jueves, 24 de noviembre de 2016

Vivir el Evangelio

Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. 
Dios nos dio la "vida Eterna". La "vida " esta en su Hijo.  
El que cree en el Hijo tiene la vida Eterna y solo el que cree el el Hijo vence al mundo y Dios salva a todo el que en El confía. 
Si le pedimos algo conforme a su Voluntad "que es nuestra salvación", nos escucha, es decir ya lo tenemos. Si pedimos lo que es para nuestra condenación, a nosotros nos  parece que no ha escuchado nuestra oración, pero si la escucha y siempre nos atiende, aun si nos da algo que sea distinto a lo que nosotros esperábamos. 
Es cierto que hoy mas que nunca el mundo parece estar bajo las garras del demonio por su creciente inmoralidad, pero Dios no lo abandona porque Dios es SALVADOR. Donde hay moralidad reina Dios, pero si no la hay sigue reinando porque Dios esta sobre todas las cosas, porque es un Dios de buenos y malos, de justos y pecadores. 
la vida eterna es conocerte a ti, el único Dios y a tu enviado Jesucristo... 
También los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Vendrá el Reinado Universal del Espíritu Santo.
Primero en los sacerdotes, después en las almas, después en las naciones.
Jesús se hará presente de nuevo para salvarnos, pero ahora en sus Sacerdotes,  por su consumada transformación en EL..   un milagro mas grande que la resurrección de Lázaro.  Reconstruir el templo vivo que es cada ser humano y descubrir en su interior la presencia del Dios vivo que Jesús quiere rescatar regresando al mundo en sus sacerdotes transformados.






Lunes de la primera semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 1,1-4. 
Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras,
ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. 
El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. 

 Edith Stein, (1891-1942)
Quien se deja conducir como un niño por el camino de la obediencia, alcanzará el Reino de los Cielos prometido a los que se hacen como ellos (Mt 19,4).
 La obediencia condujo a la mujer de estirpe real, desde la casa de David a la humilde casita del pobre carpintero de Nazaret. El mismo condujo a las dos personas más santas (Jesús y María) ah  fuera del seguro cercado de este modesto hogar, para llevarles por caminos campestres, y en el establo de Belén colocó al Hijo de Dios en un pesebre. 
En pobreza elegida libremente, el Salvador y su Madre recorrieron los caminos de Judea y Galilea, viviendo de las limosnas de los creyentes. Desnudo y sin nada colgaba el Señor en la cruz, y dejó el cuidado de su Madre en manos del discípulo amado (Jn 19,25s). 
El corazón del hombre tiene que estar libre de toda atadura a los bienes terrenales, de la preocupación por ellos, de su dependencia y de las ansias de poseerlos si quiere pertenecer totalmente al divino EsposoReconocer nuestra historia y aceptar a nuestra familia. Solo así podemos buscar nuestra salvacion. 
Epifanía del Señor
Evangelio según San Mateo 2,1-12. 
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo". 
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: 
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel". 

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje". 
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. 
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. 

comentario del Evangelio por 
Beato Guerrico de Igny (c. 1080-1157)
La luz del mundo revelada a las naciones
      «¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha venido tu luz!». Sí, ciertamente, la luz había venido; estaba en el mundo, y el mundo había sido hecho por ella, pero el mundo no la conoció.

  Te damos gracias, Padre de las luces, por habernos llamado de las tinieblas a tu luz admirable... Sí, la verdadera luz, es más, la vida eterna es conocerte a ti, el único Dios y a tu enviado Jesucristo... Ciertamente, te conocemos por la fe, y la tenemos como prenda segura de que un día te conoceremos en la visión. Hasta que llegue ese día, auméntanos la fe. ¡Condúcenos, bajo la moción de tu Espíritu, de fe en fe, de claridad en claridad, para que cada día penetremos más y más en las profundidades de la luz! Que la fe nos conduzca al cara a cara y, como la estrella, nos guíe hasta nuestro jefe nacido en Belén... 


Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.

La felicidad viene de Dios, si nos acercamos a El seremos felices, si nos apartamos de no seremos felices ni en esta vida ni en la otra.

Cristo mismo se acerca a los pobres y los pequeños, para mostrarnos que todos somos hijos amados de Dios. 


En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros.

No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. 
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. 
El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna. 
En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. 

EL SANTISMO NOMBRE DE JESÚS.
La Encarnación de la Palabra de Dios es el fundamento de nuestra Salvación.
!  Oh dichoso comercio !.  El Hijo de Dios se hace hombre para que sus hermanos los hombres puedan llegar a ser hijos de Dios. !porque lo somos! y si ahora no se puede ver el día de su venida quedara de manifiesto.
El nombre JESÚS es el  que le dio su Padre Celestial antes de ser concebido porque lo tenia destinado para Salvador del mundo. Cuando María no había dado todavía el "si" que nos trajo al Salvador , Dios le encarga. "le pondrás por nombre Jesús", porque el salvara a su pueblo de su pecados. Posteriormente le hace el mismo encargo a Señor San Jose. así "Tu le pondrás por nombre Jesús", porque en el tiempo de Jesús el nombre de un hijo se lo da su padre y tu le darás su nombre representándome a Mi. 
En el río Jordán, mientras Jesús se formaba en la cola para recibir el bautismo Juan le dice. "yo debo ser bautizado por ti". Y Jesús le contesta "haz lo que Dios quiere". Al oír Juan  el nombre de Yahveh Juan lo bautiza, se abre el cielo y el Espíritu Santo se posa sobre El "como en forma de una paloma" y se escucho la voz del Padre " este es mi Hijo muy amado en quien me complazco". Juan dio testimonio de esto y de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios "nuestro Salvador" a quien debemos seguir. Que nuestro día de hoy sea de plena alabanza al Señor, para que todo el año transcurra en su servicio. Que las diversiones sin limite y las preocupaciones del mañana no nos aparten de El.

LA VOCACIÓN DE JUAN.
La vocación es un regreso al estado original donde el llamado recoje las chispas de Dios esparcidas por todo el universo desde el principio del mundo, cuando el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.
En el río Jordán Cuando Juan bautizaba a sus discípulos, vio pasar a Jesús y señalándolo dijo: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Juan PARA ES INSTANTE NACIÓ, TODO LO DEMÁS YA NO IMPORTA.
LA VOCACIÓN DE EVANGELIZAR.
Después Jesús envió a sus discípulos de dos en dos, simplemente a contar lo que Jesús decía y hacia. 
La Evangelización es de Dios y participa de su eternidad, hoy encontramos a muchos verdaderos apóstoles relatando la vida y las enseñanzas de Jesús con la sencillez de quien  lo ha vivido interiormente, como si ayer lo hubieran visto con sus propios ojos.

Epístola I de San Juan 2,29.3,1...11
Hijos míos: 
Si ustedes saben que él es justo, sepan también que todo el que practica la justicia ha nacido de él. 



¡Miren cómo nos amó el Padre! 
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, 
y nosotros lo somos realmente. 

Si el mundo no nos reconoce, 
es porque no lo ha reconocido a Él. 

Queridos míos, 
desde ahora somos hijos de Dios, 
y lo que seremos no se ha manifestado todavía. 

Sabemos que cuando se manifieste, 
seremos semejantes a Él, 
porque lo veremos tal cual es.



En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros.
No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. 
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. 
El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna. 
En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. 

San Cirilo de Alejandría (380-444)
En efecto, cuando todavía estábamos bajo el pecado y sujetos a la muerte y la corrupción, el Padre ha entregado a su Hijo para nuestra redención, él sólo por todos, ya que todo está en él y él es más que todos. Uno sólo ha muerto por todos, para que todos vivan gracias a él.

    Así como la muerte golpeó al Cordero, inmolado por todos, así la muerte nos ha dejado en libertad, gracias a él. Todos estábamos en Cristo muerto y resucitado por nosotros y a causa de nosotros. Verdaderamente, una vez destruido el pecado ¿cómo no iba a ser destruido también la muerte que viene del pecado?
    

Salmo 128(127),1-2.3
¡Feliz el que teme al Señor 
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo, 
serás feliz y todo te irá bien.

Tu esposa será como una vid fecunda 
en el seno de tu hogar; 
tus hijos, como retoños de olivo 
alrededor de tu mesa.




Pienso, luego existo,
dijo Descartes apoyado solo en la luz de la razón.
Existo luego soy amado,
dice el Cristiano iluminado por la luz de la fe.

Descartes solo afirma que la existencia es innegable.
Dios nos dice que el amor es la razón de nuestra existencia.

Soy amado, por eso existo.
Nos amo y por eso nos trajo a la existencia.
Nos sigue amando y por eso nos conserva.
Por amor me regenera.
Me amo y se entrego por mi para salvarme.




El Apóstol San Pablo aconseja a los primeros Cristianos las virtudes que deben practicar dentro de la familia: perdón,  comprensión, tolerancia, paciencia.

Solamente dentro de una comunidad, de una familia, las personas podemos encontrar «el clima», «el calor» que nos permita aprender a crecer humanamente.


Carta de San Pablo a los Colosenses 3,12-18. 
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. 
Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. 


El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. 
Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. 

Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. 


Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. 


Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre. 

El Apóstol nos pide reconocernos como criaturas, que venimos de Dios, que dependemos de El, que si algo bueno tenemos de El lo hemos recibido y nuestros hermanos también. De ahí brotara un sentimiento de gratitud, de sentirnos amados y de amar a Dios, de deseos de servirlo, de recibir las penas que nos manda confiados en su amor. y también de amar a nuestros hermanos y así cumplimos los dos mandamientos.
Dios odia el pecado, pero ama al pecador, por eso lo perdona, lo saca de el, pero nosotros hacemos lo contrario: Odiamos al pecador, por nos hizo tal cosa y amamos el pecado pues con el mismo hecho de odiar lo estamos cometiendo.




Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
Dios envió a su Hijo para que fuéramos hijos. El que niega a Cristo su Hijo niega también al Padre. El que reconoce a Cristo reconoce a su Padre y Dios permanece en EL. 


   Es María el lugar de intercambio en el que se ha concluido nuestra salvación. Por los ojos de Maríel Padre mira con divina ternura a su Hijo. En los ojos de María descubre Jesús la ternura del Padre. 
Carta de San Pablo a los Gálatas 4,4-7. 
Hermanos: 
Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. 
Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo" ¡Abba!, es decir, ¡Padre! 
Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios
comentario del Evangelio por Proclo de Constantinopla (c. 390-446).

“Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer” (Gal 4,4)

    Que la naturaleza salte de gozo y que exulte todo el género humano, porque  “Allí donde creció el pecado, más desbordante fue la gracia” (Rm 5,20). La Santa Madre de Dios nos ha reunido aquí, la Virgen María, tesoro purísimo de la virginidad, paraíso espiritual del segundo Adán, lugar de unión de las dos naturalezas, lugar de intercambio en el que se ha concluido nuestra salvación, cámara nupcial en la que Cristo se ha desposado con nuestra carne. 

    Ella es la zarza espiritual que el fuego del nacimiento de un Dios no ha podido quemar, la nube ligera que nos ha traído a aquel que tiene su trono sobre los querubines, el vellón purísimo que ha recibido al rocío celestial… María, esclava y madre, virgen, cielo, puente único entre Dios y los hombres, telar sobre el cual se tejió la túnica de la encarnaciónen el que la unión de las dos naturalezas fue admirablemente confeccionada: el Espíritu Santo ha sido el tejedor de tal maravilla.
   Por amor a nosotros, el que por naturaleza es incapaz de sufrir su expuso a numerosos sufrimientos. Cristo no llegó a ser Dios poco a poco; ¡de ninguna manera! Sino que siendo Dios, su misericordia hacia nosotros le impulsó a hacerse hombre, tal como nos lo enseña la fe. No predicamos a un hombre que llegó a ser Dios, sino que proclamamos a un Dios hecho carne. Escogió por madre a su esclava, él que por naturaleza no conoce madre y que, sin padre, se encarnó en el tiempo.

    Dios, en su bondad, no ha tenido a menos el nacer de una mujer, aunque el mismo que se debía formar en ella. Era El mismo la vida.
    Ahora bien, si la madre no hubiese permanecido virgen, este nacimiento no hubiera tenido nada de sorprendente; simplemente habría nacido un hombre. Pero puesto que ella permaneció virgen incluso después del nacimiento,  Nació de manera inefableél, que más tarde entrará sin dificultad alguna, cerradas todas las puertas, y ante quien Tomás, contemplando la unión de sus dos naturalezas, exclamará: “Mi Señor y mi Dios” (Jn 20,28).
     

de la homilía del papa Francisco en la primera misa 2017 

 «Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 
19).
      La bondad de Dios en el rostro maternal de María
Desde sus entrañas aprendió a escuchar el latir del corazón de su Hijo y eso le enseñó, a lo largo de toda su vida, a descubrir el palpitar de Dios en la historia. Aprendió a ser madre y, en ese aprendizaje, le regaló a Jesús la hermosa experiencia de saberse Hijo.

           En María, el Verbo Eterno no sólo se hizo carne sino que aprendió a reconocer la ternura maternal de Dios. Con María, el Niño-Dios aprendió a escuchar los anhelos, las angustias, los gozos y las esperanzas del Pueblo de la promesa. Con ella se descubrió a sí mismo Hijo del santo Pueblo fiel de Dios.

    Celebrar la maternidad de María como Madre de Dios y madre nuestra, al comenzar un nuevo año, significa recordar una certeza que acompañará nuestros días: somos un pueblo con Madre, no somos huérfanos.

    Celebrar la fiesta de la Santa Madre de Dios nos vuelve a dibujar en el rostro la sonrisa de sentirnos pueblo, de sentir que nos pertenecemos; de saber que solamente dentro de una comunidad, de una familia, las personas podemos encontrar «el clima», «el calor» que nos permita aprender a crecer humanamente y no como meros objetos invitados a «consumir y ser consumidos». Celebrar la fiesta de la Santa Madre de Dios nos recuerda que no somos mercancía intercambiable o terminales receptoras de información. Somos hijos, somos familia, somos Pueblo de Dios.

    Celebrar a la Santa Madre de Dios nos recuerda que tenemos Madre; no somos huérfanos, tenemos una Madre. Confesemos juntos esta verdad. Y los invito a aclamarla tres veces como lo hicieron los fieles de Éfeso: Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios.

    

Niño Dios que estas naciendo, nace aquí en mi corazón, y en tus hechizos anegame y  hazme niño y hazme Dios. (Alfonso Junco).
Dios se hace hombre en el seno virginal de María y Ella nos lo entrega a nosotros.



Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador: alegrémonos porque nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte..., ha venido para liberarnos a todos. Que se alegre el santo, puesto que se acerca a la victoria. Alégrese el pecador, puesto que se le invita al perdón. Anímese el gentil, ya que se le llama a la vida. 

Jesús quiere nacer de nuevo en los corazones de los hombres y mujeres de hoy. "Al igual que en estos últimos días de Adviento, que pasó entre nosotros, tocando en cada puerta , como aquella noche en Belén, en busca de un corazón, donde poder volver a nacer espiritualmente".

Pero cuantos trabajos pasa una madre para que su niño se desarrolle sano y lleno de vida: Alimentarlo, limpiarlo, hablarle, besarle y cuidarlo momento a momento, día tras día, año tras año, irlo dejando hacer lo que pueda hasta que aprenda a valerse por si mismo. Y de cuantos enemigos tiene que cuidarlo: Peligros, enfermedades, otros niños ...

También Jesús necesita muchos cuidados para crecer en nuestro corazón: Que lo busquemos, que lo amemos, que le demos cobijo y alimento... pero es El quien nos lo da a nosotros.


El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

Dios es donación y da salvación y felicidad porque donde quiera que hay un rasgo de Jesús, hay se posa complacida la mirada del Padre haciéndonos participes de su gloria.
El hijo unigénito del Padre que hizo de todos nosotros una sola familia nos da el Amor de su Padre, su Santo Espíritu  y con El todas las cosas..
El Santo Espíritu infunde en nosotros la Gracia Santificante y no descansa hasta formar en nosotros a Jesús.


Lo que Dios nos da, es para repartirlo, con la generosidad de  darse, perdonar, comprender, dar testimonio. Cada uno da lo que ha recibido: El que tiene gracia, da gracia, 

Al pasar la Navidad empezamos a repasar los frutos de la venida de Cristo:  Esteban el primer mártir que imita a su Señor perdonado a los que le quitan la vida, y pidiendo por los que le persiguen. Pablo cubriendo con la Caridad la multitud de sus pecados.  El perseguidor y el perseguido gozando del mismo cielo, El lobo y la oveja pastando juntos.

Juan el primero que creyó que Jesús había resucitado, Si María Magdalena fue la primera que corrió a buscar a Jesús, encontró la tumba abierta y vacía, y a correr, a decir a los Apóstoles "que se habían robado al Señor". Pedro entro primero al sepulcro, pero Juan  fue  el primero que creyó en la Resurrección de Jesús: entro, vio los lienzo en el suelo y el Sudario doblado aparte, y creyó. "porque tenían cerrados los ojos y no habían entendido las escrituras". que era necesario que Jesús el Mesías padeciera y que al tercer día Dios lo resucitaría ... 

Y ahora recordamos a los Santos Inocentes que sin conocer a Cristo participan copiosamente de las gracias que Jesús nos trajo, porque estos misterios justifican también a los que no lo conocen. Sin saber nada ellos corren la misma suerte de Jesús: son muertos por la maldad de Herodes, pero son glorificados por Dios asociándolos a Jesús.   

Finalmente San Juan  nos da cuenta de los frutos que nosotros lo pecadores recibimos si reconocemos que nos hemos portado mal, que hemos pecado y nos arrepentimos y queremos corregirnos y nos acercamos a El. Y si le pedimos perdón  nos perdona y vuelve a nacer en nuestro corazón..


Evangelio según San Juan 1,35-42. 
Estaba Juan Bautista otra vez allí con dos de sus discípulos 
y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el Cordero de Dios". 
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. 
El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué quieren?". Ellos le respondieron: "Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?". 
"Vengan y lo verán", les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde. 
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. 
Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías", que traducido significa Cristo. 
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas", que traducido significa Pedro. 


Del comentario de San Romano el Melódico (?-c. 560)
Sobre el mundo ha resplandecido la luz sin ocaso, Jesús nuestro salvador.
Levantad vuestras manos hacia Él, todos vosotros, reconociendo vuestros pecados, pues Él ha venido para quitar, los pecadores del mundo entero. 


El pecado ha sido borrado, la incorruptibilidad nos sido otorgada (cfr. 1Co 15,53), el Precursor nos ha manifestado nuestra entrada en gracia diciendo: “He aquí el cordero de Dios que lleva sobre él los pecados del mundo”. Él ha mostrado el acta de anulación a aquellos que habían contraído una gran deuda.


Epístola I de San Juan 2,3...11.
Queridos hermanos: La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos. 
El que dice: "Yo lo conozco", y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él... 

El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas. 
El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. 
Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido. 


Todo esta en guardar sus mandamientos, si uno dice que conoce a Dios y no guarda sus mandamientos es un mentiroso, en el que cumple su palabra el amor de Dios ha llegado a su plenitud.

 .

Seguir el Evangelio interiormente significa no dejarse llevar por los malos deseos.
Seguir el Evangelio exteriormente significa hacer obras buenas.

! Que programa de vida mas sencillo !
¿No podríamos reducir este camino de salvación a "negarse a si mismo" y practicar las Bienaventuranzas.?.

Y el camino de la perdición es exactamente lo contrario:
Darle rienda suelta a todas las malas inclinaciones y sus obras.
" Codicia de riquezas, crecida soberbia y de ahí a todos los vicios".
(búsqueda desordenada del poder, honores o placeres).


ESTAS FUERZAS QUE DIOS NOS DIO PARA QUE CRECIÉRAMOS, nosotros las llevamos al exceso hasta convertirnos en su esclavos. 

Bajo tu amparo nos ofrecemos Santa Madre de Dios.
No deseches nuestras suplicas  en nuestras necesidades,
y líbranos siempre de todo peligro, O Virgen gloriosa y bendita.

Jesús Hijo de Dios ten misericordia y de nosotros y ven, ven a salvarnos.

Carta a los Hebreos 1,1-6. 
Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, 
ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. 
El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. 




La presentación al templo.
Evangelio según San Lucas 2,22-35. 
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. 
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 


Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él 
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. 


Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, 
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: 
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". 

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. 
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, 
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos". 




«Simeón tomó al niño en sus brazos»

      «Simeón vino al templo, movido por el Espíritu Santo.» Y tú, si con sumo interés has buscado a Jesús por todas partes, es decir, si –como la Esposa del Cantar de los Cantares (Ct 3,1-3)- los has buscado sobre el lecho de tu descanso, ahora leyendo, ahora orando, ahora meditando, si lo has buscado también en la ciudad preguntando a tus hermanos, hablando de él, compartiendo sobre él, buscando a los que saben de cosas Espirituales, recogiéndose en su interior de su corazón para gozar aún más fuertemente del su abrazo en un beso espiritual, donde el espíritu creado y el Espíritu increado se encuentra uno frente al otro y se unen el uno con el otro hasta el punto que son dos en uno, o mucho mejor, digo, uno solo: justificante y justificado, santificado y santificante, deificante y deificado?... 


Del Prologo del Evangelio según San Juan

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 


El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviadosél guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres.


San Esteban, protomártir
Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-10.7,54-59. 
Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.
Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra,
Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él.
Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. 
Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios".
Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; 
y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. 
Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz "Señor no les tomes en cuenta este pecado", y se durmió en el Señor. 




«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.» (Jn 13,35)


      De la misma manera que su Maestro Esteban pide por los que le están matando, y su voz es escuchada. El amor, que precedió en el Rey, ha brillado a continuación en el soldado... 

      La misma caridad que hizo bajar a Cristo del cielo a la tierra, ha levantado a Esteban de la tierra al cielo. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. !LO ESTABA ESPERANDO!.

     El amor en Esteban triunfó de la crueldad de los judíos incluido Pablo, y en Pablo «la caridad cubrió la multitud de sus pecados» (1P 4,8). En ambos fue el amor respectivo el que los hizo dignos de poseer el Reino de los cielos.
La Caridad sobrenatural "imagen creada" de la Caridad Increada, borra hasta el ultimo vestigio del antiguo pecado, como el sol que evapora solo el agua, el horno que consume toda impureza, el alambique que destila solo el vino.

     El amor es la fuente y el origen de todos los bienes, el primer don, egregia protección, camino que conduce al cielo. Hoy Esteban se alegra de la compañía de Pablo, porque ambos participan de la misma caridad!.

     Si hoy estamos celebrando a San Esteban es para imitarlo, para amar aun a los enemigos y rogar por ellos. Para perseverar hasta el fin como El.


"Dos pecados ha cometido mi pueblo: dejarme a mi, DIOS VIVO y hacerse cisternas rotas que no pueden contener el agua".,  Que fácil dejamos a Dios por una bagatela, por complacer mas y mas a otro. Porque hemos convertido  lo que tanto amamos en el numero UNO, en ídolo lo que solo debe ser camino  para servir a Dios.

El tiempo de nuestra salvación esta cerca.
Dios se hace presente en cada persona en cada acontecimiento.
Defended el derecho de los demás. Aprovechad  ofreciendo todo lo tenéis que hacer.. 
Haced tesoros como el avaro que no se cansa de atesorar, pero de bienes, no de maldad, porque quieras o no quieras eres hijo de la Luz. Porque eso lo hizo el Señor, no tu, y El quiere que no pierdas ni una de tus oportunidades, ni una gota de su amor, ni un instante de tu vida en otra cosa que no sea El y lo suyo..

Juan dio testimonio de mi, no porque Yo necesite testimonio de los hombres, sino para bien de ustedes.  Yo tengo otro testimonio mayor las obras que mi Padre quiere que haga y yo hago. Esas dan testimonio de que Dios me envió.: .



Libro de Isaías 9,1...6. 
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.... 


Lo encontramos todos los días en la Eucaristía, en su Palabra, en cada persona, en los acontecimientos, en la salida del sol, en su ocaso, en la inmensidad del mar y  el brillo de las estrellas

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz". 
Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. 


En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. 
De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, 
pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: 
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. 
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre". 
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 
"¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!". 
Estamos alegres porque el Señor viene a salvarnos, un cuerpecito que nos grita por todos sus poros, por todos sus miembros, el amor inconcebible de un Dios misericordioso.
 ¿Cómo hacer entender la locura de un Dios enamorado de su pueblo hasta perdonarlo y olvidar una y otra vez sus infidelidades? Aparece entonces la sonrisa tierna y amorosa de ese Niño que es puro amor. La Palabra se ha hecho carne, carne concreta, carne real. Cristo se transforma en el rostro de la misericordia infinita del Padre. 

Podemos tener una confianza cierta porque tenemos al Salvador.
¿Pero entonces nosotros que tenemos que hacer?
QUERER, pero no solo querer, ACTUAR, y no solo actuar, AMAR; De ahí brotara la fe ciega, la oración confiada, la paciencia para soportar las adversidades de este día, porque estaremos bien cimentados en la Esperanza que viene del Señor. 


Primer Libro de Samuel 2,6-7.8abcd.
El Señor da la muerte y la vida, 
hunde en el Abismo y levanta de él. 

El Señor da la pobreza y la riqueza, 
humilla y también enaltece. 

El levanta del polvo al desvalido 
y alza al pobre de la miseria, 

para hacerlos sentar con los príncipes 
y darles en herencia un trono de gloria.



Evangelio según San Lucas 1,49-56. 
Su misericordia se extiende de generación en generación 
sobre aquellos que lo temen. 

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 
Colmó de bienes a los hambrientos 
y despidió a los ricos con las manos vacías. 
Socorrió a Israel, su servidor, 
acordándose de su misericordia, 

como lo había prometido a nuestros padres, 
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". 


Ser humildes es reconocerse criatura y así vivir en la verdad. : Sujeto a su creador de quien ha recibido todo. 



Rorate coeli desuper et nubes pluant Justum  “Aperiatur terra et germinet Salvatorem" . 
Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen al Justo!. Que se abra la tierra y germine al Salvador.

Antes de morir, Jacob llama a sus hijos para darle a cada uno su encargo:
A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tomarás a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarán ante ti. El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia." 

María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 
porque no hay nada imposible para Dios". 
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó. 




El "si de María" lleva en su sencillez la razón mas profunda de su obediencia a Dios: Ella es la esclava del Señor. Y el Espíritu Santo la cubrió con su sombra y quedo para siempre llena del fuego de su Amor, por eso corrió a servir a su prima Isabel la anciana madre de Juan. Por eso sigue llevando a Jesús a todas partes donde Ella pone su pie.  
Dios que triunfa en una humilde criatura. Dios glorificado, la humanidad salvada, La humildad que vence a la antigua soberbia. y una nueva creación que tiene su inicio en aquel "Si" de María que trajo a Dios al mundo, que tomo la plenitud de nuestra naturaleza para hacernos participar con plenitud de la suya y que tuviéramos  en el, El Hijo unigénito del Padre, la adopción de hijos. 

 Navidad será una verdadera fiesta, solo si recibimos a Jesús.

“Dios se despoja de su divinidad y se acerca a su pueblo, manifestando su fidelidad y ofreciendo a la humanidad la vida eterna”
Sobre el mundo ha resplandecido la luz sin ocaso, Jesús nuestro salvador.



El Espíritu Santo suscita la nueva creación en María

      “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”. María, en ti sobrevendrá. En otros santos ha venido ya, en otros, vendrá; pero en ti, sobrevendrá… sobrevendrá por la fecundidad, por la abundancia, por la plenitud de su efusión en todo tu ser.   Cuando te habrá llenado, aún estará sobre ti, se cernirá sobre tus aguas para hacer en ti una obra mejor y más admirable que cuando, cerniéndose sobre las aguas en el principio, hizo evolucionar la materia creada hasta conseguir sus diversas formas (Gn 1,2). “Y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Cristo, fuerza y sabiduría de Dios, te pondrá bajo su sombra; entonces él tomará de ti la naturaleza humana, y la plenitud de Dios que tu no podrías soportar, él la conservará asumiendo nuestra carne. 

Entonces el Espíritu, Espíritu de amor, te cubre con su sombra, (Lc 1,35) 
y el Hijo, igual al Padre, se encarna en ti... 
¡Muchos habrán de ser sus hermanos pecadores 
para que se le llame: Jesús, tu primogénito! (Lc 2,7) 


"El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos".
Dos elementos constituyen siempre el hecho de la salvación: Uno del cielo y otro de la tierra.

Dice el apóstol Pablo: “...también nosotros fuimos en otro tiempo insensatos, rebeldes, descarriados, esclavos de toda clase de concupiscencias y placeres, llenos de maldad y de envidia; éramos aborrecidos y nos odiábamos unos a otros. Pero ahora  ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres. El nos salvó,, no por nuestras buenas obras, sino en virtud de su misericordia...” (Tito 3,3-5). 
¿Que podremos darle?, nada, El viene a traernos. Solo podemos prepararnos pidiendo y acogiendo sus gracias.




Cantar de los Cantares 2,10-14.
 "¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! 
Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias. 
Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola. 
La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! 
Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante"



Evangelio según San Lucas 1,39-45. 
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". 



Vivir con jubilo porque estamos seguros de nuestra fe en Jesús  el Hijo de Dios que por nosotros nació, murió, resucito y esta asentado ala derecha del Padre.
Vivir con jubilo porque Dios es alegría y paz, y sus bienes son para nosotros.
Ante tantas tragedias, las mas de ellas provocadas por nosotros mismos, y que muchos inocentes tienen que sufrir: permanezcamos unidos,  ayudemosnos en cuanto nos sea posible, oremos por las victimas, y pensemos siempre que mas allá de estos males nos espera la Resurrección que Cristo gano para si y para darnosla, donde no habrá ya pecado, y por tanto ni injusticia, ni muerte, ni dolor, ni llanto, defecto o indigencia.
El ayer ya paso, el hoy vuela como el viento, ciertamente mañana moriremos, pero PASADO MAÑANA nos espera Jesús  con los brazos abiertos para recibirnos, con la corona en sus manos, con sus propios triunfos que gano para darnoslos a nosotros, para tomarlos como nuestros y premiarnos con ellos. 

“Que por intercesión de la Virgen y de san José, la contemplación del misterio de la Navidad nos ayude a recibir a Jesús en nuestra vida, y podamos ser humildes colaboradores en la venida de su Reino,  Reino de amor, de justicia y de paz”.



San mateo nos presenta la genealogía de Jesús, "hijo de David", "hijo de Abraham"....
Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 

Evangelio según San Lucas 7,19-23. 
Los envió a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?". 
Cuando se presentaron ante él, le dijeron: "Juan el Bautista nos envía a preguntarte: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?'". 
En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 
Entonces respondió a los enviados: "Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!". 



Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-6.11-12. 
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. 

El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
 
En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- 
a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. 



María inmaculada, llena de una gracia particular que viene de los méritos de su hijo

Vosotros todos, los que discernís, venid, y admiremos
a la virgen que es madre, la hija de David...
Venid y admiremos a la virgen del todo pura,
maravilla en ella misma, sola entre lo creado.
 
Venid, pues, vosotros todos, los que sabéis discernir,
vosotros que, por vuestra voz, por el Espíritu sois testimonios...
¡De pie, regocijaos, he aquí la cosecha!
Mirad, en mis brazos sostengo la espiga de vida.»

! Gracias María porque nos diste a Jesús ! 
! Gracias Jesús porque nos diste a María !
! Te bendigo Padre Omnipotente porque ANTICIPASTE los méritos de tu Divino Hijo para darle una Madre Inmaculada, sin sombra de pecado desde el primer instante de su ser ! .

Por esos mismos méritos, nosotros pecadores, hemos sido elegidos por Ti, desde antes de la creación del mundo para alabanza de Tu Gloria.
No porque seamos justos, sino porque El nos perdona una y otra y otra vez, no porque somos buenos, sino porque somos suyos, no por nuestros méritos, sino por los de su Divino Hijo al cual nos ha unido haciéndolo uno de nosotros, el primero entre nosotros, el primogénito entre los hijos y ha hecho nuestro todo lo suyo. No como una razón o un sentimiento personal, sino por una REVELACIÓN llena de luz y fuego que Dios hace de si mismo en el hacho de la Encarnación Redentora de su divino Hijo, que es para todos y nos lleva a una fe viva y una caridad ardiente que de Dios proceden.

"Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos: 
la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor. Sí, el pueblo es la hierba. La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre". 


Libro de Eclesiástico 48,1-4. 9-11. 
Surgió como un fuego el profeta Elías, 
su palabra quemaba como una antorcha. 
El atrajo el hambre sobre ellos 
y con su celo los diezmó. 
Por la palabra del Señor, cerró el cielo, 
y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. 
De ti está escrito que en los castigos futuros 
aplacarás la ira antes que estalle, 
para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos 
y restablecer las tribus de Jacob. 
¡Felices los que te verán 
y los que se durmieron en el amor, 
porque también nosotros poseeremos la vida!.



Leer el comentario del Evangelio por 
San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos 
Himno sobre la profecía de Elías; SC 99, pag 337

“Qué glorioso fuiste, Elías...que fuiste arrebatado en torbellino ardiente,...aplacarás la ira antes que estalle...” (cf Eclo 48,9-10)

      Ante las perversidades de los hombres, Elías, el profeta, premeditaba un duro castigo. Viéndolo el Misericordioso le respondió al profeta: “Conozco el celo que tienes por el bien (cf 1R 19,14) Te irritas porque estás sin reproche, ¿no puedes perdonar? Yo no puedo dejar perder a uno solo, (cf Mt 18,14) yo, el único amigo verdadero de los hombres.” (cf Sap 1,6)

      Luego, viendo el Maestro el humor terrible del profeta respecto a los hombres, se preocupó de su raza. Alejó a Elías de la tierra que habitaba, diciendo: “¡Aléjate de la tierra de los hombres! Yo mismo, en mi misericordia descenderé con ellos, haciéndome uno de ellos. ¡Deja la tierra y sube, ya que tú  no puedes tolerar la faltas de los hombres. Pero yo, que soy del cielo, viviré entre los pecadores y los salvaré de sus faltas, yo, el único amigo verdadero de los hombres. 

      Si tú no puede habitar con los hombres culpables, ven aquí, vive en la región de mis amigos, donde ya no hay pecado. Yo voy a bajar, porque yo so capaz de tomar sobre mis hombros la oveja perdida (Lc 15,5) y llamar a los que sufren: “¡Venid, todos, pecadores, venid a mí, descansad!” (Mt 11,28) Porque yo no he venido para castigar a los que he creado sino para arrancarlos del pecado y de la impiedad, yo, el único amigo verdadero de los hombres. 
      Así, Elías, cuando fue arrebatado al cielo (2R 2,11) apareció luego como la figura del futuro. Este tesbita (1R 17,1) fue arrebatado en un carro de fuego. Cristo fue elevado por las nubes y las potestades celestiales (Ac 1,9). El primero dejó caer desde lo alto del cielo su manto para Eliseo (2R 2,13). Cristo envió a sus apóstoles el Espíritu Santo, Defensor  que nosotros, en el bautismo recibimos y que nos santifica, como lo enseña aquel que es el único amigo verdadero de los hombres. 
(Jn 15,26).


" En un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor ". 



ESCUCHAD A JESÚS: "el único amigo verdadero de los hombres".

"¿Quién de vosotros, dice él, si tiene cien ovejas y pierde una, no abandona las otras noventa y nueve en el desierto para irse en busca de la que está perdida, hasta que la encuentre?"

      La pérdida de una sola oveja, enturbia la alegría del rebaño reunido, pero la alegría de encontrarla cambia esta tristeza: "cuando la ha encontrado, reúne a sus amigos y vecinos y les dice: Alegraos conmigo, porque he encontrado mi oveja perdida" (Lc 15,6). Por eso Cristo, que es este pastor, dijo: "Yo soy el buen pastor" (Jn 10,11). "Yo busco la oveja perdida, hago volver a la que se ha extraviado, vendo a la que está herida, curo a la que está enferma" (Ez 34,16).



Para amar así a los pecadores se necesita ser Dios, o que el Espíritu Santo, de tal manera purifique, enamore, sea dueño de aquella voluntad que la unifique con la Voluntad de Dios, transformándola así en "otro Jesús", o mas propiamente expresado: que el mismo Jesús viva en ella, como llego a decirlo san Pablo refiriéndose a si mismo: "vivo yo, ya no yo, es Cristo el que vive en mi". De lo cual hay incontables ejemplos en la historia de la Iglesia, desde el primer mártir san Esteban, el primer sucesor de Pedro san Clemente, san Ignacio de Antioquia y todos los mártires de los tres primeros siglos , hasta san Camilo de Lelis, el padre Damian, san Juan Bosco, el santo cura de Ars, el padre Pío, san Juan XXIII o santa Teresa de Calcuta. Y si Cristo es el ÚNICO mediador entre Dios y los hombres, ellos también son mediadores porque Cristo vive en ellos.

!Oh sacerdote!  ¿QUIEN ERES TU?.
No procedes de ti mismo pues vienes de Dios.
no te debes a ti, porque eres MEDIANERO
entre los hombres y Dios.
no eres para ti, porque solo para Dios vives.
No eres tuyo porque eres siervo de todos.
no eres tu, porque eres otro Cristo.

Pero bien nos ha advertido el Papa Francisco en la gran diferencia que hay entre "mediador" e "intermediario": El primero "da su vida por los sus ovejas", el segundo nunca pierde, no se compromete, siempre saca provecho, como el comerciante ante una devaluación, o cualquier otro desastre económico, porque no le interesa el bien de los otros, sino su ganancia. Y en el caso del sacerdote, el mediador es cercano, se hace solidario de las partes con quienes se ha comprometido y generalmente "entra de redentor y sale crucificado". Eintermediario en cambio,  el que no ha entendido el Evangelio, no es feliz, generalmente es autoritario, busca su propio provecho aunque sea en la poca felicidad que encuentra en hacer sentir su autoridad e importancia“Qué grande eres sacerdote santo, que poco lo has comprendido sacerdote funcionario".



Libro de Isaías 7,10-14. 
Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: 
«Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas». 
Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.» 
Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?. 
Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.

Evangelio según San Mateo 1,18-24. 
Este fue el origen de Jesucristo: 
María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. 
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. 
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". 
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: 
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros". 
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, 

Comentario del Evangelio por León XIII (1810-1903)

Quanquam pluries
“José, hijo de David, no tengas reparo en recibir a María como esposa tuya.” (Mt 1,20)
      Las razones y motivos especiales por los que San José es proclamado patrón de la Iglesia y que ésta espere mucho de su protección y de su patronato, residen en que José fue el esposo de María y padre putativo de Jesús. De aquí se desprende su dignidad, su favor, su santidad, su gloria. Ciertamente, la dignidad de la Madre de Dios es tan alta que no hay nada que pueda ser creado por encima de ella. Pero, como José ha sido unido a la bienaventurada Virgen por los lazos conyugales, no hay duda de que haya sido más cercano que nadie a esta dignidad eminente por la que María, la Madre de Dios sobrepasa infinitamente todas las cosas creadas. El matrimonio es, en efecto, la comunidad y la unión más íntima de todas las que puedan existir y tiene como consecuencia la comunión de bienes entre el uno y el otro cónyuge. Así, al ser José esposo de María Virgen, Dios le dio en él no solamente un compañero para la vida, un testimonio de su virginidad, un guardián de su honor, sino además, en virtud del pacto conyugal, un partícipe de su sublime dignidad. 

      De igual manera, José brilla entre todos por la más augusta dignidad, porque ha sido, por la voluntad divina, el guardián del Hijo de Dios, mirado por los hombres como hijo suyo. De ahí que el Hijo de Dios estaba humildemente sumiso a José y le obedecía, cumpliendo todos los deberes  que los hijos están obligados a cumplir respecto de sus padres. 

      De esta doble dignidad se desprenden los deberes que la naturaleza impone a los padres de familia, tal como José era el guardián, el administrador y el defensor legítimo y natural de la casa divina de la que él era la cabeza... La casa divina que José gobernaba con autoridad de padre contenía las primicias de la Iglesia naciente... Estas son las razones por las que el bienaventurado patriarca vela con particular solicitud sobre la multitud de los cristianos en la Iglesia a él confiada.



"El amor consiste en vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Y el mandamiento que ustedes han aprendido desde el principio es que vivan en el amor". 

Ajaz no confió en el Señor, confió mas bien en su amistad con Siria.
Nosotros también, no hacemos lo que el nos pide porque no confiamos en El, queremos que las cosas se hagan a nuestro modo y no al suyo.
María si conocía la obra de su divino Esposo, el Espíritu Santo, y guardo silencio llena confianza en su Señor, Jose no lo sabia, pero obedeció a Dios: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. "Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". 

Nadie como Jesús, porque es Dios, pero después de El nadie como María verdadera madre del Hijo de Dios hecho hombre y junto a ella su Santísimo Esposo Jose. "De igual manera, José brilla entre todos por la más augusta dignidad, porque ha sido, por la voluntad divina, el guardián del Hijo de Dios, mirado por los hombres como hijo suyo". (León XIII)

María, medianera universal de la gracia.
Pero mas que en ninguna otra criatura, y mas bien mas que en todas ellas juntas, es Cristo mismo quien vive en la "medianera universal de todas las gracias", la Siempre Virgen Marídonde la mirada del Padre se poso complacida desde toda la eternidad, el Espíritu Santo lo tomo por esposa para siempre y la hizo verdadera Madre del Hijo de Dios y terminada la encarnación real, en aquella primera Mirada entre Jesús y María, la Imagen Bendita de Jesús quedo para siempre grabada en su alma, fue creciendo cada día que contemplaba su grandeza, hasta al verlo morir en en la Cruz por nosotros y llego a su plenitud al verlo como Dios con sus propios ojos con la luz de Dios al entrar en la gloria, desde donde toda ella tan llena de Dios, tan transfigurada en Dios, sigue siendo para siempre  "medianera universal de todas las gracias". Lo cual significa que todas las gracias que Dios nos concede llegan a nosotros por sus purisimas manos y con su interseción de madre.

Y mas que ninguno, lo sabemos nosotros los mexicanos a quienes la Santísima Virgen vino a traernos a Cristo, en aquel tiempo en que el encuentro entre indígenas y españoles era insostenible,  nos pidió un templo para oír ahí nuestros lamentos, socorrer nuestras necesidades y mostrarse madre de todos los que a Ella acudan, para darnos a conocer a su divino Hijo, dejándonos como signo y prenda de su presencia entre nosotros su celestial Imagen grabada milagrosamente en el tílma de Juan Diego  a quien ama con cariño, como pequeñito y delicado que nos representa a todos
según el Jefe de la Delegación Gustavo A. Madero, tan solo en la Villa en Ciudad de México 4 millones de peregrinos la han visitado para este 12 de diciembre de 2016 y se espera 3 millones mas para estos días,  pero hoy 485 años después de su visita, su espíritu se extiende por todo México, América Latina, Estados Unidos, Canadá, Filipinas, Europa y el mundo entero.


“el amor que sobrepasa todo conocimiento”
No estoy yo aquí que soy tu madre, no estas en mi regazo y corres por mi cuenta.
Hoy parecemos vivir un situación semejante, no en México, sino en todo mundo el, no podemos convivir, y no sabemos como, pero Dios va a arreglar esto quizá en la misma forma de siempre, por medio de María, su Santisma Madre y con la ayuda de un humilde Juan Diego.



Evangelio según San Lucas 1,39-48. 
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". 
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, 
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, 
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. 
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz". 

Constitución sobre la Iglesia “Lumen Gentium”, § 63,65
María en la luz del Verbo hecho hombre
      La Virgen Santísima, por el don y la prerrogativa de la maternidad divina, que la une con el Hijo Redentor, y por sus gracias y dones singulares, está también íntimamente unida con la Iglesia. La Madre de Dios es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad  y de la unión perfecta con Cristo. Pues en el misterio de la Iglesia, que con razón es llamada también madre y virgen, precedió la Santísima Virgen, presentándose de forma eminente  y singular como modelo tanto de la virgen como de la madre. Creyendo y obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre, y sin conocer varón, cubierta con la sombra del Espíritu Santo, como una nueva Eva, que presta su fe exenta de toda duda, no a la antigua serpiente, sino al mensajero de Dios. Dio a luz al Hijo, a quien Dios constituyó “primogénito entre muchos hermanos” (Rm 8,29), esto es, los fieles, a cuya generación y educación coopera con amor materno…

      Mientras la Iglesia ha alcanzado en la Santísima Virgen la perfección, en virtud de la cual no tiene “mancha ni arruga” (Ef 5,27), los fieles luchan todavía por crecer en santidad, venciendo enteramente al pecado, y por eso levantan sus ojos a María, que resplandece como modelo de virtudes para toda la comunidad de elegidos. La Iglesia, meditando piadosamente sobre ella y contemplándola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de reverencia, entra más a fondo en el soberano misterio de la encarnación y se asemeja cada día más a su Esposo. Pues María, que por su íntima participación en el misterio de la salvación reúne en sí y refleja en cierto modo las supremas verdades de la fe, cuando es anunciada y venerada, atrae a los creyentes a su Hijo, a su sacrificio y al amor del Padre. La Iglesia, a su vez, glorificando a Cristo, se hace más semejante a su excelso Modelo, progresando continuamente en la fe, en la esperanza y en la caridad, y buscando y obedeciendo en todo a la voluntad divina.



Ir hacia los demás tal como el Señor viene hacia nosotros.

“Aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo...él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mt 3,11)

 Hemos sido bautizados por Dios hecho hombre. que es Dios por naturaleza, que da con su poder soberano lo que es suyo y le pertenece por naturaleza. Gracias a esta verdad se imprime en nosotros el sello divino. El Espíritu pertenece al Hijo que se hace hombre semejante a nosotros. Porque él es la vida de cuanto existe.

 “Todos los bautizados en Cristo, os habéis revestido de Cristo” (Gal 3,27). 

 Hemos sido bautizados en nombre de Cristo. Él libera de las penas y de las faltas a todos lo que creen en él. “Convertíos, que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo... y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch 2,38). El libera a los que se acogen a él...  hace emerger en nosotros su propia naturaleza... 


      La moderación es, sin duda, la más bella de todas las virtudes… Es tan sólo a ella que la Iglesia, adquirida al precio de la sangre del Señor, debe su expansión; ella es imagen del favor celestial de la redención universal… Por eso, el que se dedica a corregir los defectos de la debilidad humana debe soportar, y en cierta manera cargar esta debilidad sobre sus propios hombros, en lugar de rechazarlos. Porque leemos que el pastor del Evangelio llevó la oveja cansada, no que la rechazó (Lc 15,5)…


Evangelio según San Lucas 5,17-26. 
Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar. 
Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. 
Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús. 
Al ver su fe, Jesús le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados". 
Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?". 
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando? 
¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados están perdonados', o 'Levántate y camina'?. 
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa". 
Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. 
Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas maravillosas". 
Hasta la naturaleza se alegra con la presencia del Señor. 


Evangelio según San Mateo 11,28-30. 
Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."
La certeza de un Dios que nos salva es el resultado del misterio de un Dios que hecho hombre que sufrió todas nuestras tragedias, no para anularlas, sino para enseñarnos y ayudarnos a vivirlas y ofrecerlas en esa fe.
Por su fe en el “uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús”(1Tm 2,5).
La fe lleva consigo la salvación completa, del alma y del cuerpo (como le dijo Jesús al paralitico: "ten confianza tus pecados te son perdonados"). 

Muchas veces nosotros estamos como los diez leprosos curados por Jesús: todos fueron curados, pero solo uno encontró a Jesús. Recibimos solo el bien corporal porque no tenemos fe en Jesús, no hemos encontrado en El nuestro Tesoro, no buscamos la dicha, el bien, la salvación que El es para nosotros, solo vemos nuestra necesidad inmediata, nuestro provecho,  las cosas materiales. Si Dios nos da eso ya no lo necesitamos mas.y dejamos fácilmente al Señor hasta por una migaja de bienestar corporal. ¿y de que nos serviría disfrutar de un paraíso en la tierra si con eso ya no necesitamos ni a Dios, ni su amistad, ni su amor, ni su ayuda, ni mucho menos el cielo, o cualquier otro premio o castigo por ahora únicamente prometido?.
Podemos preguntarnos seriamente a que grupo pertenecemos nosotros: a los que solo buscan a Dios para salir de apuros, o a quienes después de tantos años de beneficios constantes, o de uno solo como Mateo , el paralitico, o el leproso curado,  han encontrado a su Señor y lo siguen porque lo aman con todas sus fuerzas.

Si Cristo ha resucitado, podemos mirar con ojos y corazón nuevos a cada evento de nuestra vida, también a los más negativos. Los momentos de oscuridad, de fracaso y también de pecado pueden transformarse y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y de nuestra debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para levantarnos de nuevo. 

El tesoro de Cristo es El Padre; el tesoro de Dios es Cristo y nosotros ...  que somos su prolongación..., su cuerpo... su Iglesia... los continuadores de su predicación y de su obra; a los humildes, a los pobres que creen en su nombre y a los mas necesitados de su Misericordia: Los hijos pródigos, los pecadores que espera ansiosamente para estrecharlos en sus brazos, la humanidad entera que quizá todavía no lo conoce, pero a quien redimió con la sangre de su divino Hijo. Y nuestro tesoro es Cristo , El y en el Dios nuestro Padre y todo lo que es suyo: la creación,  las almas, sobretodo las mas cercanas que nos a dado para que les anunciemos su Nombre y se las volvamos SANTAS: bebito, mama, los compañeros en el trabajo... los familiares.... los amigos... y sobre todos los hermanos en la fe en Cristo. 

¿Qué es lo que aquí quiere decir con “los valles” sino los humildes, y con “los montes y colinas” sino los orgullosos? con la venida del Redentor…, según su misma palabra “el que se enaltece será humillado  y el que se humilla será enaltecido”(Lc 14,11)… Por su fe en el “uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús”(1Tm 2,5), los que creen en él reciben la plenitud de la gracia, mientras que los que rechazan creer en él son allanados en su orgullo. 



Libro de Isaías 30,19-21
Así habla el Señor: 
Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá. 
Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos. 
Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: "Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda".





Carta de San Pablo a los Romanos 10,9...

Hermanos: 
Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado...  
 El que cree en él, no quedará confundido. 


Sin Ti la humanidad entera ardería en el infierno, por Ti se llenan los cielos y solo quien libremente te rechaza se pierde.


«Sabed que el reino de Dios está cerca»

      Fijemos nuestra mirada sobre el Padre y Creador del mundo entero; acojamos sus dones de paz y sus beneficios, magníficos, incomparables. Contemplemos con el pensamiento y consideremos con los ojos del alma la gran paciencia con sus designios; reflexionemos cómo actúa pacíficamente con su creación... Porque derrama sus beneficios sobre toda la creación, pero a nosotros nos los prodiga sobreabundantemente cuando recurrimos a su misericordia... 

Es mejor refugiarse en el Señor 
que fiarse de los hombres;
es mejor refugiarse en el Señor 
que fiarse de los poderosos.


Evangelio según San Mateo 7,21.24-27. 
Jesús dijo a sus discípulos: 
"No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". 


Construir sobre roca

      ¿Es una cosa sorprendente que el Señor haya cambiado el nombre de Simón por el de Pedro? (Jn 1,42).  “Pedro” quiere decir “roca”; el nombre de Pedro es, pues,   símbolo de la Iglesia. ¿Quién está seguro sino el que construye sobre roca? Y ¿qué es lo que dice el mismo Señor? “Todo el que  escucha las palabras que yo digo y las pone en práctica es comparable a un hombre sensato que construye su casa sobre roca. Cae la lluvia, bajan los torrentes, los vientos soplan contra esta casa, pero ella no se ha hundido, porque estaba cimentada sobre la roca...” 

Hoy se nos habla de nuestra casa, que debe ser templo del Espíritu Santo, así sera siempre estable porque su Roca es Cristo. 
Si no es TEMPLO de Dios, se convierte en guarida de enemigos de la voluntad de Dios, de demonios, de esclavos de su propia gloria, entonces sera inestable en todo, las aguas crecen, los vientos soplan y todo viene a la ruina porque esta construida sobre la arena movediza de nuestros caprichos , y no sobre la Roca firme de la Voluntad de Dios.. 



Evangelio según San Lucas 21,34-36. 
Jesús dijo a sus discípulos: 
"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes 
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. 
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre". 


    No cerremos los ojos de nuestro corazón fijándolos en las realidades mundanas. Sí, que las preocupaciones por las cosas de este mundo no nos hagan esclavos de la gloria humana, hasta tal punto de abandonar a aquel que es la luz de la vida eterna.

      ¡Caminemos, juntos hacia él, con un solo corazón, un solo espíritu, una sola alma! Humildemente clamemos a él, nuestro Maestro bueno, nuestro Señor misericordioso, él que es el “único amigo de los hombres” (Sab 1,6)
    ¡Busquémosle porque se nos revelará, aparecerá, se manifestará, él que es nuestra esperanza!


CONVERSION
! Todavia es tiempo !
La misericordia del Señor nos esta esperando como a Pablo.
Dar el giro de 180 grados.
Dar la media vuelta a tu camino con el Evangelio en tu corazon y en la mano:
Pobreza voluntaria, profunda humildad y de ahi a todas las virtudes.



Este tiempo de Adviento representa las dos venidas de nuestro Señor: primeramente la dulcísima venida del «más bello de los hijos de los hombres» (Sl 44,3), del «Deseado de todas las naciones» (Ag 2,8 Vulg), que manifestó visiblemente a este mundo su presencia en la carne largo tiempo esperada y ardientemente deseada por todos los santos padres: la venida en la cual vino al mundo para salvar a los pecadores. Este tiempo nos recuerda también la venida que esperamos con firme esperanza y que debemos a menudo traer con lágrimas a la memoria, la que tendrá lugar cuando el mismo Señor vendrá visiblemente en la gloria...: es decir, el día del juicio cuando vendrá visiblemente para juzgar. La primera venida la conocieron muy pocos hombres; en la segunda se manifestará a los justos y a los pecadores tal como lo anuncia el Profeta: «Y toda carne verá la salvación de Dios» (Is 40,5; Lc 3,6)...  



El Santo Padre explica el evangelio sobre la venida de Jesús ayer, hoy y al final de los tiempos
La página del evangelio (cfr Mt 24,37-44) nos introduce a uno de los temas más sugestivos del tiempo de Adviento: la visita del Señor a la humanidad. La primera visita se realizó con la Encarnación, el nacimiento de Jesús en la gruta de Belén; la segunda es en el presente: el Señor nos visita continuamente cada día, camina a nuestro lado y es una presencia de consolación; y para concluir estará la última visita, que profesamos cada vez que recitamos el Credo: “De nuevo vendrá en la gloria para juzgar a los vivos y a los muertos”. 


 Evangelio según San Juan 3,13-17. 
Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» 


Ya que los hombres no reconocieron a Dios por medio de sus obras, quizo Dios salvarlos por la locura de la Predicación de un Dios Crucificado: de un Dios que quizo Salvar al hombre mediante el sacrificio de su Hijo unigénito
que tanto nos amo que el Hijo de Dios "Un Dios hecho hombre que murió por nosotros" bajo del cielo y tomo nuestra carne para sentir como nosotros, para poder sufrir como nosotros y así entregar su vida en rescate por todos.
Y volvió al cielo y esta sentado a la derecha del Padre e intercede por nosotros para que todos los que creen en su Nombre no perezcan, sino que tengan la "Vida eterna".

Hasta la naturaleza se alegra con la presencia del Señor. La fe lleva consigo la salvación completa, del alma y del cuerpo (como le dijo Jesús al paralitico: "ten confianza tus pecados te son perdonados"). Nosotros como los diez leprosos curados por Jesús, recibimos solo el bien corporal porque no tenemos fe, no hemos encontrado nuestro Tesoro, no buscamos la Salvación dejamos fácilmente al Señor y solo vemos las cosas materiales.




EL AMOR DE DIOS EXPLICADO POR JESÚS.
Con tres historias, Jesús quiere hacer entender que Dios Padre es el primero a tener hacia los pecadores una actitud acogedora y misericordiosa.
En la primera parábola Dios es presentado como un pastor que deja las noventa y nueve ovejas para ir a buscar a la que se ha perdido. 
En la segunda es comparado con una mujer que ha perdido una moneda y la busca hasta que la encuentra. 
Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? 
Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido".

En la tercera parábola Dios es imaginado como un padre que acoge al hijo que se había alejado; la figura del padre desvela el corazón de Dios misericordioso, manifestado en Jesús.
 "su perdón cancela el pasado y nos regenera en el amor".

Puesto  que  la fiesta parte del corazón del padre misericordioso se expande a toda la casa y alcanza al cielo.

 "Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse". 
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"Joven, yo te lo ordeno, levántate"



      En el evangelio, el Señor realizó tres resurrecciones de forma visible y millares de forma invisible… Resucitó a la hija del jefe de la sinagoga (Mc 5,22s)…, al hijo de la viuda de Naim y a Lázaro (Jn 11)...



Estas tres clases de muertos corresponden a tres clases de pecadores a los que Cristo resucita también hoy. La hija del jefe de la sinagoga se hallaba muerta dentro de casa… El joven ya no estaba en casa, pero tampoco aún en el sepulcro…; Lázaro había sido sepultado …



Hay, pues, personas que tienen el pecado dentro en su corazón, aún no convertido en obra… Ya consintió en su corazón. Tiene el muerto en su interior; aún no lo ha sacado fuera.



Hay otros que, después de haber consentido, pasan a la acción; es el caso paralelo a quienes sacan fuera al muerto, para que aparezca a las claras lo que permanecía oculto.


A su vez, hay quienes a fuerza de obrar mal se ven envueltos en la mala costumbre, de forma que la mala costumbre misma no les deja ver que es un mal, se convierten en defensores de sus malas acciones, se enfurecen cuando se les reprende…


Estos, oprimidos por tan malvada costumbre, están como sepultados... El peñasco colocado sobre el sepulcro es la fuerza opresora de la costumbre que oprime al alma y no la deja ni levantarse ni respirar… 





 Pero Jesus sigue hoy resucitando a los muertos.  "su perdón cancela el pasado y nos regenera en el amor".
El Papa Francisco nos dice :  "No hay pecado que no pueda redimirse con la gracia de Dios ". 

Y ya Pablo, el gran convertido, nos lo dejo dicho con su personal experiencia, que es tambien palabra Revelada:

Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia,poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar la Vida eterna. 
Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y el amor de Cristo Jesús. 

¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén. 




“La semilla es la palabra de Dios”

San Buenaventura (1221-1274),
Breviloquio, Prólogo, 2-5



    El origen de la Escritura no se halla en la búsqueda humana, sino en la divina revelación que proviene del “Padre de las luces”, “de quien toma su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra” (St 1,17; Ef 3,15). 

Es de él que, por su Hijo Jesucristo, llega a nosotros el Espíritu Santo. Es por el Espíritu Santo que, compartiendo y distribuyendo sus dones a cada unos según su voluntad Hb 2,4), se nos da la fe y “por la fe, Cristo habita en nuestros corazones” (Ef 3,17). 

De este conocimiento de Jesucristo se desprende, como de su fuente, la firmeza y la comprensión de toda la santa Escritura. Es, pues, imposible entrar en el conocimiento de la Escritura sin poseer infusa, primeramente, la fe de Cristo, como la luz, la puerta y el fundamento de toda la Escritura…

    La finalidad o el fruto de la santa Escritura no es cualquier cosa, sino la plena felicidad eterna. Porque en la Escritura están “las palabras de vida eterna” (Jn 6,68); 

está, pues, escrita, no sólo para que creamos, sino también para que poseamos la vida eterna en la cual veremos, amaremos y nuestros deseos se verán eternamente colmados.
Es entonces que nuestros deseos se verán plenamente satisfechos, conoceremos verdaderamente “el amor que sobrepasa todo conocimiento” y así llegaremos a “la Plenitud total de Dios” (Ef 3,19).

 La divina Escritura se esfuerza en introducirnos a esta plenitud; y es, pues, en vistas a este fin, con esta intención que la santa Escritura debe ser
 estudiada, enseñada y comprendida.

Porque en la Escritura están “las palabras de vida eterna” 
no sólo para que creamos, sino también para que poseamos la vida eterna 
en la cual veremos, amaremos y nuestros deseos se verán eternamente colmados. 

Tus ojos volveran a ver,

saltaras como un muchacho.
No mas enfermedad o dolencia.
Y una vida plena junto a Dios, 
nuestros seres queridos y la creacion entera, 
vivificados por el Espiritu de Dios, que es vida 
y da vida transformandonos en Cristo, 
sufriente si, aqui en la tierra, pero glorioso en el cielo.



Carta I de San Pablo a los Corintios 15,35-37.42-49. 
Hermanos:
Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo?
Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere.
Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta.
Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles;
se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza;
se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales.Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual.
Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida.
Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después.
El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo.
Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.
De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.


 
San Pablo subraya con fuerza  que todos seremos transformados, nuestro cuerpo y nuestra carne serán transformados.
En esta línea, el Santo Padre Francisco ha explicado que “la lógica del ayer es fácil, la lógica del hoy es fácil, la lógica del mañana es fácil: todos moriremos”. Pero la lógica del pasado mañana, esta es difícil. 
Y esto es lo que Pablo quiere anunciar hoy: la resurrección, “Cristo ha resucitado. Cristo ha resucitado y está bien claro que no ha resucitado como un fantasma”. La lógica del pasado mañana, ha asegurado, es en la que entra la carne.

–ha concluido el Pontífice su homilía– es necesaria una gracia grande del Espíritu Santo para entender esta lógica del pasado mañana, después de la transformación, cuando Él vendrá y nos llevará a todos, transformados para quedarnos con Él.

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