precisado– el sacerdote que cambia de mediador a intermediario no es feliz, está triste. Y busca un poco de felicidad “en el hacerse ver, en el hacer sentir la autoridad”.
Al respecto, el Pontífice ha advertido que para hacerse importantes, los sacerdotes intermediarios toman el camino de la rigidez. Asimismo ha asegurado que un sacerdote mundano, rígido, “es un insatisfecho porque ha tomado el camino equivocado”. 



SU DIVINA MISERICORDIA 

AÑO SACERDOTAL 2009-2010


En el hombre la misericordia implica dolor y compasión por las miserias del prójimo. En Dios, el Espíritu Santo cambia la dimensión del pecado humano en una nueva donación de amor salvificoEl pecado es vencido por El Sacrificio del Cordero de Dios que se ha hecho obediente hasta la muerte.
Jesús redentor en cuya humanidad se verifica el “sufrimiento” de Dios, dirá una palabra en la que se manifiesta el amor eterno lleno de misericordia: Siento compasión. Jesucristo, en su humanidad se ha abierto totalmente a la acción del Espíritu Paráclito que del sufrimiento hace brotar el eterno amor salvífico. Se tiene así una nueva humanidad que en Jesucristo ha vuelto al amor traicionado por Adán con su pecado, por medio del sufrimiento de la Cruz. El “Siervo obediente” que repara la desobediencia del hombre realiza la Redención del mundo. Por medio del sufrimiento de la Cruz se tiene así una nueva humanidad que en Jesucristo ha vuelto al amor traicionado por Adán con su pecado. 
La humanidad sometida al pecado en los descendientes del “primer Adán”, en Jesucristo ha sido sometida perfectamente a Dios y unida a Él, y al mismo tiempo está llena de la Misericordia de Dios hacia los hombres.



REVELACION DE LA MISERICORDIA
Cuando el Verbo se hizo hombre y padeció y murió por nosotros para regresar resucitado al seno del Padre llevando consigo a la humanidad salvada, apareció en el cielo una nueva realidad, el Corazón humano de Jesús, que alentado por su divinidad se entrega total y definitivamente a Dios y el amor humano que Jesús profesa a la humanidad salvada y por salvar, el amor de Jesús a su santísima Madre, a san José representante del Padre en su oficio de amar a Jesús y por eso cuidar de El, su amor singular a los doce y a los otros discípulos que se extiende a todos sus sacerdotes y fieles futuros; y su amor humano por todos los hombres, “carne de su carne”, a los que el Verbo humanado mira con amor de hermanos, defiende como parte de su misma carne, comprende, disculpa, o al menos invoca el precio de su sangre para que sin merecerlo sean salvados por los meritos de Jesús.  Cristo nos ha revelado la verdad sobre el hombre, su vocación suprema a Dios. Simultáneamente al Padre junto con su amor “Rico en Misericordia”, que nos ha dado a su Hijo único para que  padeciendo las miserias de la existencia humana y muriendo en la Cruz, manifestara Jesús a todos los hombre al Padre amoroso y lleno de misericordia que Jesús nos ha revelado.
El Hijo unigénito que esta en el seno del Padre nos lo ha dado a conocer sobretodo la relación de amor de Dios hacia el hombre, como un Padre, y la relación de amor del hombre hacia el Padre como la de un hijo.  Cristo a través de sus palabras, de sus acciones y singularmente de su muerte y resurrección nos hace particularmente visible a Dios en su Misericordia.
La Revelación en Cristo de Dios como Padre de Misericordia nos permite “verlo” especialmente cercano al hombre, sobretodo al que sufre, al que esta amenazado en su existencia y en su dignidad, y cuanto mas al que esta en camino a la muerte eterna.
Muchos hombres de nuestra época, y muchos ambientes, guiados por un vivo sentido de fe, se dirigen hoy como espontáneamente a la Misericordia de Dios. Ellos son, ciertamente, impulsados a hacerlo por Cristo mismo, el cual, mediante su Espíritu actúa en lo íntimo de los corazones humanos.
Dios nos impulsa hoy a descubrir cada vez más el misterio del Padre y de su Amor. A recurrir a su misericordia, de que el hombre contemporáneo tiene tanta necesidad, aunque con frecuencia no lo sabe. A acudir en nombre de Cristo y en unión con El a esa misma misericordia en toda necesidad.
Cristo en su primera alusión Mesiánica haciendo referencia a las palabras del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor esta sobre Mi, porque me ungió para Evangelizar a los pobres;  me envió a anunciar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista,  para poner en libertad a los oprimidos, para anunciar un año de gracia del Señor”.
Mediante tales hechos y palabras Cristo hace presente al Padre entre los hombres. Ante la limitación y fragilidad esta presente el amor. Jesús con su estilo de vida y con sus acciones nos revela que el Padre es Amor.  Hace presente al Padre en cuanto Amor y Misericordia.
Cristo que sin dejar de se Dios, se hace hombre por nosotros, se convierte en la encarnación del amor del Padre rico en misericordia, y la misericordia se convierte en uno de los componentes esenciales del Evangelio. Su predicación esta llena de parábolas que expresan en el fondo la misma cosa: El Amor Misericordioso de Dios.
En el Antiguo Testamento, la misericordia tiene una larga y rica historia, que tocaremos para comprender mejor la misericordia revelada en Cristo. El amor que prevalece sobre el pecado y la infidelidad del Pueblo elegido.
Todos los matices del amor se manifiestan en la misericordia del Señor para con los suyos: El es Padre, e Israel es su hijo primogénito, es su esposa bien amada porque será tratada con misericordia.
Es temporal y escatológico: “Con amor eterno te ame”, por eso te he manifestado mi favor. “Aunque se retiren los montes, no se apartara de ti mi amor”.
Maria proclama la misericordia del Señor que se extiende de generación en generación, de la que se hacen participes los hombres que viven en el temor de Dios. Jesús proclama “bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzaran misericordia”.
En la parábola del Hijo Prodigo la misericordia esta impregnada de amor. Parece olvidar todo el mal que ha cometido el hijo y le devuelve toda su dignidad de hijo. La misericordia vence al mal, extrae el bien de todas las formas de mal existentes en el mundo y en el hombre. Devuelve, revalida y promueve la dignidad perdida. “Este hijo mió, estaba perdido y ha sido hallado de nuevo”.
Un hijo por mas que sea prodigo, no deja de ser hijo y con su conversión ha encontrado de nuevo su verdad de hijo, se ha revalorizado. Quien es objeto de la misericordia no es humillado, sino exaltado de nuevo al lugar que le es propio.



LA CRUZ 
El Espíritu Santo que había impregnado íntimamente la humanidad de Cristo, la transformo en sacrificio perfecto mediante el acto de su muerte como victima de amor en la Cruz.
El Hijo de Dios, Jesucristo, como hombre, en la ferviente Oración del Huerto, movido de manera especial por el Espíritu Santo, se ofreció a si mismo sin tacha a Dios para transformar el sufrimiento en amor redentor. El Espíritu Santo, como amor y don, desciende, en cierto modo, al centro mismo del sacrificio que se ofrece en la Cruz. El consuma este sacrificio en el fuego del amor. Esto mismo quiere Jesús para nosotros, que lo ofrezcamos y nos ofrezcamos a Dios que es constantemente ofendido.


LA MISERICORDIA REVELADA EN LA CRUZ Y EN LA RESURRECCION.


El mensaje mesiánico de Cristo y su actividad personal entre los hombres termina en la Cruz y la Resurrección.
El Misterio Pascual es el culmen de la Revelación y de la actuación de la misericordia que es capaz de justificar al hombre, de restablecer la justicia en el sentido del orden salvifico querido por Dios desde el principio en el hombre, y por el hombre en el mundo.
La dimensión divina de la redención no solo libra al hombre del poder del pecado, sino que le abre acceso, de nuevo, a la plenitud de Vida y Santidad que viene de Dios.
Cristo que sufre habla a todo hombre y no solo al creyente. La verdad del Amor del Padre se hace patente ante el extraordinario sacrificio de entregar a su Hijo a la muerte y muerte de Cruz, para colmar a los hombres creados a su Imagen, de gracia y de gloria.
La Cruz de Cristo es la última palabra  de su mensaje y de su misión mesiánica, pero no es la última palabra del Dios de la alianza. Cuando las mujeres primero, y los Apóstoles después, venidos al sepulcro de Cristo crucificado ven la tumba, y proclaman por vez primera: “Ha resucitado”. Ellos lo repetirán a otros y serán los testigos de Jesús Resucitado.
Dios Padre, que es absolutamente fiel a su amor por el hombre, ha resucitado a su Hijo Unigénito, para que el que cree en El no muera, sino que tenga la Vida Eterna.
Creer el Hijo resucitado significa “ver al Padre”, significa creer que su amor esta presente en el mundo y que su Amor es mas fuerte que toda clase de mal en que el hombre, la humanidad, estén hundidos.
Creer en este amor significa creer en la Misericordia. En efecto tratándose de amor a sus criaturas, la misericordia es el segundo nombre del amor. Es la dimensión indispensable del amor de Dios y el modo específico de actuar de Dios respecto al mal presente en el mundo, que afecta al hombre y puede hacerle perecer en la “gehena”.
La Cruz es la inclinación mas profunda de la Divinidad hacia el hombre. La Cruz es como un toque de amor eterno sobre las heridas mas dolorosas de la existencia terrena del hombre. Es el cumplimiento hasta el final del programa mesiánico que Cristo formulo una vez en la Sinagoga de Nazaret y llevo a su pleno cumplimiento en la Cruz.
Si Cristo no hubiera muerto, no habría resurrección, y sin ella no habría el triunfo total sobre la muerte y todos los males que significa nuestra propia resurrección.
La Misericordia que Cristo ha experimentado de manera radical sobre si mismo, es decir, el Amor del Padre más fuerte que la muerte,  es también misericordia manifestada a cada uno de nosotros. Que tendrá su cumplimiento escatológico en la renovación definitiva del mundo, en que el Amor vencerá en todos los elegidos las fuentes mas profundas del mal, dando como fruto plenamente maduro, El Reino de la Vida, de la santidad y de la inmortalidad gloriosa.


El Cristo Pascual es la encarnación definitiva de la Misericordia, su signo viviente en nuestra salvación histórica, y a la vez en la eterna. En el cumplimiento escatológico,  la misericordia se revelara como amor, mientras que en la temporalidad, en la historia del hombre, que es a la vez historia de pecado y de muerte, el amor de Dios debe revelarse ante todo como misericordia.
De este amor misericordioso que se manifiesta sobretodo en el contacto con el mal físico, moral o de cualquier naturaleza, participa de manera singular y excepcional el Corazón Inmaculado de María madre del crucificado y del resucitado.
Maria es quien conoce mas a fondo el misterio de la Misericordia Divina, sabe su precio, ha participado en ella con “si” absoluto pronunciado en Nazaret y ratificado bajo la Cruz en su absoluta fidelidad a Dios con el sacrificio de su Corazón de Madre, unido al de su propio Hijo. Y la llamamos Madre de Misericordia, pues pago el mismo precio que el Padre de Misericordia que nos revelo Jesús con su muerte redentora.
Algunos Teólogos afirman que la Misericordia es el mas grande entre los atributos y las perfecciones de Dios, la Biblia, la Tradición y toda la vida de fe del Pueblo de Dios dan testimonio exhaustivo de ello. No se trata aquí de la inescrutable esencia de Dios dentro del misterio de la misma divinidad, sino del atributo por el cual el hombre se encuentra particularmente cercano al Dios Vivo.
    La Iglesia parece profesar y venerar de manera particular la Misericordia de Dios dirigiéndose al Corazón de Cristo, punto central de la revelación del Amor Misericordioso del Padre. Ahí encuentra las fuentes de la Misericordia de Cristo que ofrece a todos los hombres con la meditación constante de su palabra, la participación consciente y madura en la Eucaristía y el sacramento de la Penitencia.
En la Eucaristía nos acerca siempre a aquel amor que es mas fuerte que la muerte, puesto que “cada vez que comemos este pan y bebemos este cáliz”, no solo anunciamos la muerte del redentor, sino que además proclamamos su Resurrección mientras esperamos su venida gloriosa.
El Sacramento de la Penitencia, allana el camino a cada hombre para que pueda experimentar en persona la Misericordia, es decir el Amor que perdona, que recibe, que restaura, que revaloriza, porque es mas fuerte que el pecado, y no hay pecado humano que prevalezca por encima del perdón que brota continuamente del Amor del Padre, del sacrificio de Cristo.
Por parte del hombre si puede limitarla únicamente la falta de “Buena Voluntad”, es decir, perdurar en la obstinación oponiéndose a la gracia y a la verdad, especialmente frente al testimonio de la Cruz y de la Resurrección de Cristo.
Por eso la Iglesia proclama constantemente la Conversión, que consiste siempre en descubrir la Misericordia de Dios, es decir, el Amor del padre en Nuestro Señor Jesucristo, que al final es siempre más grande que todas nuestras culpas.
Jesús nos enseña, no solo a buscar y pedir y recibir la Misericordia de Dios, sino también a usar de misericordia con los demás y promete a ello un gran premio: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzaran Misericordia”. Una de sus manifestaciones es el perdón que nos enseño en el Padre nuestro y en las “setenta veces siete” ocasiones en que debemos perdonar a quien nos ha hecho algo,  es decir a todos y siempre.
La oración, que es un grito a la Misericordia de Dios cuando vemos que el mal parece prevalecer sobre nosotros, habrá de alcanzarnos en esta época tan necesitada de ella, que una vez más el Amor del Padre se revele mas fuerte que la muerte, que el pecado y que el mal y que en Cristo Jesús y en el Espíritu Santo se haga presente en este mundo contemporáneo que parece olvidarse de su necesidad de Dios.


   
Una manera práctica y sencilla de ofrecer el divino Verbo al Padre: 
LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA (tomado de las revelaciones a santa Faustina)


A la mañana siguiente, cuando entré en nuestra capilla, oí esta voz interior: Cuantas veces entres en la capilla reza en seguida esta oración que te enseñé ayer.  Cuando recé esta plegaria, oí en el alma estas palabras: Esta oración es para aplacar Mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, de modo siguiente:

Primero rezarás una vez el Padre nuestro y el Ave Maria y el Credo, después, en las cuentas correspondientes al Padre nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; en las cuentas del Ave Maria, dirás las siguientes palabras:  Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.  Para terminar, dirás tres veces estas palabras:  Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero


  Mientras rezaba la coronilla, de repente, oí una voz:  Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla.  Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía.  Es una señal de los últimos tiemposdespués de ella vendrá (230) el día de la justicia.  Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos.  Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios?  Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia.  Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad.
  


EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA
"Jesús en ti confío"


   Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia.  Yo supliré lo que te falta.  Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz.



 Hoy vi al Señor con una gran belleza y me dijo: Oh Mi querida hostia, ruega por los sacerdotes, especialmente en este tiempo de cosecha .  Mi Corazón ha encontrado en ti su complacencia y por ti bendigo la tierra.

1135      Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia.  Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……

Las mismas ideas, pero expresadas en otra secuencia, se encuentran en la revelación (43):  
Deseo que Mi misericordia sea venerada; le doy a la humanidad la ultima tabla de salvación, es decir, el refugio en Mi misericordia.  Mi corazón se regocija de esta Fiesta.

                            Hoy escuché estas palabras: En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a Mi pueblo.  Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia.  No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón misericordioso.  Hago uso de los castigos cuando Me obligan a ello; Mi mano resiste a tomar la espada de la justicia.  Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia.  Contesté: Oh Jesús mío, Tu Mismo habla a las almas, porque mis palabras no valen nada.

                            Mayo de 1935.  En un momento, cuando me di cuenta de los grandes designios de Dios respecto a mi, me asuste de su grandeza y me sentí completamente incapaz de cumplirlos y empecé a evitar interiormente las conversaciones con Él, y sustituía ese tiempo con la oración oral.  Lo hacia de humildad, pero pronto conocí que no era una verdadera humildad, sino una gran tentación de Satanás.  Una vez, cuando en lugar de la oración interior comencé a leer un libro espiritual, oí en el alma estas palabras, explicitas y fuertes: Preparas al mundo para Mi última venida.  Estas palabras me conmovieron profundamente y aunque fingía como si no las hubiera oído, no obstante las comprendí bien y no tenia ninguna duda al respecto.

                            Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión.  Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi misericordia.  Si no adoran Mi misericordia, morirán para siempre.  Secretaria de Mi misericordia, escribe, habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia.

                            Hoy hice un día de retiro espiritual.  Cuando estaba en la última predicación [297], el sacerdote habló de cuánto el mundo necesita la Misericordia de Dios: [que] estos tiempos parecen excepcionales, que la humanidad necesita mucho la Misericordia de Dios y de la oración.  Luego oí en el alma una voz: He aquí las palabras para ti, haz todo lo que está en tu poder en la obra de Mi misericordia.  Deseo que Mi misericordia sea venerada; le doy a la humanidad la ultima tabla de salvación, es decir, el refugio en Mi misericordia.  Mi corazón se regocija de esta Fiesta.  Después de estas palabras comprendí que nada puede liberarme de este deber que el Señor exige de mí.

                            Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia.  Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.  Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas.  Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.  A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden.  No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.  Escribe: Antes de venir como juez justo <abro de par en par la puerta de Mi misericordia>.  Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……

                            Hoy vi al Señor con una gran belleza y me dijo:  Oh Mi querida hostia, ruega por los sacerdotes, especialmente en este tiempo de cosecha .  Mi Corazón ha encontrado en ti su complacencia y por ti bendigo la tierra.

                            Deseo darme a las almas y llenarlas de Mi amor, pero son pocas las almas que quieran aceptar todas las gracias que Mi amor les ha destinado.  Mi gracia no se pierde; si el alma para la cual está destinada no la acepta, la recibe otra alma.

                            Durante la Santa Misa vi al Señor Jesús clavado en la cruz, entre grandes sufrimientos.  Un silencioso gemido salía de su Corazón, un momento después dijo: Deseo, deseo la salvación de las almas; ayúdame, hija Mía, a salvar las almas.  Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores.


                            Jesús me ordena hacer una novena antes de la Fiesta de la Misericordia y debo empezarla hoy por la conversión del mundo entero y para que se conozca la Divina Misericordia.  Para que cada alma exalte Mi bondad.  Deseo la confianza de Mis criaturas, invita a las almas a una gran confianza en Mi misericordia insondable.  Que no tema acercarse a Mi el alma débil, pecadora y aunque tuviera mas pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de Mi misericordia.

     El amor de Dios inundó mi alma y me dio a conocer que todo depende de su voluntad y me ha dicho estas palabras:  Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia.  Y me dijo:  Hija Mía, no tengas miedo de nada, Yo siempre estoy contigo, aunque te parezca que no esté; y tu humillación Me atrae desde el alto trono y Me uno estrechamente a ti.

                         
SU IMAGEN
              Una vez Jesús me dijo: Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada en la cruz. Una vez el confesor me preguntó cómo debía ser colocada la inscripción, ya que todo eso no cabía en la imagen. Contesté que rezaría y que daría la respuesta la semana siguiente.  Al alejarme del confesionario, y pasando cerca del Santísimo Sacramento, recibí el entendimiento interior de cómo debía ser la inscripción.  Jesús me recordó lo que me había dicho la primera vez, es decir, que estas tres* palabras debían ser puestas en evidencia.  Las palabras son éstas: Jesús, en Ti confío.  Entendí que Jesús deseaba que fuera colocada esa frase, pero además de estas palabras no daba otras órdenes precisas.

              Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias.  Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío.
  
Hija Mía, si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordiaExijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia MiDebes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes.  No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.

           Hoy el Señor me dijo: Exijo de ti un sacrificio perfecto y en holocausto, el sacrificio de la voluntad; ningún otro sacrificio es comparable a éste.  Yo Mismo dirijo tu vida y dispongo todo de manera que seas para Mí una ofrenda continua y hagas siempre Mi voluntad, y para completar esta ofrenda te unirás a Mí en la cruz.  Conozco tus posibilidades.  Yo Mismo te ordenaré directamente muchas cosas y la posibilidad de la ejecución la retrasaré y la haré depender de los demás; aquello que las Superioras no podrán alcanzar, lo completaré directamente Yo Mismo en tu alma y en el fondo mas secreto de tu alma habrá un sacrificio perfecto de holocausto, y esto no por algún tiempo, sino que debes saber, hija Mía, que este sacrificio durará hasta la muerte.  Pero vendrá el tiempo en que Yo, el Señor, cumpliré todos tus deseos; tengo en ti Mi complacencia como en una Hostia viva; no te espantes de nada, Yo estoy contigo.
                         He aprendido que para que Dios pueda obrar en un alma, ésta tiene que renunciar a actuar por su propia cuenta, ya que en el caso contrario Dios no realizará en ella su voluntad. Desde hoy no existe en mi, Mi propia voluntad. Desde hoy cumplo la voluntad de Dios, En todas partes, siempre, en todo. Desde hoy no tengas miedo del juicio de Dios, ya que no serás juzgada.

Imita a mi Madre, antepón mi voluntad a la tuya, porque mi Madre, tu Señora, desde el principio hasta el final, nunca quiso nada más que lo que Yo quise. Si haces esto, entonces tu corazón estará con el mío y lo inflamare con mi amor, de la misma forma que lo árido y seco se inflama fácilmente ante el fuego. Todas las dificultades y sufrimientos que enfrento, los captare apresuradamente para arrojarlos a los pies de Jesús.

  
TRES FORMAS DE EJERCER LA MISERICORDIA

Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración.  En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mi.  De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia.  Sí, el primer domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada.  A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte  que sea, es inútil.  Oh Jesús mío, ayúdame en todo, porque ves lo pequeña que soy, por eso cuento únicamente con Tu bondad, oh Dios.


Estoy invitado a ese banquete, otros están llenos de galas,  pero no veo en mi alma sino un abismo de miseria. Me escurriré por debajo de la mesa a los pies de Jesús mendigare al menos las migajas. Por eso alentare mi confianza en la Divina Misericordia.
 Hija Mía, si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordia.  Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mi.  Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes.  No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.



  
La Fiesta de Mi Misericordia

953      Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión.  Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia.  Si no adoran Mi misericordia, morirán para siempre.  Secretaria de Mi misericordia, escribe, habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia.


 1075              A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino (21) Salvador misericordioso.  En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia.  Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia.
  
              Escribe: Todo lo que existe está encerrado en las entrañas de Mi misericordia mas profundamente que un niño en el seno de la madre.  Cuán dolosamente Me hiere la desconfianza en Mi bondad.  Los pecados de desconfianza son los que Me hieren más penosamente.
                                     Durante la Santa Misa, la Hermana Maestra tocó un canto hermoso sobre la Divina Misericordia; entonces rogué al Señor que le dé a conocer mas profundamente el abismo de esta misericordia inconcebible.

Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia.  Y me dijo: Hija Mía, no tengas miedo de nada, Yo siempre estoy contigo, aunque te parezca que no esté; y tu humillación Me atrae desde el alto trono y Me uno estrechamente a ti.

                         Apóstol de Mi misericordia, proclama al mundo entero Mi misericordia insondable, no te desanimes por los obstáculos que encuentras proclamando Mi misericordia.  Estas dificultades que te hieren tan dolorosamente son necesarias para tu santificación y para demostrar que esta obra es Mía.  Hija Mía, sé diligente en apuntar cada frase que te digo sobre Mi misericordia porque están destinadas para un gran numero de almas que sacarán provecho de ellas.
  
1136      Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia.  Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.  Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas.  Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.  A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden.  No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.  Escribe:  Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia.  Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……


                         Jesús.- De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin limites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas.  Me queman las llamas de compasión, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres.  Habla al mundo entero de Mi misericordia.




YO SOY EL AMOR Y LA MISERICORDIA


1248      Jesús: Hija Mía, ¿crees, quizá, que hayas escrito suficiente sobre Mi misericordia?  Lo que has escrito es apenas una gotita frente a un océano.  Yo soy el amor y la Misericordia Misma; no existe miseria que pueda medirse con Mi misericordia, ni la miseria la agota, ya que desde el momento en que se da [mi misericordia] aumenta.  El alma que confía en Mi misericordia es la mas feliz porque Yo Mismo tengo cuidado de ella.


1396      Hoy escuché en el alma una voz:  Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos.  Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mi, habla de Mi gran misericordia.


1397      El Señor me ha dicho: La pérdida de cada alma Me sumerge en una tristeza mortal.  Tú siempre Me consuelas cuando (36) rezas por los pecadores.  Tu oración quemas Me agrada es la oración por la conversión de los pecadores.  Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada.


1541           Hija Mía, ánima a las almas a rezar la coronilla que te he dado.  A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan.  Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.  Escríbelo para las almas afligidas:  Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima.  Estas almas tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia.  Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión.  Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad.  Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso.


751        Mientras rezaba la coronilla, de repente, oí una voz:  Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla.  Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía.  Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá (230) el día de la justicia.  Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos.  Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios?  Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia.  Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad.


En mis manos, las almas elegidas son las luces que arrojo en las tinieblas del mundo y lo ilumino.  Como las estrellas iluminan la noche, así las almas elegidas iluminan (6) la tierra y cuanto más perfecta es el alma, tanto más luz irradia en su torno y llega más lejos.  Puede estar oculta y desconocida aun a las personas más cercanas, no obstante su santidad se refleja en las almas en lo más lejanos confines del mundo.


 Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia


Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.  Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas.  Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.  A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden.  No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.  Escribe:  Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia.  Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……

1487      Diles a las almas, hija Mía, que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre.

1488      Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero.

1489      Hoy el Señor me dijo: He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia.  Que todas las almas tomen vida de ella.  Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia.  Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien.  Al que haya depositado su confianza (115) en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina.

(124) 28 I [1938].  Hoy el Señor me dijo: Escribe, hija Mía, estas palabras: Todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte.  Mi misericordia las protegerá en ese último combate….

1542  Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.  Escríbelo para las almas afligidas:  Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima.  Estas almas (125) tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia.  Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión.  Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad.  Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso.

1544                      Has de saber, hija Mía, que entre Yo y tú hay un abismo sin fondo que separa al Creador de la criatura, pero Mi misericordia nivela este abismo.  Te elevo hasta Mí no por necesitarte, sino únicamente por misericordia te ofrezco la gracia de la unión.


 La conversión y la perseverancia son las gracias de Mi misericordia.


1545                      Diles a las almas que no pongan obstáculos en sus propios corazones a Mi misericordia que desea muchísimo obrar en ellos.  Mi misericordia actúa en todos los corazones que le abren su puerta; tanto el pecador como el justo necesitan Mi misericordiaLa conversión y la perseverancia son las gracias de Mi misericordia.

955                 + Hoy oí en el alma estas palabras: Hija Mía, debes ponerte a la obra, Yo estoy contigo.  Te esperan grandes persecuciones y sufrimientos, pero que te consuele la idea de que muchas almas se salvarán y se santificarán por medio de esta obra.

              Di, hija Mía, que soy el Amor y la Misericordia Mismos.  Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas.


 Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente Mi misericordia


Porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de Mi misericordia.  Deseo que estas almas se distingan por una confianza sin límites en Mi misericordia.  Yo Mismo Me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo que sea necesario para su santidad.  Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianzaCuanto mas confíe un alma, tanto más recibirá.  Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias.  Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo.  Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones.

1633 (32) En la adoración durante el oficio de las “Cuarenta horas”, el Señor me dijo:  Hija Mía, escribe que las culpas involuntarias de las almas no retienen Mi amor hacia ellas ni Me impiden unirme a ellas; sin embargo las culpas, aunque sean las mas pequeñas, pero voluntarias, frenan Mis gracias y a tales almas no las puedo colmar de Mis dones.

1673     (59) + 1 V [1938].  Esta noche Jesús me dijo: Hija Mía, ¿no te falta nada?  Contesté:  Oh Amor mío, cuando te tengo a Ti, tengo todo.  Y el Señor a su vez contestó:  Si las almas se abandonaron totalmente a Mí, Yo Mismo Me encargaría de santificarlas y las colmaría de gracias aun mayores.  Hay almas que frustran Mis esfuerzos, pero no Me desanimo; siempre que se dirigen a Mí, Me apresuro a ayudarlas, protegiéndolas con Mi misericordia y les doy el primer lugar en Mi compasivo Corazón.

1720     Escribe: Soy santo, tres veces santo y siento aversión por el menor pecado.  No puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente, entonces Mi generosidad para ella no conoce límitesMi misericordia la abraza y justifica.  Persigo a los pecadores con Mi misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos vuelven a Mí.  Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me alegro de su retorno.  Di a los pecadores que ninguna escapará de Mis manos.  Si huyen de Mi Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas.  Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones [para saber] cuándo latirán para Mí.  Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me molesto con ellos dejándoles a si mismos y les doy lo que desean.


 Hoy, durante una conversación más larga, el Señor me dijo: Cuánto deseo la salvación de las almas.  Mi queridísima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran acoger Mi gracia.  Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia.  Mis entrañas están colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado.  Mi deleite es obrar en el alma humanallenarla de Mi misericordia (133) y justificarla.  Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres.  Escribe, secretaria mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo.



1721   Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos.  Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras:  Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará.  En seguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras:  A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad.
            

1722  Mientras rezaba por Polonia, oí estas palabras:  He amado a Polonia de modo especial y si obedece Mi voluntad, la enalteceré en poder y en santidadDe ella saldrá una chispa que preparará el mundo para Mi última venida. 
                         

Has de saber, hija Mía, que Mi Corazón es la Misericordia MismaDe este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo enteroNingún alma que se haya acercado a Mi, se ha retirado sin consueloToda miseria se hunde [en] Mi misericordia y de este manantial brota toda gracia, salvadora y santificante.  Hija Mía, deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia.  Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón.  Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.  Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que mas necesitan la confianza quienes la tienen muy poca.  Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración.  Tu conoces todo el abismo de Mi misericordia, (129) entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores.  Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada.
           
1788    Hija Mía, ayúdame a salvar las almas.  Irás a casa de un pecador agonizante y rezarás esta coronilla con lo cual obtendrás para él la confianza en Mi misericordia, porque ya está en la desesperación.





4 comentarios:

  1. Transformarse en Jesús es llevar gravada en el alma, con rasgos de luz divina la imagen de Jesús, Sabiduría Increada.

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  2. Este es el ciclo divino de la santificación de las almas: Nadie puede ir al Padre sino por Jesús, nadie puede ir a Jesús sino por el Espíritu Santo. Por Jesús, con Jesús, en Jesús, las almas glorifican al Padre en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
    Esta vida de Jesús en las almas es como una prolongación mística de su vida mortal. El alma transformada en Jesús puede realizar la obra de Jesús, la que glorifica al Padre

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  3. La transformación en Jesús es una obra de luz, de sabiduría, porque el Verbo de Dios es la Sabiduría del Padre. Transformarse en Jesús es participar plenamente del Don de Sabiduría . Por el Don de Sabiduría el alma se hace semejante al Verbo y lo posee, pues por ese don hay una misión del Hijo de Dios alma feliz que se hace su dueña.
    Pero ese Don tiene sus raíces en la Caridad: es luz que brota del amor, luz que crece cuando se acrecienta el amor y que llega a su plenitud cuando la Caridad a llegado a su pleno desarrollo.

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  4. Estando el alma tan unida como esta con El, y absorta en El, Sin ser Dios esta de tal modo fundida en El, como la rama seca que se deja poseer por el fuego participa de todas las características de el fuego, asi el alma participa de todas las características de Dios.
    El Entendimiento de esta alma es entendimiento de Dios; la voluntad suya es voluntad de Dios; su memoria, memoria de Dios y; su deleite, deleite de Dios.

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