sábado, 25 de marzo de 2017

MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUS

     El sentido de nuestra vida.   

"El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad". 

» Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» 


» Con su sangre nos alcanzo la redención, esto es , el perdón de los pecados.» 

¿Que espera Dios de nosotros?.
Que creamos en el Resucitado. Que le creamos a Dios que nos dio a su Hijo como Redentor: que con su Sangre nos alcanzo el perdón y con su Resurrección la glorificación.
Así como Abraham le creyó a Dios contra toda esperanza y esa fe sele considero como Justicia, así también a nosotros, nuestra Fe en el Resucitado alcance para nosotros nuestra justificación.  

Hoy 25 de marzo de cada año celebramos la Encarnación del Hijo de Dios.
El Hijo de Dios se hizo hombre, no para parecerse a nosotros, SINO PARA SER UNO DE NOSOTROS y de esta manera Dios cumplió sus promesas a Israel y Jesús pudo inmolar su vida por nosotros, desvelando El sentido de nuestra vida en relación con Dios, el significado de la historia de la salvación, de la historia de la humanidad, y de toda la creación.

    En la carta a los Hebreos 10,4-10,  nos dice el Espíritu Santo por San Pablo.
Hermanos: 
     Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. 
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: 
"Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. 
Entonces dije: 
Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad." 
     El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. 
    Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. 
    Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre. 


    
Uno de nosotros.
    Cristo Jesús es verdadero Dios como Hijo Unigénito del Padre y verdadero hombre en todo igual a nosotros menos en el pecado y vino al mundo para que los hombres, sus hermanos se salven. 
   También es hoy la fiesta de la Anunciación porque el Verbo se hizo hombre en seno virginal de María. El Espíritu Santo la cubrió con su sombre y el Hijo de Dios se hizo hombre. 
   Ella con su "si a Dios" enseño a su Hijo a decir si como acabamos de leer en la carta a los Hebreos. Juntos estuvieron madre e Hijo en el Calvario ratificando su SI A DIOS que nos abrió el cielo y juntos están Jesús  Resucitado y su Santísima Madre María   en la gloria intercediendo por nosotros.
«Todo el que invoca el nombre del Señor se salvará» (Jl 3,5; Rm 19,13). 
En cuanto a mi no sólo le invoco, sino que ante todo creo en su grandeza. 
No es tanto por los lazos de la esperanza que soy atraído sino por los lazos del amor. 



    La Plenitud del tiempo.
La Encarnación del Hijo de Dios marca la plenitud del tiempo en la historia:
“La plenitud de los tiempos se identifica  con el misterio de la Encarnación
del Verbo, Hijo consustancial al Padre, y con el misterio de la Redención
del mundo”.
La religión hebrea, constituía la preparación próxima par al venida de
Jesús. No obstante el gran dinamismo salvífico del Antigua Testamento tanto
en la historia del pueblo elegido como en sus grandes figuras mediadoras:
Moisés,  reyes, sacerdotes  y  profetas,  fue la Encarnación del Hijo de
Dios, como don gratuito de Dios Trinidad, lo que dio al tiempo su autentica
plenitud salvífica. 
La Encarnación es la novedad del cristianismo.
Jesús, de hecho, no es un profeta que habla en nombre de Dios, sino que es Dios mismo que habla y salva:
Es Dios quien viene en Persona a hablar de si al hombre y a mostrarle el camino por el cual alcanzarlo.
  La Revelación de Dios. 
  La Revelación de Dios se hace definitiva y completa por medio de su Hijo unigénito: “Muchas veces y de muchos modos hablo Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas”; “en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyo heredero de todo, por quien también hizo los mundos ”. Dios se ha dado a conocer del modo mas completo; ha dicho a la humanidad “ quien es ”. 
   Esta autorrevelación definitiva de Dios es el motivo fundamental por el que la Iglesia es misionera por naturaleza: Ella no puede dejar de proclamar el Evangelio, es decir, la plenitud de la verdad que Dios nos ha dado a conocer sobre si mismo por medio de su Hijo. 


 ¿Quien es Jesús?. 
    Cristo Jesús es la Sabiduría Eterna de Dios, que esta en el Padre siempre, desde antes de la creación del mundo, ahora y por siempre durante toda la eternidad en el seno de Dios. El Hijo Único de Dios que se hizo hombre en el seno purismo de María por obra del Espíritu Santo, para ser nuestro hermano y redentor. Por nosotros nació, por nosotros vivió , murió, y resucitó para alcanzarnos el perdón de los pecados, mostrarnos al Padre, comprarnos nuevamente y llevarnos a Dios. 
     Así como el Espíritu Santo que es el amor entre el Padre y el Hijo es tan perfecto que es una Persona Divina en la vida interior de la Santísima Trinidad. Así el Hijo , la Divina Sabiduría con que el Padre se conoce a si mismo, es tan perfecta, que es una Persona Divina , Dios Hijo, Imagen sustancial del Padre en quien el encuentra toda su complacencia. 
     Este es Jesús: Nuestro Dios y Salvador: La segunda persona en la Trinidad Santísima, el Hijo Unigénito del Padre que sin dejar de ser Dios se hizo hombre para poder morir por los hombres, rescatarnos para Dios y hacernos de nuevo objetos de su amor. 


Jesús modelo de verdadero amor.
    Siendo el Hijo de Dios Vivo, no conservo para si las prerrogativas propias
de su condición divina, sino que se humillo a si mismo tomando la forma de
siervo para compartirlo todo con nosotros, conoció  nuestras dolencias,
cargo con nuestras culpas y dio su vida en precio de nuestros pecados.
    Compartió con nosotros nuestras ilusiones y alegrías, nuestras angustias y
sufrimientos y siendo igual a Dios conoció por propia experiencia nuestras
debilidades, se comprometió como nadie en su superación  y con el
establecimiento de un orden justo que hiciera posible el bienestar para todos.    
    Su Iglesia, es la imagen completa de su Divino Salvador, de la cual
tomamos parte todos los bautizados, encarna en cada uno de nosotros
estos diferentes aspectos del amor de Cristo en favor de los hombres: Cristo pobre, 
 Cristo que socorre, Cristo que sufre, Cristo que cura, Cristo que consuela,  Cristo que enseña,  Cristo que perdona y así lo hace presente en todos los tiempos completando su obra de salvación temporal y eterna.


Su Sacrificio Redentor.
     Dios salva al hombre mediante un solo sacrificio, el de su propio Hijo, por
la redención del mundo.
     La Sangre Preciosa de nuestro Señor Jesucristo alcanza el perdón de todos
los pecados y establece una Nueva alianza sin fin, en la que el hombre queda
definitivamente reconciliado con Dios.
Un solo sacrificio que se renueva cada día, sacramentalmente en la tierra y
gloriosamente en el cielo por  Cristo Sumo y Eterno Sacerdote que se ofrece
constantemente al Padre por nuestra salvación.
Y en en cada Misa que es el mismo de la cruz, capaz de borrar los pecados 
del mundo, y que mantiene siempre actual una alianza nueva y eterna que no
se romperá ya: Los hombres nuevos justificados por la sangre de Cristo, 
y vueltos por él, con él y en él amigos de Dios, forman para siempre un pueblo suyo, 
rico en buenas obras para gloria de Dios. 

Jesús  subió, pero en secreto a Jerusalén.
San Juan 7,1-2.10.25-30.
Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. 
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, 
Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. 
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar? 
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? 
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es". 
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. 
Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió"
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora. 


"El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo deciá refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado." “Es el Espíritu Santo, Consolador y el Espíritu de Verdad, quien nos conduce en el camino de la Divina Misericordia “.

    Los misterios de la pasión y muerte de Cristo.  
    Son muy Hermosas y muy propias de la vida cristiana las lecturas paso a paso, de los misterios de la pasión y muerte de Cristo, por mi, por mis pecados. Por mi AMOR, por mi Salvación:
   Descubrir en su humanidad doliente todo el Amor que como Dios nos tiene siempre 
y responder a el de la mejor manera que nos sea posible: Conocer a Jesús más profundamente, amarlo con mayor intensidad para seguirlo más de cerca:
   Imitar su vida de mortificación y sacrificio, muestra suprema del amor con que tanto nos amó y que le hemos pagado solo con ingratitud, indiferencia y desprecio, sobretodo las almas consagradas a él.
   Sentir internamente cuanto Cristo padece, unirse a él y, ofrecernos también para continuar sufriendo su prolongada agonía en favor de los hombres de todos los tiempos, que él prosigue por medio de los miembros vivos de su cuerpo místico.




Los sufrimientos físicos y morales no son una fatalidad para quien tienen fe: entran tranquilamente en el «plan» misterioso y misericordioso de Dios.



   La Resurrección de Lázaro.
    En el milagro de la Resurrección de su amigo Lázaro, Jesús prepara a sus
discípulos para creer en su propia resurrección y anticipa su llegada, ya
que las autoridades judías viendo lo que había hecho, allí deciden la Muerte
de Jesús: “ Porque este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos que siga
así, todos creerán en él;  vendrán los Romanos y destruirán nuestro Lugar
Santo y nuestra nación ”.
     Jesús amaba a Marta, su hermana María y a Lázaro. Habían venido muchos
judíos a la casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Al llegar
Jesús dice María: Señor si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera
muerto. Le dice Jesús: Tu hermano resucitara. Ya se, le respondió Marta, que
resucitará en el último día. “Yo soy la resurrección y la vida ” le
respondió Jesús. El que cree en mí, aunque muera vivirá y todo el que vive y
cree en mi, no morirá jamas. 
    El Cristo de ayer, de hoy y de siempre sigue sufriendo su prolongada agonía.
Su muerte y resurrección no es un hecho privado, aislado de la historia
humana, sino por el contrario, el principio de toda muerte  que lleva a la
resurrección y a la vida. Pero Dios nos quiere hombres de fe.
Comentario de San Agustín.

“Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Los hermanos de Jesús le dijeron: No te quedes aquí en Judea para que tus discípulos de allí vean también las obras que haces… Jesús les dijo: Mi tiempo no ha llegado todavía, mientras que vuestro tiempo es siempre bueno para vosotros.” (Jn 7,2-6)… “El tiempo de mi gloria no ha llegado todavía”. Fijaos en la profundidad de este pensamiento: ellos le empujan a buscar la gloria, pero él quiere que la humillación preceda a la elevación; es a través de la humildad que quiere trazarse un camino hacia la gloria. Los discípulos que querían estar sentados uno a su derecha y el otro a su izquierda (Mc 10,37) buscaban también ellos la gloria humana: no veían sino el término del camino sin pararse a pensar en qué camino era el que conduce a ella. ¿Cuándo vendrá nuestro tiempo? “Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria” (Col 3,3). “Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. Durante el invierno podemos muy bien decir: este árbol está muerto; por ejemplo una higuera, un peral o cualquier otro árbol frutal; durante todo el invierno parece que no tiene vida. Pero el verano sirve para probar y permitir juzgar si realmente tiene o no vida. Nuestro tiempo de verano es la revelación de Cristo.
La cena en Bethania.
Faltaban dos días para la Pascua y para la fiesta de los panes sin levadura; y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle; porque decían: No durante la fiesta, no sea que haya un tumulto del pueblo.
Encontrándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acerco
a El una mujer que traía un frasco de alabastro, con perfume muy caro, y lo
derramó sobre su cabeza mientras estaba a la mesa. Al ver esto los
discípulos se indignaron y dijeron: ¿Para que este despilfarro?. Se podía
haber vendido a buen precio y habérselo dado a los pobres. Jesús, dándose
cuenta les dijo: ¿Porque molestáis a esta mujer? pues ha hecho una obra
buena conmigo. Porque pobres tendréis siempre, pero a mi no me tendréis
siempre. Y al derramar  ella este ungüento sobre mi cuerpo, en vista de mi
sepultura lo ha hecho. Yo os aseguro: Donde quiera que se proclame esta
Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho
para memoria suya.
Se acerca ya la hora de las sombras, la hora del príncipe de este mundo,
Jesús lo sabe perfectamente y lo acepta como homenaje a la voluntad de su
Padre: es preciso seguir las huellas que caminan al calvario, pero día
vendrá en que el signo del Hijo de Dios resplandezca glorioso para salvación
del mundo...



 Domingo de Ramos.
Cuando se aproximaban a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los olivos, envió Jesús dos de sus discípulos diciéndoles: “ Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadlos y traedmelos ”. Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, e él se montó encima. Todo esto sucedió para que se cumpliera el oráculo del profeta: “ Decid a la hija de Sión: He ahí que tu Rey viene a ti, manso y sentado en una asna y un pollino, hijo de animal de yugo ”. La gente muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de arboles y las tendían por el camino. Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: “ ¡ Hosanna el Hijo de David ! ¡ Bendito el que viene en nombre del Señor ! ¡ Hosanna en las alturas ! Y al entra en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. ¿Quien es este?. Y la gente respondía: “ Este es Jesús el profeta de Nazaret de Galilea ”. Estaba cada día enseñando en el Templo y acabada la predicación se volvía a Betania, porque no había nadie que lo recibiese en Jerusalén.

La Última Cena. La noche de Pascua comió Jesús el Cordero Pascual con sus 12 apóstoles, les lavo sus pies, y terminada la Cena Instituyó la Sagrada Eucaristía y les dio su mandato de amor:
“Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.
   Hijitos míos, todavía un poco estaré con vosotros y como dije a los judíos
también os los digo a vosotros. A donde voy yo, no podéis venir ahora,
vendréis más tarde. 
  Un mandamiento nuevo os doy: 
 Que os améis los unos a los otros así como yo os he amado. 
 Enseñanza central de Jesús que abarca a todas las demás:
 Disculpar, ser misericordiosos, perdonar, devolver bien por mal,
amar a los enemigos, rogar por los que nos persiguen y calumnian.
 Pero tiene que ser un amor real, que se manifieste en obras y actitudes:
 No se puede odiar ni siquiera a aquellos que nos han hecho mal. 
Cuando amo inmediatamente tiendo a disculpar, a ver lo bueno y no lo malo, perdonar devolviendo puro amor y puros favores, a dar, ayudar, a ser solidarios con las necesidades ajenas, que siempre que haya oportunidad este disponible hasta que consiga que los demás cuenten conmigo, que me den un gusto cuando me piden un sacrificio. Que podamos decir con verdad a Jesús cada noche y el día de nuestra muerte:
Te he querido lo más que he podido en
cada uno de mis hermanos. 


La Eucaristía resume todas las maravillas que Dios realizó por nuestra salvación
El Huerto de los Olivos. 
  Avanzada al noche, cuando Jesús acompañado por sus discípulos se encaminó al Huerto de los Olivos, día de luna llena entre el 14 y 15 de Nisan; dejando a los 8 en Getsemani, tomo consigo a Pedro, Santiago y Juan . Empezó a sentir tristeza, tedio, pavor, angustia, disgusto de hacer lo que Dios le pide. Mudo, estupefacto ante la magnitud de la pena, el hombre Dios experimenta sobre si todos los pecados: Al que no conoció la maldad, Dios lo ha hecho pecado: Todo el odio al pecado de la santidad divina recae sobre el que ha tomado sobre si los pecados del mundo.¡Mi alma esta triste hasta la muerte! 
   Por la magnitud de los sufrimientos, la mirada del Padre, la inutilidad de su sacrificio para tantos: Para que sigan pecando, para que sigan condenándose. Deseaba ser bautizado con un bautismo de sangre y ahora al iniciar la ascensión al calvario lleno de dolor exclama: “ Padre, si es posible, pase de mi este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya ”.
   Esta es la única dificultad real entre Dios y nosotros, el sacrificio.
Había pedido comprensión y ayuda a sus tres amigos. Ellos se habían dormido.
Y la sangre de Jesús empieza a brotar por la salvación del mundo
y seguirá brotando en un Getsemani perenne siempre que Jesús encuentre
un miembro dócil de su cuerpo mistico, en donde pueda continuar su obra redentora.




De el Huerto hasta la casa de Anás.
Jesús traicionado: ¡ Cuanta tiniebla, cuanta iniquidad,  cuantas
infidelidades la habrán precedido !. Que la entrega hubiera venido de un
enemigo, de un fariseo de un vendedor de los que a latigazos expulso del
Templo, pero la hacia un apóstol un discípulo a quien Jesús había colmado de
gracia y predilección.
“Como a un ladrón habéis salido a aprenderme con palos y espadas. ¿ No
estaba todos los días enseñando en el Templo ?. Mas esta es vuestra hora y
el poder de las tinieblas”. ! Judas les había advertido que tuvieran cuidado 
con El, porque era muy peligroso!.
Lo llevan primero ante Anas, que era suegro de Caifas, Sumo Pontífice aquel
año: interrogo a Jesús sobre su doctrina y sus discípulos . Jesús respondió:
He hablado abiertamente a todo el mundo. He enseñado en la sinagoga y en el
Templo. ¿Porque me preguntas?.  Un criado del pontífice le dio una bofetada
diciendo: Así respondes al pontífice. Y Jesús: Si he hablado mal, dime en
que, si he hablado bien ¿porque me hieres?. !Por quedar bien con el de arriba!.
Dios siempre vela por nosotros, si permitió todo esto en su Divino Hijo es
para glorificarlo en su muerte y resurrección, y porque nos ama. 
Dios siempre
esta con nosotros, como estuvo con Jesús que hizo siempre su voluntad. A El lo resucito al tercer día, a nosotros cuando se cumpla su voluntad. ¿Nosotros la hacemos obedeciendo a Jesús, y en El al Padre?.


De la casa de Anás a la de Caifas. 

  Anas entonces le envío atado al Sumo Sacerdote Caifas, los principales sacerdotes buscaban un falso testimonio contra Jesús para entregarlo a la muerte. Juicio nocturno, ilegal, para encontrar la acusación concreta para que el juicio matinal fuera muy rápido por temor a la gente. Preparados con especial empeño dos falsos testigos le acusan: Este ha dicho yo puedo destruir el Templo de Dios y en tres días reedificarlo. 
   Pero sus testimonios no concordaban. Caifas, malvadamente inteligente, encuentra una pregunta a la que Jesús SI CONTESTA. “En nombre del Dios vivo te conjuro que nos digas si tu eres el Mesías, el Hijo de Dios Bendito”. “Tu lo has dicho”. “Yo lo soy”. Yo os digo que después de esto , veréis al hijo del hombre sentado a la derecha del poder de Dios y venir sobre las nubes del cielo.
    El sumo Sacerdote se rasga las vestiduras y dice: ¿Que necesidad tenemos ya de testigos?. Habéis oído la blasfemia. ¿Que os parece?. Todos contestaron: “Reo es de muerte”. Se lanzan sobre Jesús los que más le odian, le cubrían la cara y le daban bofetadas mientras le decían: “Adivina” y los criados lo recibieron a golpes. Pedro acaba de negarlo por tercera vez. Jesús lo miró. Pedro salió fuera y rompió a llorar amargamente. 



De la casa de Caifas a la de Pilato.
En cuanto se hizo de día, se reunió el consejo de ancianos del Pueblo, los
sumos sacerdotes y los escribas, le hicieron venir a su tribunal y le
dijeron: “Si tu eres el Cristo, dínoslo”. El respondió: “Si os lo digo, no
me creeréis. Si os pregunto no me responderéis”. De ahora en adelante, el
hijo del hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios.
Dijeron todos: Entonces, ¿ tú eres el Hijo de Dios ?.
El les dijo: “Vosotros lo decís: yo soy ”. 
Dijeron ellos: ¿Que necesidad tenemos ya de testigos, pues nosotros mismos
lo hemos oído de su propia boca ?. Y levantándose todo ellos , le llevaron a
Pilato.


 De la casa de Pilato hasta la de Herodes.
   Comenzaron a acusarle diciendo: “Hemos encontrado a este alborotando a
nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al Cesar y diciendo que él es
Cristo Rey ”. 
   Ya estaban ahí María su santísima madre, los discípulos, las santas mujeres.
Desde ese momento la Virgen María está ya muy cerca, participando de los
sufrimientos de Jesús. Era la mañana muy temprano, los judíos no entraron en
el Pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua. 
   Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos?.- Esto ¿lo dices por ti
mismo o te lo han dicho?
   Responde Pilato: ¿Acaso soy Judío? - todo el que es de la verdad escucha mi
voz. -¿Que es la verdad? respondió Pilato.
   Salio fuera y dijo: “Yo no hallo culpa alguna en este hombre”. 
Pero los ancianos insistían diciendo: 
“ Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, desde
Galilea donde empezó, hasta aquí ”. Al oír esto, pregunto si aquel hombre
era Galileo, y lo remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en
Jerusalén.


De la casa de Herodes a la de Pilato.

Cuando Herodes vio a Jesús se alegro mucho pues hacia mucho tiempo que
deseaba verlo y presenciar alguno de sus prodigios. Herodes es el prototipo
del hombre mundano: Un Rey frívolo, lascivo, que se dedicaba a divertirse y
a divertir a sus cortesanos.
Jesús calla, "como un pequeño acostumbrado a que todos le lastimen", incapaz
de albergar rencor o venganzas, nada dice. Herodes puesto en ridículo,
después de despreciarle  y burlarse de él, le vistió una ropa brillante 
(como a un demente) y lo remitió a Pilato.  Aquel día Herodes y Pilato 
se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados.
    La mayor humillación: Rey de burlas. La Sabiduría divina 
tachada de loco por el mundo. Y así será siempre: gracia grande que
debemos pedir, es ser tenido y estimado por loco por amor a Cristo.
  Pilato empieza a ceder ante los judíos: “lo he interrogado ante vosotros y
ninguna culpa he encontrado, tampoco Herodes, lo soltare pues después de
haberlo castigado”. (normalmente la flagelación precedía a al crucifición).
  Llega la chusma pidiendo la gracia que con  motivo de la fiesta concedía
cada año Pilatos: soltarles un preso, cualquiera que fuera si ellos lo
pedían.  Pilato ve la oportunidad de libertar a Jesús. “A quien queréis que
os suelte a Barrabas o a Jesús llamado Mesías”. Los escribas y los ancianos
incitaron a la gente a que soltaran a Barrabas he hicieran morir a Jesús. 
   Una humillación mas: En que poco es tenido Jesús. 
   Ser tenido en poco por Jesús, nos dice San Ignacio. 
San Ambrosio. Al inicio del evangelio de san Mateo, es llamado hijo de Abraham (Mt 1,1). Se mostró verdadero hijo de Abraham haciendo resplandecer la descendencia de su antepasado; es gracias a él que Abraham pudo mirar hacia el cielo y ver brillar su posteridad como las estrellas del firmamento. (Gn 15,5). La filiación de Abraham se propaga únicamente a través de la herencia de la fe, que nos prepara para el cielo, nos acerca a los ángeles, nos hace subir hasta las estrellas. El apóstol Pablo dice: “Una estrella difiere de otra estrella en esplendor; y es lo mismo que pasa con la resurrección de los muertos” (1C 15,41). Cristo, asociando a su resurrección a los hombres que la muerte guardaba en tierra, les ha dado poder participar del reino de los cielos.


  De la casa de Pilato hasta la cruz.

    Cuatro indescriptibles escenas que se suceden rápidamente:
 Pilato soltó a Barrabas y mando azotar a Jesús. Una columna con una argolla
 para atarle. Ahí queda el reo con la espalda extendida
 y dos esbirros que se alternan para azotarle. Jesús se estremece
 de dolor, por mi, por mis pecados. Salta su carne y no la mía. 
   Los solados endurecidos en los abusos de su autoridad, tejen una corona
 de espinas y la encajan en sus sienes.
   Ponen en su mano derecha una caña y lo sientan en un banco:
 Va pasando uno por uno, le quitan al caña, le golpean con ella y le
daban bofetadas: “Salve Rey mío”. 
   Pilato muestra a la turba el rostro y cuerpo desfigurado de Jesús
y como ni al verlo así se compadecían, se los entrego para que lo crucificaran. 
  En el camino con al cruz: La Verónica, el Cirineo, el dialogo de Jesús con las mujeres 
de Jerusalén y su encuentro con María su madre, señalan momentos supremos de
comunión con nosotros. 
  Es que Cristo Jesús, que olvidado de si mismo se vuelve a cada uno 
de nosotros para hacernos a participar de su pasión.
 “Era preciso que Cristo padeciese y después entrara en su gloria”. 
 "Pero el que cree en mi no morirá para siempre", "Yo lo resucitare
 el ultimo día". 
La flagelación no ha concluido, y seguirán cayendo recios golpes sobre el cuerpo místico de Cristo hasta colmar "lo que falta a la pasión de Cristo". Y los mas tremendos se los darán los suyos: a los que amo con predilección y llamo a su servicio, como estamos viendo en estos últimos días.



Evangelio según San Mateo 26,14-75.27,1-66. 
Jesús es traicionado.
Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes  y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.  Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.  El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".  El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".  Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.  Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce  y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".  Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". 

In jener Zeit ging einer der Zwölf namens Judas Iskariot zu den Hohenpriestern
und sagte: Was wollt ihr mir geben, wenn ich euch Jesus ausliefere? Und sie zahlten ihm dreißig Silberstücke.
Von da an suchte er nach einer Gelegenheit, ihn auszuliefern.
Am ersten Tag des Festes der Ungesäuerten Brote gingen die Jünger zu Jesus und fragten: Wo sollen wir das Paschamahl für dich vorbereiten?
Er antwortete: Geht in die Stadt zu dem und dem und sagt zu ihm: Der Meister lässt dir sagen: Meine Zeit ist da; bei dir will ich mit meinen Jüngern das Paschamahl feiern.
Die Jünger taten, was Jesus ihnen aufgetragen hatte, und bereiteten das Paschamahl vor.
Als es Abend wurde, begab er sich mit den zwölf Jüngern zu Tisch.
Und während sie aßen, sprach er: Amen, ich sage euch: Einer von euch wird mich verraten und ausliefern.
Da waren sie sehr betroffen, und einer nach dem andern fragte ihn: Bin ich es etwa, Herr?


El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. 
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". 
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús. 
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo"
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. 

Er antwortete: Der, der die Hand mit mir in die Schüssel getaucht hat, wird mich verraten.
Der Menschensohn muss zwar seinen Weg gehen, wie die Schrift über ihn sagt. Doch weh dem Menschen, durch den der Menschensohn verraten wird. Für ihn wäre es besser, wenn er nie geboren wäre.
Da fragte Judas, der ihn verriet: Bin ich es etwa, Rabbi? Jesus sagte zu ihm: Du sagst es.
Während des Mahls nahm Jesus das Brot und sprach den Lobpreis; dann brach er das Brot, reichte es den Jüngern und sagte: Nehmt und esst; das ist mein Leib.
Dann nahm er den Kelch, sprach das Dankgebet und reichte ihn den Jüngern mit den Worten: Trinkt alle daraus; das ist mein Blut, das Blut des Bundes, das für viele vergossen wird zur Vergebung der Sünden.

Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre". 
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. 
Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño. 
Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea". 
Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás". 
Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces". 


Ich sage euch: Von jetzt an werde ich nicht mehr von der Frucht des Weinstocks trinken, bis zu dem Tag, an dem ich mit euch von neuem davon trinke im Reich meines Vaters.
Nach dem Lobgesang gingen sie zum Ölberg hinaus.
Da sagte Jesus zu ihnen: Ihr alle werdet in dieser Nacht an mir Anstoß nehmen und zu Fall kommen; denn in der Schrift steht: Ich werde den Hirten erschlagen, dann werden sich die Schafe der Herde zerstreuen.
Aber nach meiner Auferstehung werde ich euch nach Galiläa vorausgehen.
Petrus erwiderte ihm: Und wenn alle an dir Anstoß nehmen - ich niemals!
Jesus entgegnete ihm: Amen, ich sage dir: In dieser Nacht, noch ehe der Hahn kräht, wirst du mich dreimal verleugnen.


Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo. 
Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar". 
Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. 
Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo". 
Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". 
Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora? .


Da sagte Petrus zu ihm: Und wenn ich mit dir sterben müsste - ich werde dich nie verleugnen. Das gleiche sagten auch alle anderen Jünger.
Darauf kam Jesus mit den Jüngern zu einem Grundstück, das man Getsemani nennt, und sagte zu ihnen: Setzt euch und wartet hier, während ich dort bete.
Und er nahm Petrus und die beiden Söhne des Zebedäus mit sich. Da ergriff ihn Angst und Traurigkeit,
und er sagte zu ihnen: Meine Seele ist zu Tode betrübt. Bleibt hier und wacht mit mir!
Und er ging ein Stück weiter, warf sich zu Boden und betete: Mein Vater, wenn es möglich ist, gehe dieser Kelch an mir vorüber. Aber nicht wie ich will, sondern wie du willst.
Und er ging zu den Jüngern zurück und fand sie schlafend. Da sagte er zu Petrus: Konntet ihr nicht einmal eine Stunde mit mir wachen?


Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil". 
Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad". 
Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño. 
Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. 
Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 

Wacht und betet, damit ihr nicht in Versuchung geratet. Der Geist ist willig, aber das Fleisch ist schwach.
Dann ging er zum zweitenmal weg und betete: Mein Vater, wenn dieser Kelch an mir nicht vorübergehen kann, ohne dass ich ihn trinke, geschehe dein Wille.
Als er zurückkam, fand er sie wieder schlafend, denn die Augen waren ihnen zugefallen.
Und er ging wieder von ihnen weg und betete zum drittenmal mit den gleichen Worten.
Danach kehrte er zu den Jüngern zurück und sagte zu ihnen: Schlaft ihr immer noch und ruht euch aus? Die Stunde ist gekommen; jetzt wird der Menschensohn den Sündern ausgeliefert.
Jesús es aprendido.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar". 
Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. 
El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo". 
Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó. 
Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron. 

Steht auf, wir wollen gehen! Seht, der Verräter, der mich ausliefert, ist da.
Während er noch redete, kam Judas, einer der Zwölf, mit einer großen Schar von Männern, die mit Schwertern und Knüppeln bewaffnet waren; sie waren von den Hohenpriestern und den Ältesten des Volkes geschickt worden.
Der Verräter hatte mit ihnen ein Zeichen verabredet und gesagt: Der, den ich küssen werde, der ist es; nehmt ihn fest.
Sogleich ging er auf Jesus zu und sagte: Sei gegrüßt, Rabbi! Und er küsste ihn.
Jesus erwiderte ihm: Freund, dazu bist du gekommen? Da gingen sie auf Jesus zu, ergriffen ihn und nahmen ihn fest.
Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. 
Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere. 
¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? El pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles. 
Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?". 

Doch einer von den Begleitern Jesu zog sein Schwert, schlug auf den Diener des Hohenpriesters ein und hieb ihm ein Ohr ab.
Da sagte Jesus zu ihm: Steck dein Schwert in die Scheide; denn alle, die zum Schwert greifen, werden durch das Schwert umkommen.
Oder glaubst du nicht, mein Vater würde mir sogleich mehr als zwölf Legionen Engel schicken, wenn ich ihn darum bitte?.
Wie würde dann aber die Schrift erfüllt, nach der es so geschehen muss?
Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un ladrón, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron". 
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. 
Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. 
Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo. 

Darauf sagte Jesus zu den Männern: Wie gegen einen Räuber seid ihr mit Schwertern und Knüppeln ausgezogen, um mich festzunehmen. Tag für Tag saß ich im Tempel und lehrte, und ihr habt mich nicht verhaftet.
Das alles aber ist geschehen, damit die Schriften der Propheten in Erfüllung gehen. Da verließen ihn alle Jünger und flohen.
Nach der Verhaftung führte man Jesus zum Hohenpriester Kajaphas, bei dem sich die Schriftgelehrten und die Ältesten versammelt hatten.
Petrus folgte Jesus von weitem bis zum Hof des hohepriesterlichen Palastes; er ging in den Hof hinein und setzte sich zu den Dienern, um zu sehen, wie alles ausgehen würde.
Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte; 
pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos 
que declararon: "Este hombre dijo: 'Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días'". 
El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?". 
Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". 



Die Hohenpriester und der ganze Hohe Rat bemühten sich um falsche Zeugenaussagen gegen Jesus, um ihn zum Tod verurteilen zu können.
Sie erreichten aber nichts, obwohl viele falsche Zeugen auftraten. Zuletzt kamen zwei Männer
und behaupteten: Er hat gesagt: Ich kann den Tempel Gottes niederreißen und in drei Tagen wieder aufbauen.
Da stand der Hohepriester auf und fragte Jesus: Willst du nichts sagen zu dem, was diese Leute gegen dich vorbringen?
Jesus aber schwieg. Darauf sagte der Hohepriester zu ihm: Ich beschwöre dich bei dem lebendigen Gott, sag uns: Bist du der Messias, der Sohn Gottes?


Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo"
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado, ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia. 
¿Qué les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte". 
Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban, 
diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos quién te golpeó". 
Jesus antwortete: Du hast es gesagt. Doch ich erkläre euch: Von nun an werdet ihr den Menschensohn zur Rechten der Macht sitzen und auf den Wolken des Himmels kommen sehen.
Da zerriss der Hohepriester sein Gewand und rief: Er hat Gott gelästert! Wozu brauchen wir noch Zeugen? Jetzt habt ihr die Gotteslästerung selbst gehört.
Was ist eure Meinung? Sie antworteten: Er ist schuldig und muss sterben.
Dann spuckten sie ihm ins Gesicht und schlugen ihn. Andere ohrfeigten ihn
und riefen: Messias, du bist doch ein Prophet! Sag uns: Wer hat dich geschlagen?.




Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo". 
Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir". 
Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno". 
Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre". 
Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona". 
Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo, 
y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente. 


Jesus antwortete: Du hast es gesagt. Doch ich erkläre euch: Von nun an werdet ihr den Menschensohn zur Rechten der Macht sitzen und auf den Wolken des Himmels kommen sehen.
Da zerriss der Hohepriester sein Gewand und rief: Er hat Gott gelästert! Wozu brauchen wir noch Zeugen? Jetzt habt ihr die Gotteslästerung selbst gehört.
Was ist eure Meinung? Sie antworteten: Er ist schuldig und muss sterben.
Dann spuckten sie ihm ins Gesicht und schlugen ihn. Andere ohrfeigten ihn
und riefen: Messias, du bist doch ein Prophet! Sag uns: Wer hat dich geschlagen?
Petrus aber saß draußen im Hof. Da trat eine Magd zu ihm und sagte: Auch du warst mit diesem Jesus aus Galiläa zusammen.
Doch er leugnete es vor allen Leuten und sagte: Ich weiß nicht, wovon du redest.
Und als er zum Tor hinausgehen wollte, sah ihn eine andere Magd und sagte zu denen, die dort standen: Der war mit Jesus aus Nazaret zusammen.
Wieder leugnete er und schwor: Ich kenne den Menschen nicht.
Kurz darauf kamen die Leute, die dort standen, zu Petrus und sagten: Wirklich, auch du gehörst zu ihnen, deine Mundart verrät dich.
Da fing er an, sich zu verfluchen und schwor: Ich kenne den Menschen nicht. Gleich darauf krähte ein Hahn,
und Petrus erinnerte sich an das, was Jesus gesagt hatte: Ehe der Hahn kräht, wirst du mich dreimal verleugnen. Und er ging hinaus und weinte bitterlich.






Jesús es juzgado
Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús. 
Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron. 
Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: "He pecado, entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa? Es asunto tuyo". 
Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó. 
Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron: "No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de sangre". 
Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado "del alfarero", para sepultar a los extranjeros. 
Por esta razón se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre". 
Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas. 




Als es Morgen wurde, fassten die Hohenpriester und die Ältesten des Volkes gemeinsam den Beschluss, Jesus hinrichten zu lassen.
Sie ließen ihn fesseln und abführen und lieferten ihn dem Statthalter Pilatus aus.
Als nun Judas, der ihn verraten hatte, sah, dass Jesus zum Tod verurteilt war, reute ihn seine Tat. Er brachte den Hohenpriestern und den Ältesten die dreißig Silberstücke zurück
und sagte: Ich habe gesündigt, ich habe euch einen unschuldigen Menschen ausgeliefert. Sie antworteten: Was geht das uns an? Das ist deine Sache.
Da warf er die Silberstücke in den Tempel; dann ging er weg und erhängte sich.
Die Hohenpriester nahmen die Silberstücke und sagten: Man darf das Geld nicht in den Tempelschatz tun; denn es klebt Blut daran.
Und sie beschlossen, von dem Geld den Töpferacker zu kaufen als Begräbnisplatz für die Fremden.
Deshalb heißt dieser Acker bis heute Blutacker.
So erfüllte sich, was durch den Propheten Jeremia gesagt worden ist: Sie nahmen die dreißig Silberstücke - das ist der Preis, den er den Israeliten wert war -





Con el dinero se compró el "Campo del alfarero", como el Señor me lo había ordenado. 
Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". El respondió: "Tú lo dices". 
Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada. 
Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra ti?". 
Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador. 
En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. 
Había entonces uno famoso, llamado Barrabás. 
Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: "¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?". 
El sabía bien que lo habían entregado por envidia. 
Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho". 


Und kauften für das Geld den Töpferacker, wie mir der Herr befohlen hatte.
Als Jesus vor dem Statthalter stand, fragte ihn dieser: Bist du der König der Juden? Jesus antwortete: Du sagst es.
Als aber die Hohenpriester und die Ältesten ihn anklagten, gab er keine Antwort.
Da sagte Pilatus zu ihm: Hörst du nicht, was sie dir alles vorwerfen?
Er aber antwortete ihm auf keine einzige Frage, so dass der Statthalter sehr verwundert war.
Jeweils zum Fest pflegte der Statthalter einen Gefangenen freizulassen, den sich das Volk auswählen konnte.
Damals war gerade ein berüchtigter Mann namens Barabbas im Gefängnis.
Pilatus fragte nun die Menge, die zusammengekommen war: Was wollt ihr? Wen soll ich freilassen, Barabbas oder Jesus, den man den Messias nennt?
Er wusste nämlich, dass man Jesus nur aus Neid an ihn ausgeliefert hatte.
Während Pilatus auf dem Richterstuhl saß, ließ ihm seine Frau sagen: Lass die Hände von diesem Mann, er ist unschuldig. Ich hatte seinetwegen heute nacht einen schrecklichen Traum.






Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. 
Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?". Ellos respondieron: "A Barrabás". 
Pilato continuó: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!". 
El insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!". 
Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes". 
Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos". 




Inzwischen überredeten die Hohenpriester und die Ältesten die Menge, die Freilassung des Barabbas zu fordern, Jesus aber hinrichten zu lassen.
Der Statthalter fragte sie: Wen von beiden soll ich freilassen? Sie riefen: Barabbas!
Pilatus sagte zu ihnen: Was soll ich dann mit Jesus tun, den man den Messias nennt? Da schrien sie alle: Ans Kreuz mit ihm!
Er erwiderte: Was für ein Verbrechen hat er denn begangen? Da schrien sie noch lauter: Ans Kreuz mit ihm!
Als Pilatus sah, dass er nichts erreichte, sondern dass der Tumult immer größer wurde, ließ er Wasser bringen, wusch sich vor allen Leuten die Hände und sagte: Ich bin unschuldig am Blut dieses Menschen. Das ist eure Sache!
Da rief das ganze Volk: Sein Blut komme über uns und unsere Kinder!






Jesús es condenado.
Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado. 
Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. 
Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo. 
Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salve, rey de los judíos". 
Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza. 
Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar. 
Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. 

Darauf ließ er Barabbas frei und gab den Befehl, Jesus zu geißeln und zu kreuzigen.
Da nahmen die Soldaten des Statthalters Jesus, führten ihn in das Prätorium, das Amtsgebäude des Statthalters, und versammelten die ganze Kohorte um ihn.
Sie zogen ihn aus und legten ihm einen purpurroten Mantel um.
Dann flochten sie einen Kranz aus Dornen; den setzten sie ihm auf und gaben ihm einen Stock in die rechte Hand. Sie fielen vor ihm auf die Knie und verhöhnten ihn, indem sie riefen: Heil dir, König der Juden!
Und sie spuckten ihn an, nahmen ihm den Stock wieder weg und schlugen ihm damit auf den Kopf.
Nachdem sie so ihren Spott mit ihm getrieben hatten, nahmen sie ihm den Mantel ab und zogen ihm seine eigenen Kleider wieder an. Dann führten sie Jesus hinaus, um ihn zu kreuzigen.
Auf dem Weg trafen sie einen Mann aus Zyrene namens Simon; ihn zwangen sie, Jesus das Kreuz zu tragen.

Jesús es crucificado.
Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo", 
le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo. 
Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron
y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo. 
Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos". 
Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. 

So kamen sie an den Ort, der Golgota genannt wird, das heißt Schädelhöhe.
Und sie gaben ihm Wein zu trinken, der mit Galle vermischt war; als er aber davon gekostet hatte, wollte er ihn nicht trinken.
Nachdem sie ihn gekreuzigt hatten, warfen sie das Los und verteilten seine Kleider unter sich.
Dann setzten sie sich nieder und bewachten ihn.
Über seinem Kopf hatten sie eine Aufschrift angebracht, die seine Schuld angab: Das ist Jesus, der König der Juden.
Zusammen mit ihm wurden zwei Räuber gekreuzigt, der eine rechts von ihm, der andere links.
Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,  decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!" De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:  "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él.  Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: "Yo soy Hijo de Dios".  También lo insultaban los ladrones crucificados con él. 

Die Leute, die vorbeikamen, verhöhnten ihn, schüttelten den Kopf
und riefen: Du willst den Tempel niederreißen und in drei Tagen wieder aufbauen? Wenn du Gottes Sohn bist, hilf dir selbst, und steig herab vom Kreuz!
Auch die Hohenpriester, die Schriftgelehrten und die Ältesten verhöhnten ihn und sagten:
Anderen hat er geholfen, sich selbst kann er nicht helfen. Er ist doch der König von Israel! Er soll vom Kreuz herabsteigen, dann werden wir an ihn glauben.
Er hat auf Gott vertraut: der soll ihn jetzt retten, wenn er an ihm Gefallen hat; er hat doch gesagt: Ich bin Gottes Sohn.
Ebenso beschimpften ihn die beiden Räuber, die man zusammen mit ihm gekreuzigt hatte.

Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región. 
Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". 
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". 
En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. 
Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo". 



Von der sechsten bis zur neunten Stunde herrschte eine Finsternis im ganzen Land.
Um die neunte Stunde rief Jesus laut: Eli, Eli, lema sabachtani?, das heißt: Mein Gott, mein Gott, warum hast du mich verlassen?
Einige von denen, die dabeistanden und es hörten, sagten: Er ruft nach Elija.
Sogleich lief einer von ihnen hin, tauchte einen Schwamm in Essig, steckte ihn auf einen Stock und gab Jesus zu trinken.
Die anderen aber sagten: Lass doch, wir wollen sehen, ob Elija kommt und ihm hilft.





Jesús entregó su espíritu. 
Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. 
Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. 
El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!". 
 
Jesus aber schrie noch einmal laut auf. Dann hauchte er den Geist aus.
Da riss der Vorhang im Tempel von oben bis unten entzwei. Die Erde bebte, und die Felsen spalteten sich.
Die Gräber öffneten sich, und die Leiber vieler Heiligen, die entschlafen waren, wurden auferweckt.
Nach der Auferstehung Jesu verließen sie ihre Gräber, kamen in die Heilige Stadt und erschienen vielen.
Als der Hauptmann und die Männer, die mit ihm zusammen Jesus bewachten, das Erdbeben bemerkten und sahen, was geschah, erschraken sie sehr und sagten: Wahrhaftig, das war Gottes Sohn!




Jesús es sepultado.
Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. 
Entre ellas estaban María Magdalena, María -la madre de Santiago y de José- y la madre de los hijos de Zebedeo. 
Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. 
Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 
y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. 
Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. 



Auch viele Frauen waren dort und sahen von weitem zu; sie waren Jesus seit der Zeit in Galiläa nachgefolgt und hatten ihm gedient.
Zu ihnen gehörten Maria aus Magdala, Maria, die Mutter des Jakobus und des Josef, und die Mutter der Söhne des Zebedäus.
Gegen Abend kam ein reicher Mann aus Arimathäa namens Josef; auch er war ein Jünger Jesu.
Er ging zu Pilatus und bat um den Leichnam Jesu. Da befahl Pilatus, ihm den Leichnam zu überlassen.
Josef nahm ihn und hüllte ihn in ein reines Leinentuch.
Dann legte er ihn in ein neues Grab, das er für sich selbst in einen Felsen hatte hauen lassen. Er wälzte einen großen Stein vor den Eingang des Grabes und ging weg.


María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro. 
A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato, 
diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: 'A los tres días resucitaré'. 
Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: '¡Ha resucitado!'. Este último engaño sería peor que el primero". 
Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente". 
Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia. 
 
Auch Maria aus Magdala und die andere Maria waren dort; sie saßen dem Grab gegenüber. Am nächsten Tag gingen die Hohenpriester und die Pharisäer gemeinsam zu Pilatus; es war der Tag nach dem Rüsttag. Sie sagten: Herr, es fiel uns ein, dass dieser Betrüger, als er noch lebte, behauptet hat: Ich werde nach drei Tagen auferstehen. Gib also den Befehl, dass das Grab bis zum dritten Tag sicher bewacht wird. Sonst könnten seine Jünger kommen, ihn stehlen und dem Volk sagen: Er ist von den Toten auferstanden. Und dieser letzte Betrug wäre noch schlimmer als alles zuvor. Pilatus antwortete ihnen: Ihr sollt eine Wache haben. Geht und sichert das Grab, so gut ihr könnt. Darauf gingen sie, um das Grab zu sichern. Sie versiegelten den Eingang und ließen die Wache dort.


DIOS NOS AMA

   Solo Tu tuviste compasión de nuestras faltas, nosotros no toleramos tanta maldad
y quisiéramos desaparecer a la otra mitad del mundo, Tu con tu muerte temporal nos
compraste la Vida Eterna: La sobreabundante redención para todos los hombres.




San Juan 13,1
           Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar 
de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, 
los amó hasta el extremo.

    El Jueves Santo es la expresión más grande del amor de Jesús 
por los hombres.
    Primero una acto que nadie podía esperar: les lavo los pies a sus discípulos. Y luego, un milagro escondido en la eternidad del Pensamiento Divino y la muestra sensible mas grande de su Amor: la Institución de la Eucaristía
   Milagro que lleva escondido el Sacerdocio Eterno de Cristo, la prolongación en el tiempo de su Sacrificio en el Calvario, su presencia con nosotros hasta el final de los tiempos, el don de su Cuerpo y de su Sangre de Cristo ofrecidos en alimento y la prolongación de su Sacerdocio en sus discípulos que lo hacen presente en su Palabra, y en la actualización Litúrgica de cada uno de sus misterios.  
  La Buena Noticia. Una sola Palabra –Evangelio– que en el acto de ser anunciado se vuelve alegre y misericordiosa realidadfeliz anuncio, que es expresión de una alegría que le da la mano para ponerse en pie y lo acompaña a dar un paso adelante en su compromiso. 


Corintios 11,23-26. 
Hermanos: 
Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: 
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, 
dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". 
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía". 
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. 



San Juan 13,2-15.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, 
sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, 
se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. 
Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. 
Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?". 
Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". 
"No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte". 
"Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!". 
Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos". 
El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos ustedes están limpios". 
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? 
Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. 
Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 
Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes." 
Santo Tomas Moro (1478-1535)
         Él los amo hasta el final
      “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo que le había llegado la hora de pasar de éste mundo al de su Padre, Jesús, habiendo amado los suyos que eran de éste mundo, los amó hasta el final.”        Estas palabras son inmediatamente seguidas por la narración de la amarga Pasión de Cristo; empezando por la última Cena. Primero con la humilde ceremonia del lavamiento de pies de Jesús a sus discípulos y luego dando a conocer su traidor. Vienen enseguida la enseñanza de Jesús, su oración en el Huerto, su arresto, su juicio, su flagelación, su crucifixión y toda la dolorosa tragedia de su amarguísima Pasión.        Es por esta razón que San Juan nos habla sobre las palabras previamente citadas; para hacernos comprender que Cristo ha llevado a cabo todos sus actos por amor. Jesús demostró muy bien este gran amor a sus discípulos durante la última Cena, afirmándoles que al amarse unos a los otros, seguirían su ejemplo. 
   Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada.   Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencia, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado.    El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.    Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.    Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. 
   Mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. 
A los que creyeron en El les dio un gran premio: La conversión definitiva, como a Pedro a Pablo y a tantos Santos. Grandes tesoros nos ha traído Jesús, pero para que los trabajemos, que no los dejemos perder, que crezcan siempre. 

La Resurrección del Señor.
   Triunfador del pecado pagando sobreabundantemente con la gloria que nosotros
tan avaramente hemos escatimado a Dios y que él le prodigo sin limites.
Triunfador del demonio rescatándonos de su poder y arrojándolo fuera.        Gozo de la obra realizada: La gloria de Dios sobreabundantemente cumplida.
La salvación de los hombres sobreabundantemente ganada. El don del Espíritu
alcanzado para la Iglesia su continuadora hasta el fin de los siglos.
Exaltado por Dios, por encima todo nombre, se ha sentado para siempre a la
derecha de Dios.
Alegrarme y gozarme de tanta gloria de Cristo Nuestro Señor: El que nos ama y nos ha salvado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre. El que estuvo muerto y ahora vive por los siglos de los siglos: De la claridad y belleza de su cuerpo resplandeciente, su rostro como el sol cuando brilla con toda su fuerza, su cabeza y sus cabellos blancos como la lana blanca, como la nieve. En su frente la majestad divina.
Gozo de resucitado, impasible al dolor. Gozo de la Voluntad de Dios cumplida: ese sea nuestro gozo.




Aparición a María. 

   Una mesita: en ella los clavos, la corona de espinas. Ella no se olvidaba:
“Al tercer día resucitaré”.
Hijo mío: ¡ Madre !. Reclina su frente en el corazón de su Hijo: Hablaron
con  palabras,  a eso iba Jesús,  y sin palabras: Veía María la esencia
divina: En ella todas las cosas, principalmente las que se relacionan con
nosotros. Nos ve a nosotros: toda nuestra vida, la última gracia con que yo
con la ayuda de ella alcance plenamente mi salvación.
   Hablan de la pasión, de su extremo amor al Padre y a nosotros. De la
sobreabundante redención para todos los hombres. De la Iglesia. De el fruto
más grande: Ella misma. De mi: mi primer instante, mi Bautismo, este
momento, mi gracia final. He de pedir  todos los días buscar siempre  y en
todo la Voluntad de Dios, no querer otra cosa sino complacerle y antes morir
que la más mínima ofensa a su divinidad. 
En este Sabado Santo,donde nos falta Jesús: La Misa, la comunión, los sacramentos. Confianza infinita en tu bondad y en la intercesión de María y que ponga muy cerca de Ella pongamos los medios que ellos nos han dado como auxilio a nuestra debilidad: El silencio, La meditación de la Pasión con Palabra de Dios y en el Santo Rosario.


Aparición a María Madgalena. 
Todas aquellas mujeres que habían acompañado y servido a Jesús, creían en El
y le amaban, pero no en la medida de María la de Magdala. 
Muy de mañana iban a embalsamar el cuerpo de Jesús, ella corría, no les aguanto 
el paso a las santas mujeres, llego al sepulcro, vio la piedra corrida, y a dos ángeles 
sentados una a la cabecera y el otro a los pies de donde habían puesto a Jesús.
Ni caso les hizo, su único pensamiento era encontrar el cuerpo de Jesús. 
Su recompensa, una palabra, !María! que volvió a decir Jesús con el mismo tono
con que la llamaba antes. Con esta palabra comprendió muy bien la segunda parte
del drama que ella a vivido intensamente, su Maestro vive, el Señor ha resucitado.




San Juan 20,11-18. 
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro 
y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. 
Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". 
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. 
Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo". 
Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!". 
Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'". 
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras. 



Nachdem die Frauen die Botschaft des Engels vernommen hatten, verließen sie sogleich das Grab und eilten voll Furcht und großer Freude zu seinen Jüngern, um ihnen die Botschaft zu verkünden.
Plötzlich kam ihnen Jesus entgegen und sagte: Seid gegrüßt! Sie gingen auf ihn zu, warfen sich vor ihm nieder und umfassten seine Füße.
Da sagte Jesus zu ihnen: Fürchtet euch nicht! Geht und sagt meinen Brüdern, sie sollen nach Galiläa gehen, und dort werden sie mich sehen.
Noch während die Frauen unterwegs waren, kamen einige von den Wächtern in die Stadt und berichteten den Hohenpriestern alles, was geschehen war.
Diese fassten gemeinsam mit den Ältesten den Beschluss, die Soldaten zu bestechen. Sie gaben ihnen viel Geld
und sagten: Erzählt den Leuten: Seine Jünger sind bei Nacht gekommen und haben ihn gestohlen, während wir schliefen.
Falls der Statthalter davon hört, werden wir ihn beschwichtigen und dafür sorgen, dass ihr nichts zu befürchten habt.
Die Soldaten nahmen das Geld und machten alles so, wie man es ihnen gesagt hatte. So kommt es, dass dieses Gerücht bei den Juden bis heute verbreitet ist.






El primer día de la semana va María Magdalena al sepulcro de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, y ve que “la Piedra” estaba quitada del sepulcro. Estaba María llorando afuera, junto al sepulcro, se inclina hacia el sepulcro y ve dos ángeles de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado Jesús. Dicenle ellos: ¿Mujer, porque lloras?. “Porque se han llevado a mi Señor y no se donde le han puesto”. Dicho esto se volvió y vio a Jesús y pensando que era el encargado del huerto le dice: “Señor, si tu te lo llevaste, dime donde lo pusiste y yo me lo llevare”: Locura de amor: ¿A quien te llevaste? ¿Donde lo podía tener? ¿Ella iba a cargar con él?. Jesús le dice: “María”. Ella le reconoce y le dice: “Maestro”. Dicele Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Vete donde los hermanos y diles: “Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”.

“Mujer, ¿por qué lloras?” Amantísimo Señor, ¿cómo es que quieres saber porque llora ella? ¿No te había visto cruelmente inmolado, agujereado por los clavos, suspendido en el madero como un ladrón, entregado a las burlas de los impíos? ¿Cómo puedes ahora decirle: “Mujer, ¿por qué lloras? 
“¡María!” Oh Señor, has llamado a tu sierva por su nombre familiar, y ella reconoce inmediatamente la voz familiar de su Señor. “María”. ¡Palabra tan dulce, tan desbordante de ternura y de amor! Maestro, te es imposible de decirlo más corto y más fuerte: “¡María! Sé que eres tú. Sé qué es lo que quieres. ¡Aquí me tienes! No llores más. Soy yo, a quien tu buscas.” Inmediatamente las lágrimas cambian de naturaleza: ¿Cómo se pueden parar, ahora que brotan de un corazón en fiesta?

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.




San Mateo 28,8-15. 

   Aparición a las santas mujeres. 
Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y
la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran
terremoto, pues el ángel del Señor bajo del cielo y, acercándose hizo rodar
“la Piedra” y se sentó encima de ella. su aspecto era como el relámpago y su
vestido blanco como la nieve. Los guardias atemorizados se pusieron a
temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les
dijo: “Vosotras no temáis, pues se que buscáis a Jesús, el Crucificado; no
está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Venid ved el lugar donde estaba”.
En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: Dios os guarde y ellas
acercándose, se asieron a sus pies y le adoraron. Entonces les dice Jesús:
No temáis. Id, avisad a mis hermanos que salgan para Galilea, allí me verán.

Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. 
Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, 
con esta consigna: "Digan así: 'Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos'. 
Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo". 
Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.
 

Am ersten Tag der Woche waren zwei von den Jüngern Jesu auf dem Weg in ein Dorf namens Emmaus, das sechzig Stadien von Jerusalem entfernt ist.
Sie sprachen miteinander über all das, was sich ereignet hatte.
Während sie redeten und ihre Gedanken austauschten, kam Jesus hinzu und ging mit ihnen.
Doch sie waren wie mit Blindheit geschlagen, so dass sie ihn nicht erkannten.
Er fragte sie: Was sind das für Dinge, über die ihr auf eurem Weg miteinander redet? Da blieben sie traurig stehen,
und der eine von ihnen - er hieß Kleopas - antwortete ihm: Bist du so fremd in Jerusalem, dass du als einziger nicht weißt, was in diesen Tagen dort geschehen ist?
Er fragte sie: Was denn? Sie antworteten ihm: Das mit Jesus aus Nazaret. Er war ein Prophet, mächtig in Wort und Tat vor Gott und dem ganzen Volk.
Doch unsere Hohenpriester und Führer haben ihn zum Tod verurteilen und ans Kreuz schlagen lassen.
Wir aber hatten gehofft, dass er der sei, der Israel erlösen werde. Und dazu ist heute schon der dritte Tag, seitdem das alles geschehen ist.
Aber nicht nur das: Auch einige Frauen aus unserem Kreis haben uns in große Aufregung versetzt. Sie waren in der Frühe beim Grab,
fanden aber seinen Leichnam nicht. Als sie zurückkamen, erzählten sie, es seien ihnen Engel erschienen und hätten gesagt, er lebe.
Einige von uns gingen dann zum Grab und fanden alles so, wie die Frauen gesagt hatten; ihn selbst aber sahen sie nicht.
Da sagte er zu ihnen: Begreift ihr denn nicht? Wie schwer fällt es euch, alles zu glauben, was die Propheten gesagt haben.
Musste nicht der Messias all das erleiden, um so in seine Herrlichkeit zu gelangen?
Und er legte ihnen dar, ausgehend von Mose und allen Propheten, was in der gesamten Schrift über ihn geschrieben steht.
So erreichten sie das Dorf, zu dem sie unterwegs waren. Jesus tat, als wolle er weitergehen,
aber sie drängten ihn und sagten: Bleib doch bei uns; denn es wird bald Abend, der Tag hat sich schon geneigt. Da ging er mit hinein, um bei ihnen zu bleiben.
Und als er mit ihnen bei Tisch war, nahm er das Brot, sprach den Lobpreis, brach das Brot und gab es ihnen.
Da gingen ihnen die Augen auf, und sie erkannten ihn; dann sahen sie ihn nicht mehr.
Und sie sagten zueinander: Brannte uns nicht das Herz in der Brust, als er unterwegs mit uns redete und uns den Sinn der Schrift erschloss?
Noch in derselben Stunde brachen sie auf und kehrten nach Jerusalem zurück, und sie fanden die Elf und die anderen Jünger versammelt.
Diese sagten: Der Herr ist wirklich auferstanden und ist dem Simon erschienen.
Da erzählten auch sie, was sie unterwegs erlebt und wie sie ihn erkannt hatten, als er das Brot brach.












   Aparición a Pedro.
Regresando del sepulcro anunciaron todas estas cosas a los once y a todos
los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena,
Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas.
Los  apóstoles no creen a las mujeres. Pedro se levantó y corrió al
sepulcro, se inclinó, pero solo vio las vendas y se volvió a su casa
asombrado por lo sucedido. Pensando San Pedro en estas cosas se le apareció
Cristo y por eso los apóstoles decían: “Verdaderamente el Señor a resucitado
y se ha aparecido a Simón”. 



   Estamos celebrando "La Pascua" del Señor, su paso de la muerte a la vida. Jesús sale al encuentro de los que lo buscan: Pedro, María Magdalena, las santas mujeres. ¿nosotros ya hemos dado "nuestro paso"?. ¿sino de que va ha servirnos?, ¿a quien buscamos?, ¿solo las cosas materiales?. ¿estamos como los cangrejos, nomas para atrás?.
      La Iglesia sabe de dos vidas, ambas anunciadas y recomendadas por el Señor; de ellas, una se desenvuelve en la fe, la otra en la visión.      Pedro y Juan fueron, cada uno, figura de cada una de estas dos vidas.
       Pedro, el primero de los apóstoles, recibió las llaves del reino de los cielos, con el poder de atar y desatar los pecados (Mt 16,19), para que fuese el piloto de todos los santos, unidos inseparablemente al cuerpo de Cristo, en medio de las tempestades de esta vida; 
    y Juan, el evangelista, se reclinó sobre el pecho de Cristo  para significar el tranquilo puerto de aquella vida arcana. En efecto, no sólo Pedro, sino toda la Iglesia ata y desata los pecados. Ni fue sólo Juan quien bebió, en la fuente del pecho del Señor, para enseñar con su predicación la doctrina acerca de la Palabra que existía en el principio y estaba en Dios y era Dios.

San Juan 21,15-19. 
 Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".  Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".  Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.  Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".  De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme". 
Es como una reivindicacion del Apostol Pedro como cabeza de su Iglesia, al cual despues de arrancarle un triple confesion de Amor, vuelve a encomendarle el cuidado de us ovejas: "Simon, hiko de juan, ¿me amas mas que estos?". "!apacienta mis ovejas!".
In jener Zeit offenbarte sich Jesus den Jüngern noch einmal. Es war am See von Tiberias, und er offenbarte sich in folgender Weise. Als sie gegessen hatten, sagte Jesus zu Simon Petrus: Simon, Sohn des Johannes, liebst du mich mehr als diese? Er antwortete ihm: Ja, Herr, du weißt, dass ich dich liebe. Jesus sagte zu ihm: Weide meine Lämmer! Zum zweitenmal fragte er ihn: Simon, Sohn des Johannes, liebst du mich? Er antwortete ihm: Ja, Herr, du weißt, dass ich dich liebe. Jesus sagte zu ihm: Weide meine Schafe! Zum drittenmal fragte er ihn: Simon, Sohn des Johannes, liebst du mich? Da wurde Petrus traurig, weil Jesus ihn zum drittenmal gefragt hatte: Hast du mich lieb? Er gab ihm zu Antwort: Herr, du weißt alles; du weißt, dass ich dich liebhabe. Jesus sagte zu ihm: Weide meine Schafe! Amen, amen, das sage ich dir: Als du noch jung warst, hast du dich selbst gegürtet und konntest gehen, wohin du wolltest. Wenn du aber alt geworden bist, wirst du deine Hände ausstrecken, und ein anderer wird dich gürten und dich führen, wohin du nicht willst. Das sagte Jesus, um anzudeuten, durch welchen Tod er Gott verherrlichen würde. Nach diesen Worten sagte er zu ihm: Folge mir nach!






   Aparición a los discípulos de Emaus. 

San Lucas 24,13-35.  
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. 
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 
El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste, 
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!". 
"¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. 
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron". 
Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" 
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. 
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 
Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos. 
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. 
Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?". 
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, 
y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!". 
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 








In jener Zeit stand Maria draußen vor dem Grab und weinte. Während sie weinte, beugte sie sich in die Grabkammer hinein.
Da sah sie zwei Engel in weißen Gewändern sitzen, den einen dort, wo der Kopf, den anderen dort, wo die Füße des Leichnams Jesu gelegen hatten.
Die Engel sagten zu ihr: Frau, warum weinst du? Sie antwortete ihnen: Man hat meinen Herrn weggenommen, und ich weiß nicht, wohin man ihn gelegt hat.
Als sie das gesagt hatte, wandte sie sich um und sah Jesus dastehen, wusste aber nicht, dass es Jesus war.
Jesus sagte zu ihr: Frau, warum weinst du? Wen suchst du? Sie meinte, es sei der Gärtner, und sagte zu ihm: Herr, wenn du ihn weggebracht hast, sag mir, wohin du ihn gelegt hast. Dann will ich ihn holen.
Jesus sagte zu ihr: Maria! Da wandte sie sich ihm zu und sagte auf hebräisch zu ihm: Rabbuni!, das heißt: Meister.
Jesus sagte zu ihr: Halte mich nicht fest; denn ich bin noch nicht zum Vater hinaufgegangen. Geh aber zu meinen Brüdern, und sag ihnen: Ich gehe hinauf zu meinem Vater und zu eurem Vater, zu meinem Gott und zu eurem Gott.
Maria von Magdala ging zu den Jüngern und verkündete ihnen: Ich habe den Herrn gesehen. Und sie richtete aus, was er ihr gesagt hatte.
In ihrem Herzen liebten und zweifelten die Jünger in einem, als er ihnen die Schrift auslegte, ihn erkennen sie am Brechen des Brotes.






Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús y conversaban
entre si de todo lo que había pasado.. Mientras ellos conversaban y
discutían, el mismo Jesús se acerco y siguió con ellos y les dijo: ¿De que
discutís entre vosotros mientras vais andando?. Uno de ellos llamado Cleofas
le dijo: ¿Eres tu el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que
en estos días han pasado en ella?. El les dijo: ¿Que cosas?. “Lo de Jesús de
Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras... nosotros
esperábamos  que seria él el que iba a libra a Israel”.
Pero han pasado ya tres días de todo esto y ciertamente algunas de nuestras
mujeres al no hallar su cuerpo han venido diciendo que hasta habían visto
una visión de ángeles que decían que él vivía. Fueron también al sepulcro
algunos de los nuestros, hallaron las cosas como las mujeres decían, pero a
él no le vieron.
Jesús les dijo: ¡ Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que
dijeron los profetas !. ¿No era necesario que el Cristo padeciera y así
entrara en su gloria ?. Y empezando por Moisés y continuando por todos los
profetas, les explico lo que había sobre él en todas las Escrituras.

En el interior de sí mismos, los discípulos amaban y dudaban al mismo tiempo y a quien no habían reconocido durante la explicación de las Escrituras Santas, le reconocieron al partir el pan. Ellos "esperaban" como tantos Israelitas que Jesús salvaría a su pueblo, pero del poder Romano, no de sus pecados, al reconocerlo al partir el pan, cambian, ya no temen, tiene a Jesús y corren a comunicárselo a los demás.
 
 




  Aparición a los discípulos en el Cenáculo.
San Juan 20,19-31. 
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". 
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. 
Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". 
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 
Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". 
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 
Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". 
Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". 
Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". 
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. 
Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre. 

Am Abend des ersten Tages der Woche, als die Jünger aus Furcht vor den Juden die Türen verschlossen hatten, kam Jesus, trat in ihre Mitte und sagte zu ihnen: Friede sei mit euch!
Nach diesen Worten zeigte er ihnen seine Hände und seine Seite. Da freuten sich die Jünger, dass sie den Herrn sahen. Jesus sagte noch einmal zu ihnen: Friede sei mit euch! Wie mich der Vater gesandt hat, so sende ich euch. Nachdem er das gesagt hatte, hauchte er sie an und sprach zu ihnen: Empfangt den Heiligen Geist! Wem ihr die Sünden vergebt, dem sind sie vergeben; wem ihr die Vergebung verweigert, dem ist sie verweigert. Thomas, genannt Didymus - Zwilling-, einer der Zwölf, war nicht bei ihnen, als Jesus kam. Die anderen Jünger sagten zu ihm: Wir haben den Herrn gesehen. Er entgegnete ihnen: Wenn ich nicht die Male der Nägel an seinen Händen sehe und wenn ich meinen Finger nicht in die Male der Nägel und meine Hand nicht in seine Seite lege, glaube ich nicht. Acht Tage darauf waren seine Jünger wieder versammelt, und Thomas war dabei. Die Türen waren verschlossen. Da kam Jesus, trat in ihre Mitte und sagte: Friede sei mit euch! Dann sagte er zu Thomas: Streck deinen Finger aus - hier sind meine Hände! Streck deine Hand aus und leg sie in meine Seite, und sei nicht ungläubig, sondern gläubig! Thomas antwortete ihm: Mein Herr und mein Gott! Jesus sagte zu ihm: Weil du mich gesehen hast, glaubst du. Selig sind, die nicht sehen und doch glauben. Noch viele andere Zeichen, die in diesem Buch nicht aufgeschrieben sind, hat Jesus vor den Augen seiner Jünger getan. Diese aber sind aufgeschrieben, damit ihr glaubt, dass Jesus der Messias ist, der Sohn Gottes, und damit ihr durch den Glauben das Leben habt in seinem Namen.

Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando cerradas, por miedo a
los judíos, las puertas del  lugar donde se encontraban los discípulos, se
presento Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros”. Dicho
esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver
al Señor.
   Jesús repitió: “La paz sea con vosotros. Como el Padre me envío, tambien yo
os envío”.
    Dicho esto soplo sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quien
perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, le
quedan retenidos”.
Am ersten Tag der Woche kam Maria von Magdala frühmorgens, als es noch dunkel war, zum Grab und sah, dass der Stein vom Grab weggenommen war. Da lief sie schnell zu Simon Petrus und dem Jünger, den Jesus liebte, und sagte zu ihnen: Man hat den Herrn aus dem Grab weggenommen, und wir wissen nicht, wohin man ihn gelegt hat. Da gingen Petrus und der andere Jünger hinaus und kamen zum Grab; sie liefen beide zusammen dorthin, aber weil der andere Jünger schneller war als Petrus, kam er als erster ans Grab. Er beugte sich vor und sah die Leinenbinden liegen, ging aber nicht hinein. Da kam auch Simon Petrus, der ihm gefolgt war, und ging in das Grab hinein. Er sah die Leinenbinden liegen und das Schweißtuch, das auf dem Kopf Jesu gelegen hatte; es lag aber nicht bei den Leinenbinden, sondern zusammengebunden daneben an einer besonderen Stelle. Da ging auch der andere Jünger, der zuerst an das Grab gekommen war, hinein; er sah und glaubte. Denn sie wussten noch nicht aus der Schrift, dass er von den Toten auferstehen musste.

San Lucas 24,35-48. 
Los discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? 
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". 
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". 
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; 
él lo tomó y lo comió delante de todos. 
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, 
y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 
y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. 
Ustedes son testigos de todo esto." 




Die beiden Jünger, die von Emmaus zurückgekehrt waren, erzählten den Elf und den anderen Jüngern, was sie unterwegs erlebt und wie sie Jesus erkannt hatten, als er das Brot brach.
Während sie noch darüber redeten, trat er selbst in ihre Mitte und sagte zu ihnen: Friede sei mit euch!
Sie erschraken und hatten große Angst, denn sie meinten, einen Geist zu sehen.
Da sagte er zu ihnen: Was seid ihr so bestürzt? Warum lasst ihr in eurem Herzen solche Zweifel aufkommen?
Seht meine Hände und meine Füße an: Ich bin es selbst. Fasst mich doch an, und begreift: Kein Geist hat Fleisch und Knochen, wie ihr es bei mir seht.
Bei diesen Worten zeigte er ihnen seine Hände und Füße.
Sie staunten, konnten es aber vor Freude immer noch nicht glauben. Da sagte er zu ihnen: Habt ihr etwas zu essen hier?
Sie gaben ihm ein Stück gebratenen Fisch;
er nahm es und aß es vor ihren Augen.
Dann sprach er zu ihnen: Das sind die Worte, die ich zu euch gesagt habe, als ich noch bei euch war: Alles muss in Erfüllung gehen, was im Gesetz des Mose, bei den Propheten und in den Psalmen über mich gesagt ist.
Darauf öffnete er ihnen die Augen für das Verständnis der Schrift.
Er sagte zu ihnen: So steht es in der Schrift: Der Messias wird leiden und am dritten Tag von den Toten auferstehen,
und in seinem Namen wird man allen Völkern, angefangen in Jerusalem, verkünden, sie sollen umkehren, damit ihre Sünden vergeben werden.
Ihr seid Zeugen dafür.






   

   Aparición a Tomás. 
   Tomas, uno de los doce, llamado Mellizo, NO ESTABA CON ELLOS cuando vino
Jesús. Los discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Les contesto: “ Si
no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero
de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”. Ocho días
después, estaban otra vez los discípulos dentro y Tomas con ellos. Estando
las puertas cerradas, se presentó Jesús en medio y dijo: “La paz con
vosotros”. Luego dice a Tomas: “Acerca tu dedo y aquí tienes mis manos; trae
tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino fiel. Tomas le
contesto: “Señor mío y Dios mío”. Dicele Jesús: “Has creído porque me has
visto. Dichosos los que aun no viendo creen”.
    Apartase de los demás lleva a perder a Jesús, pero ni eso puede anular su
misericordia; vuelve Jesús a buscar al que se había alejado de los otros
discípulos y a darle la oportunidad de borrar con un solo acto de fe y de
amor toda la incredulidad de su vida. Es notable que en la Misa a la hora de
la elevación muchos fieles reciten la confesión que le valió a Tomas
recuperar la fe y la vida eterna: “Señor mío y Dios mío”.

  Aparición a los 7 discípulos que estaban pescando.
   Estaban juntos, Simón Pedro, Tomas, llamado el Mellizo, Natanael, el de Cana
de galilea, los de Zebedeo y otro dos discípulos. Simón Pedro les dice: Voy
a Pescar. Le contestaron ellos: también nosotros vamos contigo. Fueron,
subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
   Al amanecer, estaba Jesús en la orilla, aunque los discípulos no sabían que
fuese él. Diceles Jesús: Muchachos ¿tenéis pescado?. Le contestaron: NO. El
les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y encontrareis. La echaron,
pues, y ya no podían recogerla por la abundancia de peces.
   El discípulo a quien Jesús amaba dice a Pedro: “Es el Señor”. Pedro se puso
el vestido, pues estaba desnudo, y se lanzó al mar. Después de comer de
aquellos peces, dice Jesús 3 veces a Simon: Simon hijo de Juan ¿me amas más
que estos? .¡ Señor tu sabes todas las cosas, tu sabes que te amo !.
    Apacienta mis ovejas. El único requisito insustituible para cuidar las
ovejas de Jesús es amarle. 
 
 










Aparición a los 7 discípulos que estaban pescando.

Estaban juntos, Simón Pedro, Tomas, llamado el Mellizo, Natanael, el de Cana
de galilea, los de Zebedeo y otro dos discípulos. Simón Pedro les dice: Voy
a Pescar. Le contestaron ellos: tambien nosotros vamos contigo. Fueron,
subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
Al amanecer, estaba Jesús en la orilla, aunque los discípulos no sabían que
fuese él. Diceles Jesús: Muchachos ¿tenéis pescado?. Le contestaron: NO. El
les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y encontrareis. La echaron,
pues, y ya no podían recogerla por la abundancia de peces.
El discípulo a quien Jesús amaba dice a Pedro: “Es el Señor”. Pedro se puso
el vestido, pues estaba desnudo, y se lanzó al mar. Después de comer de
aquellos peces, dice Jesús 3 veces a Simon: Simon hijo de Juan ¿me amas más
que estos? .¡ Señor tu sabes todas las cosas, tu sabes que te amo !.
Apacienta mis ovejas. El único requisito insustituible para cuidar las
ovejas de Jesús es amarle. 
 
 

San Juan 21,1-14.  Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así:  estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.  Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.  Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él.  Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No".  El les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla.  El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.  Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.  Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.  Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar".  Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.  Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor.  Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.  Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos. 


In jener Zeit offenbarte sich Jesus den Jüngern noch einmal. Es war am See von Tiberias, und er offenbarte sich in folgender Weise.
Simon Petrus, Thomas, genannt Didymus - Zwilling-, Natanaël aus Kana in Galiläa, die Söhne des Zebedäus und zwei andere von seinen Jüngern waren zusammen.
Simon Petrus sagte zu ihnen: Ich gehe fischen. Sie sagten zu ihm: Wir kommen auch mit. Sie gingen hinaus und stiegen in das Boot. Aber in dieser Nacht fingen sie nichts.
Als es schon Morgen wurde, stand Jesus am Ufer. Doch die Jünger wussten nicht, dass es Jesus war.
Jesus sagte zu ihnen: Meine Kinder, habt ihr nicht etwas zu essen? Sie antworteten ihm: Nein.
Er aber sagte zu ihnen: Werft das Netz auf der rechten Seite des Bootes aus, und ihr werdet etwas fangen. Sie warfen das Netz aus und konnten es nicht wieder einholen, so voller Fische war es.
Da sagte der Jünger, den Jesus liebte, zu Petrus: Es ist der Herr! Als Simon Petrus hörte, dass es der Herr sei, gürtete er sich das Obergewand um, weil er nackt war, und sprang in den See.
Dann kamen die anderen Jünger mit dem Boot - sie waren nämlich nicht weit vom Land entfernt, nur etwa zweihundert Ellen - und zogen das Netz mit den Fischen hinter sich her.
Als sie an Land gingen, sahen sie am Boden ein Kohlenfeuer und darauf Fisch und Brot.
Jesus sagte zu ihnen: Bringt von den Fischen, die ihr gerade gefangen habt.
Da ging Simon Petrus und zog das Netz an Land. Es war mit hundertdreiundfünfzig großen Fischen gefüllt, und obwohl es so viele waren, zerriss das Netz nicht.
Jesus sagte zu ihnen: Kommt her und esst! Keiner von den Jüngern wagte ihn zu fragen: Wer bist du? Denn sie wussten, dass es der Herr war.
Jesus trat heran, nahm das Brot und gab es ihnen, ebenso den Fisch.
Dies war schon das dritte Mal, dass Jesus sich den Jüngern offenbarte, seit er von den Toten auferstanden war.


   Aparición a los discípulos en el monte Tabor.
Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús
les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.
Jesús se acerco a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el
cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy
con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.
Grandes enseñanzas de fe contiene este pasaje revelado del final del
Evangelio de San mateo: El misterio de la Santísima Trinidad expresado
claramente desde el principio del cristianismo. La potestad alcanzada por
Jesús mediante su muerte y resurrección.. El mandato de ir por todo el mundo
a hacer seguidores de Jesús. La potestad de santificarlos consagrándolos a
Dios y enseñándolos a cumplir sus preceptos. Y la promesa de permanecer con
nosotros, todos los días hasta el fin del mundo.

Aparición a más de 500 hermanos.
San Pablo en su primer Epístola a los corintios, recuerda a los cristianos
cual es la fe que han recibido y en la cual permanecen hasta alcanzar su
salvación.
Porque os trasmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: Que Cristo
murió por nuestros pecados, según las Escrituras ; que fue sepultado y que
resucitó al tercer día, según las Escrituras; Que se apareció a Cefas y
luego a los Doce; después se apareció a más de 500 hermanos, de los cuales
la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más
tarde a todos los apóstoles.
De la Ascensión de Cristo Nuestro Señor.

Después de que por espacio de 40 días se apareció Jesús a los apóstoles,
haciendo muchos argumentos y señales y hablando del Reino de Dios, les mando
que esperasen en Jerusalén el envío del Espíritu Santo prometido.
Llevándolos al monte de los olivos, en su presencia, fue elevado al cielo,
hasta que una nube lo ocultó sus ojos de esta manera: Los que estaban
reunidos le preguntaron :“Señor, ¿Es ahora cuando vas a restablecer el Reino
de Israel?. El les contestó: “ A vosotros no os toca conocer el tiempo y el
momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiereis la
fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos
en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”.
Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos y una nube lo ocultó a su
vista. Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les
aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: 
“Galileos:  ¿Que hacéis ahí mirando al cielo?. Este mismo Jesús que os ha
sido llevado, vendrá del mismo modo que le habéis visto subir al cielo”.

 De la aparición a Pablo.
Y en último termino se me apareció tambien a mí, como a un abortivo.
Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol por
haber perseguido a la Iglesia de Dios. Más por la gracia de Dios, soy lo que
soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien he trabajado
más que todos ellos. Pero no yo sino la gracia de Dios que esta en mi.
Hermanos: A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la
gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo,
y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación,
oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
Esta aparición de Jesús resucitado a Saulo, que perseguía a los cristianos,
es la última que pertenece a la revelación publica destinada a toda la
Iglesia. Las posteriores revelaciones de Cristo y su Santísima Madre a
alguno de los miembros de su Iglesia, son un gran don de Dios en las
necesidades particulares de los hombres, pero no pertenecen a la fe.



 La Ascensión del Señor
 Efesios 1,17-23.  Hermanos:  Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.  Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos,  y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder  que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo,  elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.  El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia,  que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.  Mateo 28,16-20.  En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.  Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.  Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.  Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo". 
Jesús sube al cielo y alla nos espera: Su triunfo es nuestro triunfo. La naturaleza humana esta ya con Dios. Y donde esta la Cabeza, allí llegara el cuerpo.
Als Jesus in den Himmel aufgenommen war, kehrten die Apostel vom Ölberg, der nur einen Sabbatweg von Jerusalem entfernt ist, nach Jerusalem zurück. Als sie in die Stadt kamen, gingen sie in das Obergemach hinauf, wo sie nun ständig blieben: Petrus und Johannes, Jakobus und Andreas, Philippus und Thomas, Bartholomäus und Matthäus, Jakobus, der Sohn des Alphäus, und Simon, der Zelot, sowie Judas, der Sohn des Jakobus. Sie alle verharrten dort einmütig im Gebet, zusammen mit den Frauen und mit Maria, der Mutter Jesu, und mit seinen Brüdern.
Brüder! Freut euch, dass ihr Anteil an den Leiden Christi habt; denn so könnt ihr auch bei der Offenbarung seiner Herrlichkeit voll Freude jubeln. Wenn ihr wegen des Namens Christi beschimpft werdet, seid ihr seligzupreisen; denn der Geist der Herrlichkeit, der Geist Gottes, ruht auf euch. Wenn einer von euch leiden muss, soll es nicht deswegen sein, weil er ein Mörder oder ein Dieb ist, weil er Böses tut oder sich in fremde Angelegenheiten einmischt. Wenn er aber leidet, weil er Christ ist, dann soll er sich nicht schämen, sondern Gott verherrlichen, indem er sich zu diesem Namen bekennt..
In jener Zeit erhob Jesus seine Augen zum Himmel und sprach: Vater, die Stunde ist da. Verherrliche deinen Sohn, damit der Sohn dich verherrlicht. Denn du hast ihm Macht über alle Menschen gegeben, damit er allen, die du ihm gegeben hast, ewiges Leben schenkt. Das ist das ewige Leben: dich, den einzigen wahren Gott, zu erkennen und Jesus Christus, den du gesandt hast. Ich habe dich auf der Erde verherrlicht und das Werk zu Ende geführt, das du mir aufgetragen hast. Vater, verherrliche du mich jetzt bei dir mit der Herrlichkeit, die ich bei dir hatte, bevor die Welt war. Ich habe deinen Namen den Menschen offenbart, die du mir aus der Welt gegeben hast. Sie gehörten dir, und du hast sie mir gegeben, und sie haben an deinem Wort festgehalten. Sie haben jetzt erkannt, dass alles, was du mir gegeben hast, von dir ist. Denn die Worte, die du mir gegeben hast, gab ich ihnen, und sie haben sie angenommen. Sie haben wirklich erkannt, dass ich von dir ausgegangen bin, und sie sind zu dem Glauben gekommen, dass du mich gesandt hast. Für sie bitte ich; nicht für die Welt bitte ich, sondern für alle, die du mir gegeben hast; denn sie gehören dir. Alles, was mein ist, ist dein, und was dein ist, ist mein; in ihnen bin ich verherrlicht. Ich bin nicht mehr in der Welt, aber sie sind in der Welt, und ich gehe zu dir.
AÑO SACERDOTAL 2009-2010
La Eucaristía resume todas las maravillas que Dios realizó por nuestra salvación.
  El Papa Juan Pablo II clausuró el XLVII Congreso eucarístico internacional, celebrado en Roma del 18 al 25 de junio, con una misa que presidió en la plaza de San Pedro la tarde del domingo 25. Artistas de la ciudad lacial de Genzano realizaron una gran alfombra con pétalos de flores, en la que en 350 m² representaron dos manos, un cáliz, la vid y una paloma. El congreso tuvo por tema: "Jesucristo, único Salvador del mundo, pan para la vida nueva". La misa comenzó a las 18.30. El ingreso del Papa en la plaza fue acogido con un gran aplauso de la asamblea, entre la que destacaban diez mil niños que han hecho este año la primera comunión. 
Concelebraron con el Papa 38 cardenales, entre ellos Bernardin Gantin, decano del Colegio cardenalicio; Joseph Ratzinger, vicedecano, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe; Angelo Sodano, secretario de Estado; Roger Etchegaray, presidente del Comité para el gran jubileo del año 2000; Camillo Ruini, vicario del Papa para la diócesis de Roma y presidente de este Congreso eucarístico; y Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, camarlengo de la santa Iglesia romana. Concelebraron, asimismo, más de doscientos arzobispos y obispos, entre los que se hallaban mons. Cesare Nosiglia, vicegerente de la diócesis de Roma y vicepresidente del Comité para el XLVII Congreso eucarístico internacional; y Crescenzio Sepe, secretario del Comité para el gran jubileo del año 2000; y más de mil sacerdotes.
Los cardenales entraron en procesión con el Santo Padre, mientras que los obispos y sacerdotes habían ocupado con anterioridad los lugares a ellos asignados. La primera lectura se hizo en inglés; la segunda, en español; el salmo responsorial, en italiano; y la secuencia y el evangelio se cantaron en latín. La oración de los fieles se hizo en coreano, portugués, polaco, árabe, alemán, italiano y francés. Entre los asistentes a la "Statio orbis" se hallaba el cardenal Edouard Gagnon, p.s.s., presidente del Comité pontificio para los Congresos eucarísticos internacionales. Como el Papa anunció durante el rezo del Ángelus de ese mismo día, el próximo Congreso eucarístico internacional se celebrará en la ciudad mexicana de Guadalajara en el año 2004. Ofrecemos la homilía que pronunció Juan Pablo II durante la misa conclusiva del congreso. 
1. "Tomad, esto es mi cuerpo (...); esta es mi sangre" (Mc 14, 22-23).
Las palabras que pronunció Jesús durante la última Cena resuenan hoy en nuestra asamblea, mientras nos disponemos a clausurar el Congreso eucarístico internacional. Resuenan con singular intensidad, como una renovada consigna: "¡Tomad!".
Cristo nos confía su Cuerpo entregado y su Sangre derramada. Nos los confía como hizo con los Apóstoles en el Cenáculo, antes de su supremo sacrificio en el Gólgota. Pedro y los demás comensales acogieron estas palabras con asombro y profunda emoción. Pero ¿podían comprender entonces cuán lejos los llevarían?
Se cumplía en aquel momento la promesa que Jesús había hecho en la sinagoga de Cafarnaúm: "Yo soy el pan de vida, (...) el pan que yo daré, es mi carne, para la vida del mundo" (Jn 6, 48. 51). La promesa se cumplía en la víspera de la pasión, en la que Cristo se entregaría a sí mismo por la salvación de la humanidad.
2. "Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por muchos" (Mc 14, 24).
En el Cenáculo Jesús habla de alianza. Es un término que los Apóstoles comprenden fácilmente, porque pertenecen al pueblo con el que Yahveh, como nos narra la primera lectura, había sellado la antigua alianza, durante el éxodo de Egipto (cf. Ex 19-24). Tienen muy presentes en su memoria el monte Sinaí y Moisés, que había bajado de ese monte llevando la Ley divina grabada en dos tablas de piedra.
No han olvidado que Moisés, después de haber tomado el "libro de la alianza", lo había leído en voz alta y el pueblo había aceptado, respondiendo: "Obedeceremos y haremos todo cuanto ha dicho el Señor" (Ex 24, 7). Así, se había establecido un pacto entre Dios y su pueblo, sellado con la sangre de animales inmolados en sacrificio. Por eso Moisés había rociado al pueblo diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con vosotros, según todas estas palabras" (Ex 24, 8).
Así pues, los Apóstoles comprendieron bien la referencia a la antigua alianza. Pero ¿qué comprendieron de la nueva? Seguramente muy poco. Deberá bajar el Espíritu Santo a abrirles la mente. Sólo entonces comprenderán el sentido pleno de las palabras de Jesús. Comprenderán y se alegrarán.
Se percibe claramente un eco de esa alegría en las palabras de la carta a los Hebreos que acabamos de proclamar: "Si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne, ¡cuánto más la sangre de Cristo!" (Hb 9, 13-14). Y el autor de la carta concluye: "Por eso Cristo es mediador de una nueva alianza; para que (...) los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida" (Hb 9, 15).
3. "Este es el cáliz de mi sangre".
La tarde del Jueves santo, los Apóstoles llegaron hasta el umbral del gran misterio. Cuando, terminada la cena, salieron con él hacia el huerto de los Olivos, no podían saber aún que las palabras que había pronunciado sobre el pan y el cáliz se cumplirían dramáticamente al día siguiente, en la hora de la cruz. Quizá ni siquiera en el día tremendo y glorioso que la Iglesia llama feria sexta in parasceve -el Viernes santo-, se dieron cuenta de que lo que Jesús les había transmitido bajo las especies del pan y del vino contenía la realidad pascual.
En el evangelio de san Lucas hay un pasaje iluminador. Hablando de los dos discípulos de Emaús, el evangelista describe su desilusión: "Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel" (Lc 24, 21). Este debió de ser también el sentimiento de los demás discípulos, antes de su encuentro con Cristo resucitado. Sólo después de la resurrección comenzaron a comprender que en la pascua de Cristo se había realizado la redención del hombre. El Espíritu Santo los guiaría luego a la verdad completa, revelándoles que el Crucificado había entregado su cuerpo y había derramado su sangre como sacrificio de expiación por los pecados de los hombres, por los pecados de todo el mundo (cf. 1 Jn 2, 2).
También el autor de la carta a los Hebreos nos ofrece una clara síntesis del misterio: "Cristo (...) penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna" (Hb 9, 11-12).
4. Hoy reafirmamos esta verdad en la Statio orbis de este Congreso eucarístico internacional, mientras, obedeciendo al mandato de Cristo, volvemos a hacer "en conmemoración suya" cuanto él realizó en el Cenáculo la víspera de su pasión.
"Tomad, esto es mi cuerpo. (...) Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos" (Mc 14, 22. 24). Desde esta plaza queremos repetir a los hombres y a las mujeres del tercer milenio este anuncio extraordinario: el Hijo de Dios se hizo hombre por nosotros y se entregó en sacrificio por nuestra salvación. Nos da su cuerpo y su sangre como alimento para una vida nueva, una vida divina, ya no sometida a la muerte.
Con emoción recibamos nuevamente este don de manos de Cristo, para que, por medio de nosotros, llegue a todas las familias y a todas las ciudades, a los lugares del dolor y a los centros de la esperanza de nuestro tiempo. La Eucaristía es don infinito de amor: bajo los signos del pan y del vino reconocemos y adoramos el sacrificio único y perfecto de Cristo, ofrecido por nuestra salvación y por la de toda la humanidad. La Eucaristía es realmente "el misterio que resume todas las maravillas que Dios realizó por nuestra salvación" (cf. santo Tomás de Aquino, De sacr. Euch., cap. I).
En el Cenáculo nació y renace continuamente la fe eucarística de la Iglesia. Al terminar el Congreso eucarístico, queremos volver espiritualmente a los orígenes, a la hora del Cenáculo y del Gólgota, para dar gracias por el don de la Eucaristía, don inestimable que Cristo nos ha dejado, don del que vive la Iglesia.
5. Dentro de poco concluirá nuestra asamblea litúrgica, enriquecida con la presencia de fieles procedentes de todo el mundo, y que es más sugestiva aún gracias a este extraordinario adorno floral. A todos os saludo con afecto y os doy las gracias de corazón.
Salgamos de este encuentro fortalecidos en nuestro compromiso apostólico y misionero. Que la participación en la Eucaristía os lleve a ser pacientes en la prueba a vosotros, enfermos; fieles en el amor a vosotros, esposos; perseverantes en los santos propósitos a vosotros, consagrados; fuertes y generosos a vosotros, queridos niños de primera comunión, y, sobre todo, a vosotros, queridos jóvenes, que os disponéis a asumir personalmente la responsabilidad del futuro. Desde esta Statio orbis mi pensamiento va ahora a la solemne celebración eucarística con la que se concluirá la Jornada mundial de la juventud. A vosotros, jóvenes de Roma, de Italia y del mundo, os digo: preparaos esmeradamente para ese encuentro internacional de la juventud, en el que se os llamará a confrontaros con los desafíos del nuevo milenio.
6. Y tú, Cristo, nuestro Señor, que "con este sacramento alimentas y santificas a tus fieles, para que una misma fe ilumine y un mismo amor congregue a todos los hombres que habitan un mismo mundo" (Prefacio II de la Santísima Eucaristía), haz que tu Iglesia, que celebra el misterio de tu presencia salvadora, sea cada vez más firme y compacta.
Infunde tu Espíritu en cuantos se acercan a la sagrada mesa, y dales mayor audacia para testimoniar el mandamiento de tu amor, a fin de que el mundo crea en ti, que un día dijiste: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre" (Jn 6, 51).
Tú, Señor Jesucristo, Hijo de la Virgen María, eres el único Salvador del hombre, "ayer, hoy y siempre".
(©L'Osservatore Romano - 30 de junio de 2000)
LA EUCARISTIA  LUZ Y VIDA DEL NUEVO MILENIO
La Primera multiplicación de los panes es la preparación que bajo el influjo del Espíritu Santo, ideó Jesús para hablar de su Eucaristía. Jn.  6,  1-15.  Una gran multitud había venido a Jesús, quien le pregunto a Felipe: ¿ Donde compraremos pan para que coman estos ?. “ Doscientos denarios de pan no son suficientes par que cada uno reciba un pedazo “, había dicho Andrés, el hermano de Simón Pedro.
Bien sabia Jesús, lo que había de hacer  .. Y había un muchacho que traía 5 panes y dos peces... y comieron todos,  y se saciaron. Y sobraron 12 canastos. Muy pronto la multitud busco a Jesús, quiso hacerlo rey, y cuando encontró a Jesús, recibió, ya no pan de la tierra, sino la promesa del pan del cielo: “ En verdad, en verdad os digo no es Moisés quien os dio pan del cielo, sino mi Padre que os da el verdadero Pan del Cielo, El pan de Dios es el que descendió del cielo y da la vida al mundo.
Murmuraban entonces los Judíos de El, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo que baja del cielo “, y decían: ¿No es este el hijo de José, del quien nosotros conocemos su padre y su madre. ¿ Como dice entonces que bajo del cielo ?. 
Yo soy el Pan de Vida.  ( Jn. 6,  35-47 ). Yo soy el Pan de Vida. Vuestros padres comieron mana en el desierto y murieron. Este es el Pan que a bajado del cielo, para que si alguno comiere de el, no muera. Yo soy el Pan Vivo que bajo del cielo. Si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré, es mi carne por la vida del mundo.
Discutían los Judíos entre si diciendo: ¿ Como puede este darnos a comer su carne ?. Dijo entonces Jesús: En verdad, en verdad os digo, si no coméis la carne del hijo de hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mi, y Yo en el. Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, el que me come vivirá por mi.
Este es el pan que bajo del cielo. No como el pan que comieron vuestros padres en el desierto y murieron. El que come este pan, vivirá eternamente.
Muchos de sus discípulos, que oyeron esto, dijeron: Dura es esta palabra, ¿ quien podrá escucharla ?. Y muchos de sus discípulos se separaron de El. Entonces dijo Jesús a los 12: ¿ también vosotros os queréis ir ?. Respondió Pedro: Señor, a quien iremos, Tu tienes palabras de vida eterna  y nosotros creímos y conocemos que Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios.
Yo soy la Luz del mundo. ( Jn. 8, 12-20 ). En otra ocasión, les hablo Jesús diciendo: Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no anda en tinieblas, sino que tiene la luz de vida. Dijeron entonces los Fariseos: Tu das testimonio de ti mismo, tu testimonio no es verdadero. Respondió Jesús: Si Yo doy testimonio de mi mismo, mi testimonio es verdadero, porque se de donde vengo y a donde voy; vosotros en cambio, no sabéis ni de donde vengo, ni a donde voy... Mi Padre que me envió da testimonio de Mí... Y el que me envió está conmigo, y no me deja solo, porque Yo, hago siempre lo que es de su agrado. Y diciendo esto, muchos creyeron en El. Jn 8, 50.. 55  y 10,  22- 42.
Yo no busco mi gloria, hay uno que la busca y juzga. En verdad, en verdad os digo, si alguno oye mi palabra y la guarda, no vera la muerte eterna. Dijeron los Judíos: Abraham murió y murieron los profetas, y tú dices: Si alguno guarda mi palabra no gustara la muerte jamás. ¿Por quien te tienes?
Respondió Jesús: Si Yo me glorifico a mi mismo, mi gloria no es nada; es mi Padre quien me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios, y no lo conocéis. Y si Yo dijera que no lo conozco, seria mentiroso como vosotros. Pero lo conozco, y guardo su palabra. 
Llegada la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén, caminaba Jesús por el Templo en el pórtico de Salomón. Lo rodearon los Judíos y le decían: ¿ Hasta cuando tendrás nuestras almas en vilo, si tu eres el Cristo dínoslo claramente. Respondió Jesús: Os lo digo y no me creéis; las obras que hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí. Pero vosotros no me creéis porque no sois de mis ovejas.
Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco y ellas me siguen; y Yo les daré la vida eterna, y no perecerán para siempre, y ninguno las arrancará de mi mano. El Padre que me las ha dado es mas que todos; y nadie puede arrancarlas de mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno. Los Judíos tomaron piedras para lapidarlo. Respondió Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado a vosotros de parte de mi Padre, ¿ Por cual de ellas me queréis lapidar ?. Respondieron los Judíos: No te lapidamos por las obras, sino por blasfemia, pues tu siendo hombre, te haces Dios. 
Respondió Jesús: Vosotros decís que blasfemo porque dije: Soy Hijo de Dios. Si no hago las obras del Padre, no me creáis; si las hago y no queréis creerme a mi, creedle a las obras, para que sepáis y creáis que el Padre está en mi y Yo en el Padre.
Como dice San Juan en su prologo: Jn.  1, 1 .. 13.
“En el principio, era El Verbo, y El Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios “. “En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. 
“Y la luz brillo en las tinieblas, y las tinieblas no pudieron sofocarla “
  “Hubo un hombre, enviado por Dios,  cuyo nombre era Juan”. “El vino para dar testimonio de la Luz, para que todos creyeran por el”
“El no era la luz, sino el que había de dar testimonio de luz.”
  “Existía la Luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo “. 
“Estaba en el mundo y el mundo fue hecho por El, pero el mundo no lo conoció”
“Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.” 
“Pero a los que lo recibieron” “que son los que creen en su nombre”: “les dio la potestad de llegar a ser hijo de Dios.”
     “Los cuales, no nacen de la sangre”, “ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón”, “sino que, han nacido de Dios.”
AMOR Y EXPIACIÓN
Sr. Martines
Primer Congreso Eucarístico Internacional en México
Tiene el espíritu humano el maravillosos privilegio de percibir bajo la envoltura sensible lo espiritual y lo divino, y de aprisionar a través de lo que pasa, lo que hay de vida inmortal. México es un pueblo Guadalupano, México es una nación Eucarística, México reconoce el don de Dios y se apresta a devolver don por don, amor por amor, donación por donación. Hemos sentido al Espíritu Santo cerniéndose sobre nuestra patria para llevarla a Jesús por María, “ que se nombra Guadalupe”.
Hemos creído en el amor. Hemos visto al Corazón de Cristo bañándonos de su amor. Y hemos bebido abundantemente en la Eucaristía, venero de su amor. El don divino de la Eucaristía que ha recibido de las manos de Cristo.  Queremos devolverle lo que es suyo. Que cumpla nuestra patria la misión que Dios le ha señalado en el conjunto de las naciones, pueblos, familias e individuos: Reconocer como su Rey a Cristo, amarnos como El en su Eucaristía, y María en el Tepeyac nos han amado.
Si no hubiera en nosotros más que la torpe materia, viviríamos tranquilos como viven los seres inferiores; bastaría para nuestra dicha un pedazo de pan y un poco de placer, como pedían los Romanos con grosero clamor. Pero Dios puso en nuestra frágil arcilla un soplo inmortal y cada alma es un principio de inquietud, porque es un manantial de aspiraciones infinitas,
Tenemos una sed ardiente de algo desconocido y misterioso: Lo divino que buscan nuestras almas salidas del seno del amor, es el amor mismo. Y Jesús vino a traer el Amor a la tierra; El es el amor mismo que pasó triunfante por el mundo, que llamó a todos para aliviar sus miserias y calmar sus anhelos.
El tema del amor recorrió en la vida de Cristo toda la gama de todos los acento divinos: Fue regia desnudez en Belén, inefable silencio en Nazaret, luz de vida y explosión de poder en la riberas del Tiberiades, lagrimas y ternura en Betania, tristeza de muerte en Getsemaní, y dolor inmenso y victorioso en el Calvario.
En vano los hombres buscarán saciar sus anhelos infinitos en la ciencia, en la igualdad, en el bienestar, en el progreso o en cualquier otra cosa, y pienso que cuando la humanidad haya recorrido todos los senderos y hay sentido la desilusión de todas las criaturas, volverá sus ojos cargados de esperanza al único que puede llenar sus anhelos. Jesús de Nazaret, verdadero Hijo de Dios y Rey Inmortal de los siglos.
El Jesús crucificado que nos grita en el dolor cuanto nos ama y la hostia santa en que Jesús vertió todos los raudales de su amor y que será en todos los siglos la cristalización del amor eterno  y fuente inagotable de amor para la inquietud humana.
Dulce patria mía nacida en el Tepeyac al arrullo de María, y que tiene por única gloria sus mártires de Cristo Rey y María de Guadalupe, ven cargada del doble fardo de tus aspiraciones inmensas y de tus miseria profundas, a buscar en la Eucaristía el amor que colme tus anhelos y la expiación que alivie tus miserias.
   Cada uno de nosotros lleva en su alma el enorme peso de sus miserias, y nuestros pecados se enlazan con los pecados de nuestros mayores formando una cadena de ignominia y de desgracia y nuestra patria no alcanzará la felicidad mientras no descargue el peso de sus enormes responsabilidades.  
¿Hay algo sobre la tierra que limpie el pecado, que borre el pasado transformándolo en pureza y amor ?: Jesús que es el Cordero de Dios que borra los pecados del mundo. Su vida de amor es también una tragedia de expiación: Es la Víctima de todas las iniquidades humanas. Su pasión con sus dolores gigantescos y sus ignominias increíbles es el remedio para el pecado. Es la Expiación, fruto del Amor y don precioso de La Misericordia.
Y más todavía, esa explosión de dolor que llamamos la Pasión de Cristo, es el último episodio de la tragedia interior que llevo Jesús los 33 años de su vida, porque en El estaban presentes todos nuestros dolores, por sus ojos pasaban todas nuestras lagrimas, en su Corazón estaban todas nuestras amarguras porque sobre su alma pesaban todos nuestros pecados.
Y así como puso en la Eucaristía toda la inmensidad de su amor, puso también en ella el abismo insondable de sus dolores que habían de renovarse misteriosamente en el altar y en las almas para lavar todas las manchas y expiar todos los crímenes. Desde entonces la Sangre Divina corre sin cesar sobre los altares del mundo lavando con la sangre de Cristo los crímenes de la humanidad.
Levantaos heraldos del amor de una patria agradecida, llevadle a Jesús, Rey Inmortal de los siglos la promesa de una fe inquebrantable, la prenda de nuestro amor ardiente, y el juramento de eterna fidelidad a Jesús y su Santísima Madre. Venga la triste patria nuestra a los pies del Cordero Divino, deposite sobre el altar de la expiación los crímenes de sus hijos y renazca para ella la etapa Eucarística de amor y la expiación.
 ESTO ES MI CUERPO, Y ESTA ES MI SANGRE
Tomado de: “Jesús”,  obra de Luís M. Martínez, Arzobispo primado de México.
Estas palabras, “Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre “, son la suprema expresión del amor de Jesús, la última palabra de su caridad infinita. Significan el banquete opulento quede todo su Ser, ofrece Jesús al Padre celestial y los hombres sus hermanos. 
En realidad Jesús dijo en su corazón esas palabras en todos los instantes de su vida, porque su vida fue el banquete continuado y magnifico de sus palabras de vida, de sus prodigios de misericordia, de sus misterios inenarrables. Y cuando las dijeron sus labios en el Cenáculo, no hizo más que consumar, perfeccionar y perpetuar el divino banquete. Este banquete tiene un principio, el amor; una esencia, la inmolación; tiene un fin, la gloria de Dios  y  la felicidad de los hombres.
El amor, un amor incomprensible, es la fuente de la Eucaristía. El amor hace a Jesús darse totalmente a Dios y a las criaturas, darse en alimento y en bebida con todo lo El tiene de divino y de humano. Mas para preparar ese manjar del cielo, el trigo necesita ser triturado para convertirse en pan vivo, esas uvas deben ser exprimidas en el lagar para trocarse en vino generoso, Se necesitan la inmolación y el dolor, y cuando el amor a realizado la inmolación, Jesús dice a Dios y a los hombres: “ Comed: esto es mi cuerpo; bebed: esta es mi sangre”. Y Dios y los hombres se sacian y embriagan en este divino banquete.
Estas palabras hondisimas las repetimos todos los días los sacerdotes con al misma trascendencia y con la misma eficacia de última Cena, porque Jesús dijo: Haced esto en memoria mía. Mas cuando Jesús dijo: Esto es mi cuerpo, no ofreció únicamente el Cuerpo virginal que tomo de María y que fue desgarrado en el Calvario, sino también su Cuerpo Místico, que todos los días nace  y que no acabará de nacer hasta que se consuman los siglos.
Cuando Jesús dijo: Esta es mi sangre, no era tan solo la sangre inmaculada que por nosotros derramo en la pasiónera la sangre de su Iglesia, la sangre divina que circula en las venas de la humanidad regenerada. En el Cenáculo ofreció también Jesús la sangre de los mártires vertida en testimonio suyo, la carne de los penitentes sacrificada en la austeridad, la carne de las vírgenes inmoladas en la pureza, la sangre de los confesores derramada gota agota en el silencio de la diaria inmolación.
Todo su Cuerpo Místico se ofrecía en Jesús y con Jesús sobre la mesa del Cenáculo y sigue ofreciéndose en cada Misa en todos los lugares y seguirá ofreciéndose hasta el fin de los siglos. Todos somos una sola cosa en Cristo y todos estamos llamados a perfeccionar esa unidad hasta aquel grado que es el supremo anhelo de Jesús y debía ser nuestro supremo ideal, la consumación de la unidad en Dios.
El reino de los cielos es semejante a un banquete, banquete en que Jesús se ofrece y nos ofrece, el banquete en que nosotros lo ofrecemos y nos ofrecemos. Y como la Eucaristía es el compendio y el coronamiento de la vida de Cristo. La vida eucarística es la perfección de la vida cristiana.
En la mañana del 6 de agosto, que es la fiesta de la Transfiguración, en las iglesia de los países de viñedos, se llevan al altar los racimos mas maduros, y el sacerdote al ofertorio, exprime algunos granos en el cáliz, para significar que en manos del Sacerdote eterno, toda la sangre brotada de sus criaturas, toda la suma de sufrimientos y de obligaciones, son algunas gotas añadidas al vino de su Cáliz y transfiguradas en su gloria.
Más bello y mas hondo simbolismo es el de la Iglesia: En el Sacrificio de la Misa al vino del Cáliz se añaden algunas unas gotas de agua, al mismo tiempo que el sacerdote pide que por el misterio de esta agua y este vino seamos participes de la divinidad de Aquel que se dignó hacerse participe de nuestra humanidad.
El misterio del agua y del vino es el misterio de la unión estrechisima de Jesús y de los hombres. El agua y el vino se mezclan en el mismo Cáliz, se elevan al cielo en la misma oblación, formado el mismo sacrificio. El vino es Jesús, abundante, generoso, fecundo; nosotros somos el agua, exigua y estéril.
Pero Jesús y los hombres se unen por el mismo amor, se sacrifican en la misma inmolación, se levan al cielo en el mismo olor de suavidad.
Sobre el mismo altar deben inmolarse la carne de Jesús y nuestra carne purificada; en el mismo Cáliz deben mezclarse las dos sangres, la suya y la nuestra; y transfigurados en Jesús, viviendo El en nosotros y nosotros en El en la gloria de la unidad, debemos también decir las arcanas palabras: Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre.
Y las dos víctimas, Jesús y el alma, transformadas en una sola víctima que es Jesús, ofrecen a la gloria del Padre y a la felicidad de los hombres el opulento banquete de su amor y de su inmolación.
Pero se escode todavía otro misterio en esas palabras divinas: Así como Jesús al pronunciar en el Cenáculo las palabras eucarísticas ofrecía al Padre el cuerpo y la sangre de su Iglesia,  así el alma que es madre de otras almas, con la divina fecundidad de Cristo cuya plenitud brilla en María la madre de todas las almas, al ofrecerse con Jesús en su misteriosa oblación, encierra también el amor y la inmolación de sus hijos.
Y pienso que hasta en el cielo han de seguir resonado estas palabras inmortales en el divino festín de los siglos eternos, porque allá también Jesús y las almas ofrecerán sin cesar a Dios la plenitud de su ser y de su vida en el banquete interminable y perfecto de una misma adoración y de una misma alabanza. 
  
FECUNDIDAD Y EUCARISTIA
¡Que poder han recibido de mi Padre los sacerdotes en el altar, al darme la vida hechos otros Yo con la fecundidad de mi Padre, pero con el sagrado deber de vivir ellos esa Vida , de transformarse en esa Vida fecunda, que si es Vida, es por la santísima fecundidad de la eterna Vida!. Muchas y muchas enseñanzas encierra para los sacerdotes la Eucaristía y por ella contraen sagradas obligaciones, pues hacen el papel del Padre, son otros Yo – el Padre me engendra místicamente en ellos por el Espíritu Santo – y toda la Trinidad concurre en el sacrificio eucarístico que por su medio se consuma para bien de las almas
En esos solemnes momentos de la consagración, no son ellos solo instrumentos, sino otros Yo mismo; pero, si estoy en ellos, ¡oh! ¡Cuantas veces ellos no están en Mi, ni con su pensamiento siquiera...! Y ¿cómo se remediara esto? Solo por la unión transformante, solo por la oración, el recogimiento, la vida interior, y sobre todo, por el amor, por ese amor que transforma y que vengo persiguiendo en estas confidencias de amor. Tengo hambre de correspondencia, tengo sed de amorosa fidelidad en los actos sagrados del ministerio sacerdotal. Tengo hambre y sed de sacerdotes santos, que unificados con el Santo de los santos sean gloria para mi Iglesia, triunfo contra el infierno, y consuelo para mi Corazón.
¿No es este Corazón todo suyo? ¿No les he dado acaso lo mas intimo, lo mas amoroso y lo mas doloroso que hay en el? ¿No quiero santificarlos en su plena transformación en Mi? ¿No los quiero para que coronen en mi unión a mi Padre amado? ¿No pretendo acaso sublimarlos eternamente en la Trinidad – que este es el amoroso secreto en el fin que persigo haciéndolos desde la tierra otros Yo mismo, para que tengan en Mi el derecho de ser introducidos en Mi y por MI, unos conmigo en el santuario intimo de la Trinidad, en un gozo que ningún mortal puede alcanzar?
Mi Corazón ama tanto a los sacerdotes que, además de todas las prerrogativas únicas que en la tierra gozan,  quiero que tengan aun en el cielo un lugar especial, el mismo Mío que como hombre merecí, y con el que mi Padre me premio para siempre. Mi trono será su trono, mi gloria será su gloria, porque mi Padre en ellos me vera a Mi y en Mi los vera a ellos, y los amara como me ama a Mi, y los sumergirá en los arcanos en que la Trinidad unifica y vive.
Ya verán si es mucho lo que a los sacerdotes les pido en la tierra. Apenas un deber de gratitud y de amor. Celo ardiente por las almas, olvido propio, lustre y esplendor para mi Iglesia en todos sus actos, esencial cuidado y limpieza de alma en la santa Misa, santo respeto a la fecundidad del Padre y en la manera de emplearla, pureza que resplandezca y contagie a las almas, aprecio a la dignidad sacerdotal, un inmenso amor a mi Padre y la unificación con la Trinidad por su perfecta transformación en Mi.
Para esto los poderosos e infalibles medios son el Espíritu Santo y María. Activen en mi unión las peticiones para este fin, y la tierra se renovara y florecerá la Iglesia como nunca en sus sacerdotes santos, pero hay que comprar con dolor esas gracias santificadoras y salvadoras en mi unión; hay que pedir constantemente, porque el que pide alcanza, y mi Padre esta dispuesto a dar, y el Espíritu Santo a difundir las gracias sacerdotales; para la cual necesita corazones humildes que se habrán, almas ávidas de recibirlas para poder dar, y transformaciones en Mi que realicen el ideal de mi Padre en la Iglesia, en los sacerdotes que la forman.
EL PAN DE VIDA 
Tomado de  “ Jesucristo vida del alma “.
Del Beato  Columba Marmión  ( 1858 - 1923).
SUMARIO.- La comunión Eucarística como el más poderoso medio para mantener en nosotros la vida sobrenatural.
I.- La comunión , es el convite en que Cristo se da como Pan de Vida.
II.- Por la comunión Jesucristo mora dentro de nosotros y nosotros dentro de Él.
III.- Diferencia con el sustento corporal; Cómo Cristo nos transforma en Él; Influencia que en el cuerpo ejerce este maravilloso alimento.
IV.- La preparación es necesaria para asimilar los frutos de la comunión.
V.-  Disposiciones remotas: absoluta donación de uno a Jesucristo: orienta toda nuestra acción en orden a la comunión.
VI.-  Disposiciones próximas: fe, confianza y amor; como premia el Señor tales disposiciones.                  
VII.- La comunión constituye la más alta participación de la divina filiación de Jesucristo.
VIII.- Diversidad de formulas y  disposiciones interiores en la preparación inmediata.
IX.- Acción de gracias después de la Comunión: Mea omnia tua sunt et tua mea.
I.- La comunión, es el convite en que Cristo se da como Pan de Vida.             
Cristo, bien lo sabéis, está realmente presente en el altar, no solo para tributar al Padre el homenaje perfecto de su mística inmolación que renueva e sacrifico del Calvario, sino también para darse en alimento a nuestras almas bajo las especies sacramentales.
Claramente  manifestó  Jesús  esta  intención de su  Corazón  al instituir este sacramento: "Tomad y comed, esto es mi cuerpo",  "Tomad y bebed, pues esta es mi sangre”.
Si Nuestro Señor quiso quedarse presente bajo las especies de pan y de vino, fue para ser nuestro alimento, para mantener en nosotros la vida divina, y para que recibiendo de El esa vida sobrenatural, siempre le estemos unidos.
La comunión sacramental, fruto del Sacrificio Eucarístico, es para el cristiano el medio más seguro de vivir unido a Cristo, a quien se unió por la gracia desde el día de su bautismo.
Jesús es la vid, nosotros los sarmientos; la gracia es la savia que pasa del tronco a las ramas para que den fruto. La verdadera vida del alma, la santidad sobrenatural, esta ya lo hemos visto, en esa unión con Cristo. Cristo nos colma de su gracia, sobre todo, dándose a nosotros en la Eucaristía.
Contemplemos con fe y reverencia, con amor y confianza, este misterio de vida en el cual nos unimos a Jesús que es nuestro divino modelo, nuestra satisfacción infinita y la fuente misma de nuestra santidad.
VIDA DIVINA.
Si preguntáramos al Señor porque en su eterna sabiduría se digno instituir este inefable sacramento.  ¿Qué nos respondería el Señor?
Primero lo que le dijo a los judíos al anunciarles la institución de la Eucaristía: " Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, así el que me comiere vivirá por mi”.
El Padre tiene en si mismo la vida, pero ha otorgado al Hijo el tenerla también en si; y como Yo poseo esta vida, vine para dar vida, pero abundante y plena.
Como si dijera: Todo mi anhelo es comunicaros mi vida divina; Yo quiero ser manjar de vuestra alma para mantener, dar auge a esa vida, que no es otra que mi propia vida. Yo poseo en mi la plenitud de la gracia, y de ella hago participes a quienes me doy en alimento.
A mi, todo me viene de mi Padre, el ser, la vida, y porque todo me viene de El, vivo únicamente para El. Así pues Yo solo ansío que vosotros también,  que todo lo recibís de mí, no viváis mas que para mi.
Yo soy el pan de vida, el pan vivo que bajo del cielo para traeros la vida divina. Al darme a mi mismo como alimento, os doy la verdadera vida, la vida del cielo, la vida eterna cuyo preludio es la gracia.
Los judíos en el desierto comieron el mana, alimento corruptible, pero Yo soy el pan vivo, el pan que siempre vive y es necesario para vuestras almas, pues " si no lo comiereis, pereceréis sin remedio”.
Tales son las palabras mismas de Jesús. Luego Cristo no se hace realmente presente sobre el altar solo para que lo adoremos y lo ofrezcamos a su Eterno Padre como satisfacción infinita, sino para ser nuestro alimento, y para que comiéndolo tengamos vida, la vida de la gracia en la tierra, la vida de la gloria en el cielo.
La carne de Cristo, carne viva, carne unida a la vida, carne llena y penetrada por el Espíritu Santo, que comunica la vida, que al comunicar la vida toca tan de cerca al que es la vida, que se apropia de su virtud, que de ella brota una fuente inagotable de agua viva.
Ya lo hemos visto, los sacramentos producen la gracia que significan. En el orden natural, el alimento conserva y sustenta, aumenta, restaura, hace dilatarse la vida del cuerpo. Así, ese pan celestial es manjar del alma que conserva, repara, acrecienta y dilata la vida de la gracia, puesto que le comunica al autor mismo de la gracia.
Por otras puertas puede entrar en nosotros la vida divina, pero en la Comunión inunda nuestras almas, por si misma perdona y borra los pecados veniales a que estamos más apegados, recobra la vida divina su vigor y hermosura, crece, se desarrolla y da frutos abundantes.
Oh, Cristo Jesús, Verbo encarnado, en quien habita corporalmente la plenitud de la divinidad, venid a mi para hacerme participe de esa plenitud, a tener parte en la vida que Tu recibiste del Padre y mediante la cual vivís para El. Vida que de vuestra humanidad se desborda sobre todos  vuestros hermanos en la gracia.
Tu eres mi vida, porque recibirte es llegar a ser hijo de Dios, Señor, sed mi manjar para que vuestra vida sea la mía.
LA UNION CON CRISTO.
II.- Por la comunión Jesucristo mora dentro de nosotros y nosotros dentro de Él.
Una de las intenciones  del corazón de Jesús al instituir el sacramento de la Eucaristía fue el que ella sea el Pan Celestial que conserve y aumente en nosotros la vida divina, pero aun hay otro fin que Cristo se propuso y completa el primero: " El que come mi carne y bebe mi sangre mora en mí, y Yo en el".
¿ Que quiere decir la palabra morar ?.
Cuando se lee el Evangelio de San Juan, que nos refiere las palabras de Jesús, se advierte que casi siempre emplea ese vocablo par expresar la Unión perfecta. No hay unión mas estrecha que la del Padre y del Hijo en la Trinidad adorable, puesto que entre ambos poseen, en unión también con el Espíritu Santo, la misma y única Naturaleza Divina. San Juan dice: que el Padre mora en el Hijo.              
Morar en Cristo es, en primer lugar, tener parte por la gracia en su filiación divina; es ser uno con El, siendo como El hijo de Dios, aunque a titulo diverso. Es la unión fundamental que Cristo señala en la parábola de la viña: " Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que mora en mi y Yo en el, da frutos abundantes”.
Pero esa unión primaria no es la única: " Morar" en Cristo es hacerse uno con El en todo lo tocante a nuestra inteligencia, voluntad y acción.
Moramos en Cristo por la Inteligencia, al acatar por un acto de fe simple, puro e integro cuanto Cristo nos enseña. Creemos en su palabra y de este modo nuestra inteligencia se identifica con Cristo por la fe. " En verdad en verdad os digo, el que cree en mí, tiene la vida eterna ".
Cristo se nos da también como alimento de fe, y aceptar su palabra, inclinado la inteligencia es unirse a El. Cristo es alimento de nuestra inteligencia al comunicarnos toda verdad.
Morar en el, es también someter nuestra voluntad a la suya, y hacer que nuestra actividad sobrenatural dependa de su gracia. Es decir, que debemos permanecer en su amor, acatando reverentes su santísima voluntad y poniéndola por obra.
Es anteponer sus deseos a los nuestros, abrazar sus intereses, entregarnos a El, sin calculo, ni  reserva alguna, permanecer en su amor guardando sus preceptos, del mismo modo que El,  guardando los preceptos del Padre, permanece en su amor.
Tal es el estado divino que Cristo quiere fundar en el alma que le recibe; el Señor viene a ella para que “permanezca en El”, esto es: que teniendo plena confianza en su palabra, se abandone a El para cumplir en todo su divino beneplácito, sin tener otro móvil en toda su actividad que la acción de su Espíritu.
Cristo se da al alma para ser en ella, por medio de su gracia y la acción del Espíritu, fuente y principio de toda su actividad interior, quiere obrar en ella, y cuando el alma se entrega de veras a El, a su voluntad, la acción de Cristo se muestra tan poderosa que esa alma llegará a buen seguro a la mayor perfección, según los designios que Dios tenga sobre ella.
Cristo viene a ella con su divinidad, sus méritos, sus riquezas, para ser su luz, su camino, su verdad, su sabiduría, su justicia, su redención, en una palabra, para ser la vida del alma, para vivir él mismo en ella, para ser una sola cosa con ella, transformando poco a poco al alma en Cristo.

¿ Cual es esa transformación ?.
No es como la del alimento de nuestro cuerpo, en la que nosotros, al asimilar el alimento corporal, transformamos lo que comemos en nuestra propia sustancia, sino que al recibir a Cristo en nuestros labios y en nuestro corazón, tu serás transformado en El, en cuanto que Cristo al dársenos en alimento nos hace participes de cuanto es y tiene.
Al recibir a Cristo, bajo cualquiera de las especies sacramentales, lo recibimos todo entero: Su cuerpo, su sangre, su alma, su divinidad y su humanidad.
Cristo se da a nosotros en forma de manjar para transformarnos en El, nos hace participes de cuanto piensa y siente, pero sobretodo, enciende en nosotros el fuego de su amor, la Caridad. Y es propio de la caridad transformar al amante en el amado.
Cristo establece entre sus pensamientos y los nuestros, entre sus sentimientos y los nuestros, entre su voluntad y la nuestra, TAL CAMBIO Y SEMEJANZA, que ya nuestros pensamientos, nuestro sentir y nuestro querer no son otro que los de Jesucristo, de modo que por la fe que en El tenemos, por el amor que le profesamos, nuestros pensamientos, nuestro sentir y nuestro querer, no sean otros que los de Cristo Jesús. Que su vida sea el principio de la nuestra y no ya nuestro yo.
El hombre se transforma así, de tal modo, que pueda decir con toda verdad como San Pablo: " Vivo yo, ya no yo, es Cristo el que vive en mi”.
LA EUCARISTIA 
Tomado de     J. G. TREVIñO  Misionero del Espíritu Santo
La Eucaristía es la síntesis de los divinos misterios,  el compendio de las maravillas de Dios, el corazón de la Iglesia, el venero inagotable de vida para las almas.
  Broto del Corazón de Jesús como fruto opulento de su ternura, como recuerdo inmortal de su paso por la tierra, como el prodigio estupendo de su anhelo de vivir con nosotros y de que nosotros vivamos en El. Estas paginas son un cántico al augusto Misterio, bendigalas Dios para que por ellas vislumbremos la belleza de Jesús, lo amemos con amor acendrado y aprendamos a devolverle ternura por ternura, don por don, sacrificio por sacrificio.
HONRAR EL CUERPO DE JESÚS.
Faltan 6 días para la suprema despedida, antes de padecer Jesús nos va a dejar la Eucaristía derramando el perfume de su amor hasta la última gota.
Es el último festín al que asiste Jesús públicamente. Sobre el mosaico del pavimento se oye un ruido seco. Magdalena ha hecho pedazos el frasco de alabastro y con el perfume que contiene unge los pies de Cristo y los enjuga con su cabellera.
Aquel frasco roto y aquel perfume derramado son un símbolo conmovedor de la Eucaristía. El Corazón de Jesús haciéndose pedazos sobre la mesa del Cenáculo derramo en la Eucaristía todo el perfume de su amor, hasta la última gota.
Magdalena se ha adelantado a ungir su Cuerpo para la sepultura, a nombre de todos los creyentes derrama sobre Jesús su perfume riquísimo, símbolo del amor con que siempre se vera envuelta la Eucaristía adorada a través de todos los siglos. 
CONSOLAR EL CORAZÓN DE CRISTO.
Pero Magdalena no solo se esforzó en honrar el cuerpo de Cristo, hizo mucho más, consoló el Corazón de Cristo dolorido. Jesús, sintiéndose comprendido y amado inmensamente, encontraba consuelo y descanso en aquel corazón. Y pensar que había sido el corazón de una pecadora.
Pero hay otro personaje que en representación de todas las almas vírgenes, consoló a Jesús al instituir la Eucaristía, era Juan, el discípulo a quien Jesús amaba.
San Juan es el único Evangelista que nos refiere la promesa de la Eucaristía, es el único que nos narra el sermón incomparable de la Última Cena. El único que entendió a Jesús al instituirla y estaba escondido en el regazo de Jesús para decirle en el lenguaje mudo del amor: “ Maestro mío, yo te comprendo, comprendo tu amor y comprendo tu dolor.”
Comprender su doctrina, ser fiel a Jesús hasta el Calvario, amar a su santísima madre y tomarla por suya, comprender la Eucaristía, comprender el amor que significa y los dolores que encierra, son el tesoro de Juan y de las almas aquellas a quienes Jesús ama y hace vivir al píe de la Cruz y al pie de la Custodia, para en la eternidad reproducir la escena deliciosa del Cenáculo, vivir para siempre en el regazo de Jesús.   
EL MISTERIO DE CRISTO
En una magnifica oración de San Pablo que nos ha conservado la epístola a los Efesios, pide el apóstol, que Cristo habite por la fe en nuestros corazones, a fin de que, fortificados por el Espíritu Santo, seamos capaces de comprender cual sea la largueza y la anchura, lo profundo y lo sublime del amor de Cristo.
En verdad Cristo divino, tu eres de ayer de hoy y de siempre, en la historia de la humanidad y en la historia de la Iglesia, descubrimos el plan providencial con el cual Dios gobierna al mundo: Todos los siglos que están al otro lado de tu Cruz no fueron sino la preparación de tu venida, el adviento de tu Navidad; todos los que se han sucedido de este lado de la Cruz, no son sino el cuadro magnifico donde se ha desenvuelto tu acción, el campo donde has realizado tu misión divina.
Tu eres todo en todas las cosas. Eres el centro de la historia, como el centro de las almasla luz de todo hombre que viene a este mundo y la vida de los corazones que a ti se acercan, como la base de la familia y el lazo de unión de las sociedades incorporadas a ti.
Eres de ayer, y de hoy y de todos los siglos, pero si por tu palabra, por tu acción, por tu Iglesia, eres de ayer, y de hoy y de todos los tiempos, lo eres sobretodo por tu Eucaristía.
A si, tu Eucaristía con su vida veinte veces secular llena todos los siglos, te hace presente en todos los lugares, estrecha contra tu Corazón a todos los hombres: te hace nuestra víctima en el altar, nuestra compañía en el sagrario, nuestra vida en la comunión.
¿ Quien podrá sondear el Corazón de Cristo ?, ¿ Quien podrá medir su caridad , su misericordia para con el hombre caído ?.
Si queremos pues vislumbrar algo de la caridad de Cristo, estudiemos la Eucaristía y contemplemos sus proporciones divinas.
SU DURACIÓN Y EXTENSIÓN
¿ Cuando nació ?,  ¿ Cuando habrá de terminar la Vida Eucarística de Cristo ?.
Nació en la noche de la traición, en la noche de la agonía y del abandono. Nació en la noche en que sus amigos lo vendieron y renegaron de El, y lo abandonaron cobardemente.
Pero, no, digo mal; no nació entonces, esa fue la hora de la realización, lo hora que el Evangelista llama “ la hora de Jesús “, pero en su corazón esta locura de amor, la hora deseada con inmenso deseo llena los silencios de Belén, de Nazaret y de toda su vida.
Mas si Cristo tiene un corazón humano que empezó a latir en el tiempo, tiene también un corazón divino, es decir, un Amor que no ha tenido principio porque es eterno, porque es la esencia misma de la Divinidad; y como quiera que la Eucaristía es mas la obra del Amor Divino de Cristo, que de su Amor humano, la Eucaristía tiene su origen en el seno de Dios y se pierde en los arcanos de la eternidad. Nació en el Corazón Divino, tiene su origen en la eternidad.
¿ Y cuando habrá de extinguirse la vida eucarística de Jesús ?.
A la piedad cristiana le repugna instintivamente que la Eucaristía se extinga del todo con el tiempo y que el Pan de Vida tenga que terminar ?. Acaso ¿ no esperamos una vida que dura para siempre y no es Jesús su divino alimento ?.
En Jesús resucitado observamos una marcada tendencia a conservar las huellas de la pasión, en su cuerpo glorioso se guardan las cicatrices de las heridas de su costado, de sus manos, de sus pies¿ No conservara en el cielo de alguna manera su Eucaristía ?.
Los Israelitas cuando entraron en la tierra prometida guardaron con suma veneración el mana que los había alimentado en su peregrinación.
San Juan contempla en el Apocalipsis el Cordero inmolado, símbolo de la Eucaristía.
En fin, no se concibe un Sacerdocio Eterno, sin un sacrifico eterno. Jesús es Sacerdote y es Sacerdote eterno: ya en el antigua testamento dio virtud e hizo aceptables a los sacrificios que eran su figura. ¿ Será posible que en la consumación, cuando todas las cosas lleguen a su plenitud, la gloria que Jesús a dado al Padre en la Eucaristía y con El todos sus hijos, se desvanezca y muera ?.
No, la Eucaristía permanecerá de eternidad a eternidad, envolviendo en la inmensidad de su amor este mísero instante que se llama los siglos. 
La muerte no es el fin, es el principio, es la aurora del nuevo día que comienzacada hostia consagrada ha dejado en mi alma y en mi mismo cuerpo un germen de vida eterna. Y así aquí en mi alma vive la Eucaristía que es la resurrección y la vida.
En efecto el Sacrificio de Cristo subsiste eternamente en sus frutos: la pureza de María, su inefable maternidad, la fe de los Patriarcas, la fortaleza de los mártires, la santidad de todos los elegidos. De esta manera subsiste el Sacrificio de Cristo en la eternidad, y por consiguiente la Eucaristía, que sembró en la criatura de un día vida inmortal y eterna.
No solo la Eucaristía se extiende a todos los siglos, abraza también todas las épocas, y todos los lugares y todos los hombres.
Jesús ha sembrado por toda la faz de la tierra tantas hostias consagradas que parecen envolver en su blancura a toda la tierra. Cobija también a todos los hombres de todas las razas y de todas las lenguas.
Baja al corazón de los niños, para conservar su inocencia, al de los mártires y las vírgenes para llenarles de fortaleza, al del pecador arrepentido y al moribundo, al rico y al pobre sin distinción alguna.
Reúne en un solo cuerpo a todos los hombres: “Porque comemos un solo pan, siendo tantos no formamos sin embargo sino un solo cuerpo”. Y ese lazó de unión abarca a todos los hombres presentes, pasados y futuros, reúne en un solo abrazo de amor a la humanidad entera, como lo veremos en el cielo donde Jesús será nuestra salvación y Dios será todo en todas las cosas.    
SU ALTURA Y PROFUNDIDAD
Esta época de orgullo y presunción esta muy lejos de entender, de vislumbrar siquiera la incomprensible distancia entre la majestad divina y toda grandeza humana. Dios es la plenitud del poder, de la sabiduría, del amor; el hombre un abismo de ignorancia, de indigencia, de egoísmo. Todo en Dios es posesión absoluta e inamisible; todo en el hombre es transitorio, accidental, caduco. Todo en Dios es acabado y perfecto; todo en el hombre es limitado, necesariamente incompleto. Dios es el ser; el hombre es la nada. Dios es la vida; el hombre , a lo mas, es una capacidad, un deseo, una aspiración hacia la verdad, hacia el amor.
Ya por su naturaleza, Dios y el hombre, se encuentran a una distancia inconmensurable. Pero el hombre ahondo el abismo con el pecado. Se sumergió en el y entonces un caos inmenso, infranqueable se extendió entre Dios y los hombres. Dios la Luz; el hombre la oscuridad. Dios la Pureza; el hombre la corrupción. Dios la Santidad; el hombre el pecado.
Y sin embargo, cuanto mayor es la indigencia del hombre, tanto mas crece en el la necesidad de Dios.
¿ Quien salvar esta distancia ?. ¿Quién podrá franquear este doble abismo ?.
Desde el seno del Padre, desde aquel santuario de Luz, de paz de plenitud, descendió el Verbo y se aniquiló a si mismo tomando nuestra carne, tomo sobre si todas nuestras debilidades y gusto la amargura de todos nuestros dolores.
Isaías al contemplarlo proféticamente en su pasión lo llamó ! leproso, herido por la mano de Dios; no un hombre, sino un gusano de la tierra !. De que alturas ha descendido, a que abismos ha bajado.
Pero ese descenso de Cristo no ha sido un hecho pasajero que termino hace 2000 años, no, Jesús lo ha inmortalizado en la Eucaristía, cada vez que se celebra una Misa, se repite el sacrifico redentor que une a Dios y a los hombres. Cada comunión que recibimos es el dulcisimo abrazo de Cristo que estrecha lo Infinito con lo finito, a Dios con el hombre.
Tiene pues la Eucaristía de Jesús dos aspectos: Para Dios es amor que adora, adoración que glorifica; para el hombre es compasión que salva, amor que hace feliz.
Porque la forma suprema de la adoración es el sacrificioJesús lleno de profunda adoración los silencios de su cuna, sus trabajos de Nazaret, sus largas noches de oración en las montañas, su sacrificio supremo del Calvario, su vida eucarística que llena los siglos y su eterna adoración que prosigue en el cielo.
En ese pobre altar, en medio de las pobrezas que rodean de ordinario la celebración de la Santa Misa - adornos sin arte, cánticos sin alma, asistentes distraídos -, ahí Jesús baja del cielo y se esconde en la blanca hostia haciendo suyas las mudas adoraciones de la naturaleza, las silenciosas del firmamento, las dolorosas de los hombres y las extáticas de los ángeles, las adoraciones en fin de todo el universo, las eleva al cielo, y con el clamor de su sacrificio las ofrece en supremo homenaje de adoración.
Y esa sublimidad que encierra la divina Eucaristía va a parar.. ¿ a donde ?. Al corazón del hombre ya de suyo una cosa horrible. ¿ Pues que será cuando baja al corazón de un malvado, de un sacrílego mas asqueroso que el mismo infierno ?. Pero Jesús no se detuvo y se quedo por nosotros porque cuanto mas baja Cristomas grande es su inmolación y la adoración que de ella sube mas nos alcanza la misericordia de Dios.
LA EUCARISTÍA COMO ALIMENTO
La Sagrada Escritura nos enseña que Dios da a cada criatura su alimento apropiado oportuno.
Pero el cristiano además del pan que es el alimento ordinario, tiene otra vida, una vida sobrenatural, una vida divina, una vida que es participación creada de la vida increada de Dios.
La Providencia de Dios que da a todos los vivientes su alimento adecuado, no podía faltar en lo más importante y necesario.
¿Y cual puede ser el alimento adecuado para una vida divina sino Dios?
Nos diste pan del cielo, que contiene en si todo deleite, Y ese alimento Eucarístico no solo es alimento apropiado porque es divino, sino también porque se adapta a las diversas necesidades de quien lo come: Al niño le sabe a inocencia, es consuelo para el que sufre, vigor para el que lucha, pureza para la virgen, fortaleza para el mártir, viático para el moribundo, y de el como del Amor Divino se puede decir “ que a vida eterna sabe”.
LA EUCARISTÍA  MEMORIAL DE JESÚS
Nadie nos ha amado como Jesús.
Todos sus misterios no son sino las diversas etapas, los diferentes matices de su sacrificio. Pero su sacrificio es la gran prueba de su amor.
Amor nos están diciendo las pobrezas de Belén y los silencios de Nazaret; amor nos predican las fatigas de su vida apostólica; y amor las tristezas de Getsemaní y la suprema agonía del Calvario.
Pero hay uno de los misterios de Cristo que compendia todos los demás; que los encierra y los resume: Es la Eucaristía donde Jesucristo inmortalizó su sacrificio y por consiguiente la prueba culminante de su amor.
De ella con toda verdad pudo decir San Juan, que Jesús, habiendo amado a los suyos en todos los momentos de su vida, los amó hasta el extremo
La Eucaristía es ante todo , el Memorial de su muerte.  Nace  de la necesidad que tiene el amor de no morir para siempre.  De permanecer en el  Dolor de Cristo. De inmortalizar “ El recuerdo de su amor”
Cuando amenazado por la separación, cuando enardecido por la despedida el amor se agiganta, no moriré del todo dice el amante, yo encontrare la manera de sobrevivir en los que amo. ¿ Y que hace entonces el que ama ?.
Toma lo que a mano está, pone en aquello algo de si mismo, y lo entrega al amado “para que te acuerdes de mí”.
Dios que nos ha amado desde el fondo de su eternidad con la plenitud grandiosa del amor divino, quiso amarnos en el tiempo con la pasión ardiente y la conmovedora debilidad del amor humano. Y para amarnos así, se formó un corazón humano, conoció todas nuestras ternuras y con la debilidad de las lagrimas y la tristeza de las despedidas.
La víspera de su pasión, Cristo que conocía la debilidad del corazón humano, sabia que a pesar de su doctrina, de sus beneficios y de su sangre, los hombres lo olvidarían y se apresto a luchar contra el olvido.
Tomo pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomen y coman todos de el, porque esta es mi carne que será entregada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados ". Del mismo modo, tomo el vino.... “hagan esto en conmemoración Mía “.
Cristo divino, ¿ Que fuera de tu amor sin la Eucaristía ?. A pesar de tu doctrina admirable, de tu palabra luminosa, de tu sangre redentora, hace mucho tiempo que tu recuerdo entregado a la inconstancia del corazón humano, se hubiera desvanecido y apagado.
Pero no, mientras palpite en el fondo del sagrario tu recuerdo inmortal, tu Eucaristía divina, palpitará también tu amor en el corazón de los humanos.
Si, ya puede Cristo marchar al Calvario, cubrirse con la púrpura de su sangre y bajar al se[pulcro, su amor no morirá. La Eucaristía mantendrá siempre viva la llama de su amor sobre la tierraEl eco del Cenáculo no se apagará mientras duren los tiempos,  y ese eco tendrá una divina resonancia en la eternidad feliz.
LA EUCARISTIA Y LA ESPERANZA
Imposibles sería la vida sin la esperanza. La esperanza es “ la virtud del dolor”, sin ella es imposibles sufrir, porque es imposible sufrir sin algún consuelo, el fondo de todo consuelo es un rayo de esperanza.
Podría decirse también que la esperanza es la forma del amor sobre la tierra; en el cielo es posesión perfecta, gozo inamisible, sosiego definitivo; en la tierra el amor es deseo jamás satisfechoaspiración que aguijonea el alma, que nos hace caminar hacia la meta de nuestras aspiraciones, confianza que crece y se abandona.
La tierra es el país de la esperanza. En el cielo la esperanza se transforma en realidad. Una y otra las trajo Jesús; ¿ Que podríamos esperar sin Jesús ?.
Es notable la insistencia con que la Sagrada Escritura nos recomienda la esperanza: La esperanza del Mesías llena el Antiguo Testamento; en el Nuevo, la Iglesia no ha vivido sino esperando la última venida del Señor.
San Pablo, en especial, es el hombre de la esperanza: No quiere que vivamos como los otros que no tienen esperanza; desea que vivamos esperando el advenimiento de la gloria del gran Dios Salvador nuestro, Jesucristo. Y al fin de su carrera siente agigantarse su esperanza: “Deseo que mi cuerpo se deshaga para vivir con Cristo “.
Ah!, si aprendiéramos a esperar, si viviéramos de esperanza; como renacerían nuestras fuerzas para tomar nuestra cruz, para seguir a Cristo.
Los mundanos tienen fijos los ojos de su esperanza sobre la tierra; nosotros, muy al contrario deberíamos tenerlos fijos en el cielo.
Cuando la tentación arrecia, cuando el deber es duro, cuando las penas de la vida agobian, la esperanza del cielo sería la fuerza que sostuviera nuestra debilidad y el consuelo que nos animara.
Precisamente porque es tan necesaria la esperanza, Nuestro Señor quiso establecerla sobre los mas sólidos fundamentos: Sus promesas que no pueden fallar y las prendas seguras que ya nos entregan lo que después habremos de alcanzar en toda su plenitud.
El Padre nos ha dado a Jesús para que tuviéramos esperanza. El mismo se nos ha dado de la manera más particular y personal posible por medio de la Eucaristía.
Desde luego la Santa Misa, renovación universal, incesante del Sacrificio mismo del Calvario, que glorifica, satisface y encanta a Dios y nos comunica a nosotros todo lo que ha alcanzado ese Jesús que todavía se inmola cada día por ti.
Pero la Eucaristía no es solo Sacrificio, también es Comunión; y tal vez como Comunión es al menos una prenda más personal de nuestra esperanza.
Cada comunión deposita en nosotros un germen de inmortalidad no solo para nuestra alma, sino aun para nuestro mismo cuerpo.
Felices nosotros que esperamos otra vida. Felices nosotros que tenemos la promesa infalible de Dios y la prenda segura de nuestra esperanza. Para nosotros la agonía de una persona querida, es una despedida si, triste como todas las despedidas, pero con una tristeza templada por suavísima esperanza.
Cuando el moribundo recibe su última hostia consagrada frente a frente de la muerte, ahí esta Jesucristo, la verdadera vida diciéndole: “ No temas, Yo soy la resurrección y la vida, dejando una semilla de inmortalidad entre las mismas garras de la muerte.
Aquellos ojos volverán a mirar, aquellas mejillas volverán a colorearse, aquella boca volverá a sonreír, aquellos brazos volverán a estrecharnos, aquella lengua volverá a hablar para decirnos ! aquí estoy ! , no llores mas... Si esta allí la Eucaristía, la vida ¿ como ha de triunfar la muerte ?.
LA EUCARISTÍA  Y LA  REALIDAD
Dios Nuestro Señor nos ha creado para el cielo. Por eso la tierra no es sino un lugar de destierro.
Por eso la tierra, no es sino un lugar de destierro, porque el cielo es nuestra patria, nuestro hogar; allí nos espera el buen Dios, que es nuestro Padre, cuyo seno de ternura infinita no guarda comparación con el regazo maternal; allí nos espera María, la ternura amorosisima de su corazón de Madre; allí nos esperan todos los seres queridos que la muerte nos ha arrebatado, y allí reanudaremos los dulces afectos, las santas amistades de la tierra.
Si el cielo es nuestra patria, nuestro hogar. La tierra es un lugar de miseria y de pecado, el cielo es la mansión de la pureza. Allí no pecaremos, entraremos con el alma blanquisima y su blancura no se empañara nunca, se conservará siempre inmaculada.
La tierra es un lugar de castigo, pero el cielo es el lugar de la recompensa y del premio eterno. Allí no habrá duelos, ni separaciones, ni dolor, ni lagrimas, porque la mano misma de Dios las enjugará para siempre. En el cielo todo deseo será saciado, toda dicha cumplida, toda paz inalterable.
Y todo esto es el cielo, porque el cielo es la visión de Dios, el amor de Dios, la posesión de Dios; pero visión sin velos, amor sin deficiencias, posesión inamisible y eterna.
Pero Jesús que conoce a fondo nuestro corazón humano, no pudo sufrir que viéramos el cielo diferido hasta el fin de la vida, y para endulzar nuestro destierro, par deshago de su amor y consuelo del nuestrocreó “el Cielo de la tierra”: La Divina Eucaristía.
Allí está Jesús envuelto en la blancura de la hostia santa, como en otro tiempo estuvo en el seno de María, en el portal de Belén o en el Calvario. . Allí está Jesús, y en El esta la plenitud de la Divinidad, con el Verbo esta el Padre y el Espíritu Santo. ¿ Poseeremos algo más en el cielo ?. El modo de la posesión será distinto, la cosa poseída, será la misma: La Eucaristía es el cielo de la tierra.
Cuando la Hostia santa viene a nuestros labios como un ósculo divino, cuando baja a nuestro corazón, siquiera sea por un fugaz momento, ! Es el cielo que nos entra por los labios, es cielo que se encierra en nuestro corazón !.
!Oh! la Eucaristía, no es solo un recuerdo, no es solo una esperanza, la Eucaristía es una divina realidad, porque es un cielo anticipado.  
Y así es como la Eucaristía tiene tres  sabores que forman la suavidad de la vida del cristiano: sabe a recuerdo, sabe a esperanza y sabe a realidad.
Como recuerdo el dulce memorial de la pasión de Cristo; como esperanza, prende en el alma el deseo que nos hace ir siempre adelante en pos del bien prometido; como realidad, nos da el gozo de la posesión, y siquiera por un momento fugaz esconde el cielo en nuestro corazón: Que contiene en si todo deleite.
LA EUCARISTIA HOSTIA DE ALABANZA.
Jesús es el supremo glorificador del Padre, o mejor quizá:  Jesús es la gloria del Padre: El canto que Dios se canta interiormente a si mismo; el Fruto Infinito de su inteligencia; la espléndida manifestación de su belleza; pero también Jesús entona el canto con que toda la creación incorporada a Jesús alaba a su creador.
El que es la gloria del Padre, la manifestación de su belleza, el esplendor de su substancia divina, es también el Verbo hacho carne, que por el Espíritu santo se ofrece inmaculado en sacrificio por nosotros.
Sin duda que Jesús, nuestro redentor, vino al mundo para salvarnos y hacernos eternamente felices. Pero de tal manera quiso Dios unir la felicidad de la criatura con la glorificación de su criador que no ha querido encontrar su gloria, sino en la felicidad eterna del hombre. La misión de Jesús sobre la tierra, fue alabar y glorificar a  su divino Padre, en nombre suyo y en nombre de toda la creación.
Nosotros llevados por el Espíritu Santo, fruto infinito del eterno amor del Padre y de Hijo, unidos al Sacerdote Eterno, que subiendo al cielo se queda en la Eucaristía y en las almas para perpetuar su sacrificio, podemos y debemos ser parte de esa gloria que Jesús da  a su Padre en nombre de la creación entera..
Ya en el Seno de Dios, el Verbo divino, - misterio inefable -, ES la eterna alabanza del Padre Celestial: alabanza perfecta e infinita, glorificación sustancial y consumada.
Pero por una condescendencia incomprensible, esa Alabanza, que llena la inmensidad y la eternidad de Dios,  quiso resonar en el tiempo, quiso pronunciarse con labios humanos y revestirse de una forma al parecer incompatible con el gozo inamisible de Dios: el sacrificioY el Verbo se hizo carne, y la alabanza divina se hizo humana, y Jesús pudo tomar en sus manos el cáliz de su sangre y sacrificar a su Padre una HOSTIA DE ALABANZA.
Desde entonces, del fondo de la tierra, lugar de miseria y de pecado, se eleva constantemente hasta el Seno de Dios la más cumplida alabanza, la mas perfecta glorificaciónla que Jesús eleva en todos los altares, la que se encierra en todos nuestros sagrarios y llena todos los tiempos y se sacrifica en todos los lugares.
Jesús, después de haber glorificado al Padre en la tierra, llevando ha cabo la obra que le había encomendado y de haber perpetuado esa alabanza perfecta en la tierra por medio de la Liturgia cristiana, Jesús subió a los cielos para inaugurar en el cielo la Liturgia perfecta y consumada, la Liturgia de la Iglesia triunfante. Porque el sacerdocio de Cristo no es temporal, sino eterno, y en el cielo Jesucristo sigue siendo Sacerdote eterno y Víctima eterna.
Por otra parte, el Sacrifico Eucarístico no se termina tampoco en el altar; puesto que la comunión es parte integrante de él, la Hostia Santa viene a entonar la última nota de su himno de alabanza en el corazón del que comulga, viene a sacrificarse en ese templo, a inmolarse en ese altar, asimilándose nuestras alabanzas y haciendo suyos los sacrificios de alabanza que desde el fondo del corazón de cada cristiano se eleva hasta el seno de Dios par glorificarlo.
Pero no solo en los momentos de la comunión se realiza esta obra de alabanza, puesto que Jesús ha dicho: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mi y Yo en el “. Si permanece el Sacerdote-Víctima, debe permanecer y perpetuarse la alabanza. “El alma cristiana, dice Orígenes, es un altar fijo donde el sacrificio se perpetua de día y de noche”.
Es una especie de Liturgia íntima donde nada falta: El sonido de las citara lo forma la armonía de todos los actos de amor, de todos los deseos y sentimientos que brotan del corazón bajo la inspiración del Espíritu Santo.
Así pues, la Liturgia íntima del alma. La Liturgia oficial de la Iglesia y la Liturgia de la Iglesia triunfante son una misma. Uno mismo es el Sacerdote que lo ofrece, una misma la Hostia inmolada, Jesucristo, y uno mismo el Espíritu que inspira esa divina alabanza.
“ Oh Jesús, nuestro Verbo amado. Tu eres un cántico que Dios se canta interiormente a si mismo. Mas también eres Tu, Oh mi Jesús, el cántico que toda la creación entona a su creador, el canto unánime de todas las criaturas incorporadas a Ti. El cántico que Dios canta al mundo y que en retorno el mundo puede cantar a Dios.   
Jesús Amor es la clave de la historia, el ser de la Iglesia, el centro de atracción de las almas, el descanso de los corazones, y la fuente de la inmortalidad de lo que es efímeroporque nada pasa, nada muere, todo tiene consistencia y vida e inmortalidad en el amor.
Tú, Eucaristía adorable, tú eres el amor que todo lo unifica y lo transfigura, el dolor inmenso y victorioso del Calvario conservado para mí, la consumación del amor de Cristo, la cima de su vida.
“TÚ, EUCARISTIA  ADORABLE, TU ERES EL AMOR. “
 LA EUCARISTÍA INSPIRACIÓN DEL AMOR
              La Eucaristía fue la inspiración del Amor, la obra y realización del Amor, la efusión del Amor en toda su plenitud, porque complacido el Espíritu Santo en su obra de la Encarnación que tanto le agrado, quiso hacer como una reproducción en cada alma por la Eucaristía,  y por las encarnaciones místicas en algunas, porque tanto se encanta en este misterio que quiere verlo reflejado en cada corazón, en las encarnaciones místicas por el estupendo poder de su Gracia, y en la Comunión por el efecto real y positivo del Sacramento donde se recibe mi Cuerpo, mi Alma, Divinidad y con ella el Espíritu Santo mismo se introduce en cada feliz persona que me recibe.
Al comulgar recibes junto con el cuerpo y el alma de Cristo, la misma substancia divina. “Al comunicarnos por este sacramento al alma le comunicamos la misma substancia divina, y, es tan intima esta comunicación, que transformamos el alma en nuestra propia substancia, cuando ella esta con las disposiciones debidas ".
             Con este sacramento, el alma se diviniza y tiende a su centro DiosSe le hace una misma cosa con Elcomo dos flamas que juntas forman una sola sin poder apartarse. Encierra nada menos que la Unión mas perfecta con Dios. Cuando me recibes, recibes la substancia y las mismas Personas de la Trinidad. “Por esto veras, hijita, que el alimento de tu palomita viene a ser su misma substancia en la leche de las almas puras, y en trigo de los escogidos".
              En la Cruz y en la Eucaristía se encuentra la escuela de los santos. Ahí se sufre y aquí se ama; ahí se enseña, aquí se aprende; ahí se prueba y aquí se premiaahí se retira el hombre de la tierra y aquí se acerca al cielo; allí se purifica y aquí se santificaahí se muere para resucitar aquí.
              Están tan unidas entre si la Eucaristía y la Cruz, el amor y el dolor, que nada puede separarlos. El cuerpo ofrecido como víctima en la Cruz es la oblación del Sacrificio Eucarístico. Yo mismo me sacrifico en cada momento y la sangre del calvario es la del altar
Ama y sufre, padece y ama. Enseña las riquezas del dolordel sacrificio paciente, de la crucifixión voluntaria, del holocausto viviente, es decir de los tesoros de la Cruz, pero enseña  también donde esta la fuente de toda fortaleza, el amor infinito, la manifestación mas grande de la ternura de un Diosla Eucaristía,   
          !Que grande es el dolor en la tierra sufrido por amor!. El dolor cristiano o con Cristo, es decir, en mi unión, fecunda al que lo padece, lo purifica y santifica y sus irradiaciones alcanzan a un numero incalculable dándole gloria a Dios.
              Pero no todo el dolor es santo o santifica; se necesita que el amor lo purifique, que se una a mis méritos y que tienda al cielo. Esto es, no que se sufra a mas no poder, sino que se sobrenaturalice y así se acepte y ofrezca en  Mi unión.  

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